Vistas de página en total

viernes, 26 de febrero de 2021

6ª Camino de San Frutos del Comando Peñota


13-02-21

"6ª mini-etapita"

Carrascal de la Cuesta-Caballar


        Ha pasado algo menos de dos meses desde la 5ª de San Frutos pero han cundido de lo lindo, terminamos el famoso "anno horribilis" tan contentos ¡error! Hemos entrado a un "anno calamitosas" con mucho más de lo mismo, a lo que hay que sumarle la "Mortadela y la Filomena" que nos enterraron en nieve hasta el punto que han declarado zona catastrófica a la ciudad de Madrid y no sabemos si los alrededores  (como dicen que donde sucede la catástrofe toca la lotería de navidad, este año tocará el gordo en Madrid) aunque preferiblemente  nos atendremos a el refrán que dice año nieves año de bienes… Esperemos que empiece por quitarnos de encima la pesadilla que estamos viviendo y para tratar de olvidar haremos la ¡6ª de San Frutos! Que por cierto estamos deseando, después del buen sabor de boca y del resto de los sentidos que nos dejó la 5ª, para ello nos vamos y antes de llegar  a la salida que está en la plaza mayor de Carrascal de la Cuesta pasamos por delante de la iglesia románica de la Cuesta de la que estamos profundamente enamorados.

Nuestro amor.


        Una vez en la línea de salida nos equipamos y arrancamos como justo terminábamos la anterior, cantando la famosa canción infantil...🎵Carrascal, Carrascal, que bonita serenata...🎵 nos hacemos un recodo por el pueblo y salimos por la calle Turégano, cruzamos el antiguo Camino de Turégano a Carrascal hoy carretera, nos han puesto un rústico pero eficiente puente sobre la cacera que riega Las Eras.

De diseño rustico.


        Hemos empezado a ver agua que va a ser una constante a lo largo de la etapa, vemos a nuestra derecha la loma de Peña Pioja (1106 m.) en el que se sitúa un hito.

Vértice geodésico nº V.G. 45766


        Llegamos al presunto Cerro Mangueña que curiosamente tiene sus "lagunillas" y rodeándolas se nos va la vista a nuestros "cerros" teñidos de blanco.

Lagunilla de Mangueña.



Está muy viva.


        Seguimos el camino sorteando charcos y no nos queda más remedio que tomar la carretera que cruzáramos anteriormente que llega hasta Turégano, afortunadamente solo tenemos que andarla 750 m.  Llegamos al sitio de Serranillos desde donde vemos los efectos que el agua hace en los campos, es la crema rejuvenecedora, los maquilla, los deja lozanos y los reverdece, a eso unimos el cielo que está "seminublado" lo que le da al día una luminosidad especial que engalana toda la meseta

Ancha es Segovia.


        Tomamos a la derecha el camino que viene de Torreiglesias y que siguiéndole nos va a llevar a nuestro destino, Caballar, afortunadamente nos olvidamos de los caminos encharcados para encontrarnos caminando por una "autopista" creada con la concentración parcelaria, se haya seca para formar parte de otro cuadro.

Al fondo a la izquierda.


No cortar.


      ¡Camino cómodo! Cruzamos el arroyo de Valseco, subimos cruzando la hondonada y ya vemos unas construcciones que nos imaginamos  pertenecerán a nuestro objetivo. Bajamos hasta encontrarnos una labor merecedora de la "medalla al mérito al trabajo", una tierra sembrada con varios detalles que nos llaman poderosamente la atención, un precioso árbol del que no sabríamos decir de qué tipo se trata, adosado a un ejemplar igual al anterior hay un pequeño refugio que se podría decir unipersonal hecho con maestría, pero lo más sorprendente aún, es ver las miles de piedras que está claro que se han recogido pacientemente durante muchas jornadas de trabajo para colocarlas perfectamente en un acopio y así dejar el sembrado como el jaspe ¡admirable! Cabe desearle magnifica cosecha y todo lo bueno.



Arte agrario.

Diseño agrícola.


        Aún pensando en la visión del esfuerzo que ha realizado el paisano en su tierra, llegamos al cruce de la fuente de la Santa a la que visitaremos a la vuelta, damos unos pasos y nos encontramos con las ruinas de la que fuera ermita de San Frutos, solo quedan las cuatro paredes que están perfectamente realizadas, solo tienen dos ventanucos y a la cubierta le quedan cuatro vigas pochas.


Bellas esquinas de mampostería.


        Ya se ve el enclave en el que está situado el pueblo, inusual, curioso y que le embellece considerablemente. El camino discurre por un humedal aprovechado antiguamente por abundantes huertas que desatendidas hoy en día son transformadas en choperas, tiene que dar gusto verlas en verano repletas de hojas verdes y grandes movidas por la brisa produciendo ese rumor genuino. Nos encontramos con el río del Horco con abundante agua que cruza el camino y que vadeamos por un puente de dos ojos.

Diseño rural.


        Cruzamos el puente y antes de entrar al pueblo vemos que está situado a media falda de un cerro al que se abraza, con las calles escalonadas y paralelas a la ladera nos permiten ver el pueblo casi íntegramente. Tiene forma de morcilla (en que estaremos pensando) con la iglesia románica situada en su parte más  alta, lo que le da un aire solemne, no debe ser un pueblo sencillo para vivir pero sin lugar a dudas es un pueblo hermoso, podríamos decir que es hasta ahora es uno de los más bonito del camino que llevamos hecho.


Entrada por el Camino de Torreiglesias.


        Subimos por la calle Ángel Rebollo y -como nos llama la atención subimos por este callejón- que nos deposita en la calle Solana.

El atajo.


        Gracias al acortamiento nos presentamos en un santiamén (muy a propósito) a las puertas de la iglesia dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, levantada en el siglo XIII (mal número) donde haremos parada y fonda, que lo merece. Comenzaremos por la ubicación, edificada en una explanación situada al oeste, a treinta metros por debajo de la cumbre de un cerro llamado El Castillo (nos apena no haberle subido porque suponemos que tendrá unas bonitas vistas) volvemos a la explanada para ver el pórtico sobrio sencillo y de una altura considerable, situado en la fachada norte (cosa no muy normal), está flanqueado por dos tremendos contrafuertes -hechos a lo segoviano- (muchas piedras tuvieron que traer para hacer semejante machón) a la derecha de la entrada podemos ver una placa de falange de mármol blanco con dos nombres de fallecidos en la guerra civil (no sabemos si habría alguno del otro bando.) Es curioso que hace más de ochenta años en un recóndito pueblo que imaginamos semi-incomunicado hacía solamente diez años que habían puesto la primera farola en el pueblo fuese suficiente para encontrar "carne" para echar a la olla de la guerra, ocho décadas después sigue afligiéndonos, "nunca mais" ¡jamás!

Escalera a la cúspide.


        Cambiemos de emociones, pasamos a la fachada oeste, sencilla, en la descubrimos un precioso ventanal que  suponemos pertenecería a la clásica galería porticada, si nos fijamos por encima del ventanal se aprecia el hastial posteriormente recrecido para darle su acabado actual.

Acristalada.


        Nos vamos a la fachada sur donde vemos que efectivamente la galería que suele estar siempre en esta cara ya no existe, la han cerrado dejando una puerta con arco de medio punto en el centro con otros dos tremendos contrafuertes flanqueándola y una torre de dos cuerpos en la que llama la atención un precioso campanario que curiosamente es casi idéntica a la torre de la iglesia de La Cuesta, esto  nos podría llevar a pensar que podría estar construida por el mismo maestro constructor, desde la plazoleta que acompaña a la fachada se ve preciosa.

Bello y estilizado campanario


        Tenemos que volver a la principal para cruzar una puerta que se encuentra a su izquierda y da paso a un pequeño y cuidado cementerio que es una pequeña franja entre la iglesia y un muro de contención donde solo entran dos filas de tumbas, también descubrimos el escondido ábside que extrañamente no habíamos visto, es sencillo y hermoso, la pena es que la capilaridad de la humedad le está haciendo mucho daño, casi hasta duele ver el deterioro de esta maravilla.

Heridas visibles.

Necesita una reforma ya.


        Aún nos queda mucho por disfrutar, para ello nos asomamos al balcón que hace la explanada, dada su estratégica situación, se convierte en un gran mirador desde el que vemos al sur la vaguada por la que baja el rio del Horco, al oeste a nuestros pies, el pueblo rodeado por la vega que forman el río y su afluente el arroyo de los Ventrones, el prado comunal y al fondo la ancha meseta segoviana, Al norte veremos el barrio de Pavia, si a todo esto le añadimos un día primaveral, una estupenda temperatura y la ausencia de viento nos da la sensación de estar muy cerca del paraíso. Un verdadero privilegio tener la suerte de disfrutar de este emplazamiento, de la climatología, de la belleza del pueblo y de este privilegiado marco.

Al oeste.

        
        Pesarosos abandonamos el grato lugar del que hemos disfrutado desde el precioso mirador e iniciamos el regreso, bajamos por la calle Iglesia y a la izquierda, la belleza está en el ambiente, se mastica, a todo esto hay que sumarle el que los astros se alinean, nunca mejor dicho porque en este caso es literal.


Los rayos confluyen.


        Seguimos disfrutando del paseo por el pueblo y antes de abandonarle nos encontramos con una obra de reciente ejecución hecha por unos verdaderos maestros de la mampostería, de esos que nos gustan tanto, si bien hecha esta la fachada con las esquinas perfectamente labradas y las elaboradas dovelas de los dinteles la han enriquecido aún más.

Esmeradas las dovelas.


       Dejamos el pueblo por donde entramos, "descruzamos" de nuevo el puente rustico y deshacemos el camino que transcurre bajo las choperas exfoliadas.

Camino bajo "populus"


        Y en un periquete nos presentamos en el cruce de la fuente que cogemos para acercarnos a ella.


Cartel artesano con pajaro incluido.

        En un quinto de periquete llegamos a la fuente de la Santa. Cuenta la leyenda que en este lugar en el siglo VIII fueron decapitados San Valentín y Santa Engracia hermanos de San Frutos (familia de santos) a manos de los musulmanes, para posteriormente arrojar sus cabezas al pilón de dicha fuente, a día de hoy aún se guardan en la capilla que tienen en su honor en la iglesia del pueblo los cráneos de los dos hermanos, la fuente en realidad es un manantial que está cubierto con un templete en el que hay una leyenda borrosa que parece poner que se hizo por donación popular en el año 1769, a unos metros hay una pequeña ermita dedicada a los mismos, también nos han preparado un murete de piedra con vistas al prado del Agua que nos viene como anillo al dedo para nuestro siguiente propósito, dar buena cuenta de un estupendo "cocido madrileño" y lo otro. Una vez que conseguimos calmar el apetito, aprovechamos que estamos rodeados de un pacifico y sosegado ambiente  que nos da una relajación rayana a la siesta.


Manantial de La Santa.

Ermita de Santa Engracia y San Valentín


        Nos desperezamos y nos despedimos de la fuente, de la ermita, del prado del agua, de la chopera y arrancamos. Dejamos el camino de La Herrada a la derecha y un poco más adelante nos adentramos por la izquierda en un antiguo camino hoy en desuso que nos encamina a una hermosa vaguada.

Paraje de El Nogalillo

      El desusado camino nos dirige a la vaguada por la que subimos hasta el lugar de Cercas Pegadas desde donde después de dar media vuelta y ponernos mirando al norte descubriremos una imagen que se nos ha quedado grabada a fuego, soñamos con ella. Empezando por el oeste pequeñas encinas repartidas por la cárcava, al fondo, al noroeste vemos a Turégano y su precioso castillo, abajo, las tierras sembradas verdes, los barbechos roturados y a nuestra derecha un lozano pimpollar.


Preciosa estampa del termino de Turégano.


        Una vez que se nos pasa el arrebato continuamos y cuando llegamos a la altura del sitio de Las Cobatillas tenemos a la derecha el pequeño valle del arroyo de Valseco y en la ladera de enfrente vemos un sembrado arado perpendicularmente al cauce del río y curiosamente sin saber como puede ser, de forma incomprensible, vemos como corre el agua suavemente por todos los surcos con el sol que les da en el "justi-angulo" para reflejarse en el agua y ofrecernos la sugerente visión del “peine de agua con reflejos mágicos”. Llegamos a la SG-V-2362 que recorreremos en dirección a La Cuesta un par de cientos de metros, donde cogemos el Camino de Caballar que nos llevara a nuestra meta, eso sí cegados por el sol que no nos deja ver nada, una vez en el pueblo buscamos la sombra para recuperar la vista y aquí antes de llegar a la meta nos encontramos con la antigua fuente y la también antigua pila.

Pilón.

Antigua fuente del pueblo.


        Contentísimos con la sexta de ferias de San Frutos aún mejor que la anterior ¡ojala continuemos con el " In crescendo sostenuto"! Así deseamos que siga y nos vamos como terminamos la anterior etapita y como empezamos esta, cantando el famoso éxito:  🎵Carrascal, Carrascal, que bonita serenata...🎵.

        P.D.:  La historia nos vuelve a cautivar cuando leemos que corría el año del señor de 1123 cuando la reina Doña Urraca decide donar Caballar junto a otras propiedades al obispo de Segovia, por entonces no existía la iglesia que se haría dos siglos después. Según cuenta la tradición cuatro siglos antes fue cuando fallecido San Frutos sus hermanos renunciaron a quedarse en la ermita del Duratón y se vinieron al monasterio de San Zoilo hoy inexistente excepto una cruz que marca su antiguo emplazamiento. Sería allí donde lo musulmanes los capturaron para posteriormente decapitarlos en el lugar de la fuente. Dato curioso se recuperaron las cabezas y hoy en día 1300 años después siguen custodiados en su capilla dentro de la iglesia, tantos años desestimando la historia, maldita ignorancia…

      P.D.: Era moderna. Hablando con P. B. nos comenta que hace medio siglo P., maestra natural de San Rafael, impartió clases en la escuela de Caballar. 



Powered by Wikiloc

domingo, 14 de febrero de 2021

Escarabajosa de Cabezas-Cantimpalos

 

16-01-21

"Unas gotitas de …"


         Por prescripción de la presidencia de la diputación nos vamos nada más y nada menos que a Escarabajosa de Cabeza. Es curioso que el nombre no procede ni de escarabajos ni de escarabajas, hace siete siglos su nombre era Escaravaiosa que venía dado por la abundancia de escaramujos, posteriormente se le añadió de Cabezas por que dependía de un sexmo llamado así. De cualquier forma tienen que dar gracias a su suerte porque no le derivaron del nombre con el que se le conoce vulgarmente que es el famoso tapaculos, pensándolo bien sería un nombre rotundo, “Tapaculosa de Cabezas” lo dejaremos estar…


        

        A la entrada del pueblo nos encontramos como viene siendo lo normal el ya clásico potro, se le ve que está recién acicalado, lo único que este no tiene techo.


El silencio del potro.


        Dejamos atrás el esqueleto del potro, la nave, el remolque, el campo "solado" de blanco y a todo esto hay que añadirle ese elemento que tanto dice como es el silencio que unido a la soledad le dan a la estampa un aire muy bucólico. Dejamos al potro en un mutismo conmovedor y continuamos para aparcar en la calle Real esquina a la plaza del ayuntamiento que está abarrotada por cuatro señoras simpatiquísimas que hacen la compra al dicharachero frutero que se "acoge a sagrado" aparcando la furgoneta en el flanco este del campanario de San Benito Abad. Bonita iglesia, con una mezcla barroca de románico y mudéjar, prueba de ello es el soportal que acoge una bonita portada con cinco arquivoltas de ladrillo, sencilla y luminosa, enfrente suyo hay un elegante árbol que no estábamos seguros de que fuera un almez, posteriormente preguntamos a los "súper cicutas" que dictaminaron que podría ser un ailanthus altisima o árbol del cielo, para confirmarlo tendremos que verle esta primavera con su follaje. La veleta está invadida por un par de docenas (no cabe ni uno más) de pájaros, a lo que hay que añadir una paloma que está sobrevolándola a la espera de que le den pista. 

Recién maquillada

¿Árbol del cielo?

Veleta repleta.


        La rodeamos hasta la esquina que forman las calles Yanguas con Monzoncillo, preciosa conjunción de topónimos auténticamente segovianos, punto este que coincide con un descansadero de la trashumancia.


"Coordenadas segovianas".
Pues descansaremos.


        Ya desde aquí nos vamos por la calle Real saliendo pronto del pueblo para tomar lo que posteriormente caeremos en la cuenta que se trata del Cordel del Camino Real (de 45 varas -37,61 m- de anchura) que como todas las cañadas con el tiempo ha encogido y que coincide "casualmente" con el nombre del descansadero que veíamos anteriormente en el pueblo y que hacia el recorrido desde Mozoncillo hasta enlazar con el cordel de Santillana cerca de Segovia. Se nos estropea la etapa cuando empezamos a sentir unos efluvios que cada metro que avanzamos se hace más intenso, pronto caemos en la cuenta que se trata de la esencia  "Eau du Cochín" que procede de una nave que dejamos a la derecha, afortunadamente veníamos de cara al viento y según avanzamos lo dejamos atrás y volvemos a disfrutar del aire limpio y fresco que predomina el día hoy, nos acercamos a la "catedral" de Las Correderas realizada con 2327  macro alpacas de paja.

¿Dónde está Wally?


           No podemos dejar de echar un vistazo al sur donde vemos la silueta de La Mujer Muerta, Montón de Trigo, Siete Picos y Peñalara todas ellas recortadas sobre el horizonte, postal velada por una ligera bruma que se levanta por la acción del sol y que embellece el contorno tan conocido para nosotros, entre tanto dos aviones que suponemos que no tardaran mucho en aterrizar en el aeropuerto de Madrid sobre vuelan la estampa.

Meseta-sierra.


        Antes de llegar a El Cambrano, el Cordel del Camino Real tuerce a la izquierda y nosotros con él y divisamos una nueva "catedral", la de Valtodomingo, esta es más grande aún, está formada por 3923 macro paquetes y aquí va a ser difícil encontrar a Wally.

Échale agua a la burra que paja ya tiene.


        Cuando llegamos a El Viñazo nos encontramos con un nuevo amigo, que no sabemos con qué le lavaran para que esté tan blanco.

El 3232.


             Entramos por la calle Regaluces a Cantimpalos, conocido mundialmente por ser un gran productor de embutidos, con su marca protegida del chorizo de Cantimpalos, hoy en día le han añadido la morcilla, pancetas, jamones, etc., cuatro regates y nos presentamos en la iglesia, enfrente justo de la puerta nos han colocado un banco que nos viene de perillas para sentarnos primero y a continuación abrir el hatillo para extraer nuestro -teesoooooro-, el bocadillo y lo otro, de los que damos cuenta con gusto, al mismo tiempo disfrutamos de la iglesia gótica del siglo XV que se la ve recientemente restaurada.

Desde nuestro comedor.

Ábside con sus rectos contrafuertes.


        Y ahora nos hacemos un recodo del fraile por el pueblo semi desierto pasando por la plaza mayor (todo cerrado), Travesía Presa, puente sobre el arroyo de los Alamillos por el que baja un hilo de agua. Antes de salir nos encontramos con uno de los "graffitis" más antiguos que se conocen y que publicitaba un abono para la utilización por parte de los agricultores.

Ácido nítrico.


         Salimos de pueblo y ¿por dónde? Como no podía ser de otra forma nos vamos por la calle...



        Vamos bien, en principio tenemos que ir por el arcén de la SG-V-2113 que no nos importa dado el escaso tráfico que tiene. Llegamos hasta el arroyo de los Papeles de escaso caudal y desde aquí nos vamos por la izquierda, por el camino de San Gregorio subiendo una suave pendiente que nos deja en el otero del  mismo nombre en el cual a la izquierda se sitúa el vértice geodésico de "San Goyo" (903 m.). Son curiosos estos vértices geodésicos mesetarios que parece que no vas a ver nada pero tiene una condición común a todos ellos, tienen visión diáfana de los 360º de lo que disfrutamos nosotros. Desde aquí mirando al noroeste vemos el campanario de Escarbajosa, si volvemos la vista al sureste nos encontramos con el de Cantimpalos y dominamos visualmente toda la meseta. Después de leer sobre él, la historia nos vuelve a sorprender, el nombre del hito viene de una pequeña ermita que hubo en este punto hasta hace dos siglos y que tenía el nombre de San Gregorio Nacianceno (ignoto) defensor  contra plagas y pulgones de los viñedos que antaño llenaban estas tierras. A día de hoy no queda ni una piedra de la ermita ni una viña.

Vértice geodésico n.º 45705.


        Desde aquí vemos a nuestra espalda el campanario de Cantimpalos y de frente al fondo el de Escarabajosa donde tenemos situada la meta, quiere decir que nos queda poco y en suave descenso. Al noroeste, no muy lejos divisamos cuatro o cinco docenas de buitres bien alimentados, en lo que imaginamos un comedero que suponemos que rellenaran con los sobrantes de los varios mataderos de cerdos de los que sacan las carnes para los famosos  embutidos de Cantimpalos y no debe ser poco lo que les suministran, se los ve que están en las quince arrobas, a duras penas hacen cien metros para volver al suelo para hacer la digestión.

        Y nos vamos tan contentos hacia la meta, hasta el momento que entramos en la "fábrica de perfumes", descubrimos en principio el aroma del "Jamón Jamón de Cacharel", pronto se le une la fragancia del "Aqua di Porko de Armani" se le suman unos efluvios de "Aire de Gorrín de Loewe" a esto se le añade el "G´orrinore de Dior", unas gotas de  "Cochín nº 5 de Chanel" y el sumun de los perfumes porcinos "Pata Black de Yves Saint Laurent", la suma de todas estas lociones nos acompañan y nos empujan fuertemente hasta el pueblo, suponemos que los escarabajenses estarán acostumbrados a que cuando sople el viento del sur tienen que padecer esta maldición ¡es increíble! Corriendo hacemos una foto del campanario que no pudimos hacerla esta mañana porque estaba el frutero y nos vamos. Una pena acabar así este bonito día.



        
Powered by Wikiloc

sábado, 23 de enero de 2021

5ª Camino de San Frutos del Comando Peñota

 

20-12-20

"5ª mini-etapita"

Tenzuela-Carrascal de la Cuesta

     

        Salimos a la calle y nos encontramos una mañana nublada y oscura, nos dirigimos a la salida. A partir de Otero van desapareciendo las nubes, el verdadero punto de inflexión es el mismo en el que terminamos la anterior etapa, "San Txomin" del Pirón. Dejamos atrás el pueblo, ya camino de Tenzuela es cuando empieza la magia del día, la excitación de colegial que se va de excursión nos invade, es una premonición de camino al Nirvana que a la postre será el día, poco a poco nos va abandonando la opresión de la problemática cotidiana.

         Cuando aparcamos enfrente de la iglesia de San Miguel de Tenzuela hace un día soleado, con viento en calma y una agradable temperatura, el mero hecho de volver a verla nos alegra de nuevo el corazón, justo en este punto acabábamos la 4ª mini-etapita y es aquí y en este mismo momento donde comenzamos hoy la 5ª. Empezamos  de casualidad como acabamos en la anterior mini-etapita, con una aldaba que tanto nos gustan, esta es menos artesanal. Calle izquierda "ras", derecha "ras" y salimos del pueblo por el camino de Losana que como su mismo nombre indica se dirige a Losana de Pirón (Ignoto, que está a cuatro km. y a pendiente) hoy no toca, antes de dejar dicho camino descubrimos unas vacas iguales a las que vimos días atrás cerca de Basardilla de las que desconocemos su raza y procedencia, nos quedamos con la curiosidad, también creemos  ver a nuestro amigo el burro de Tenzuela que está con unos amiguitos, nos alegra verle que está bien.

Vacas y burros en armonía.


         Dejamos a las vacas tranquilas, en realidad es como estaban y nos vamos, descubrimos el primer mojón del día que nos dirige al norte y abandonamos el camino de Losana paralelos al prado de las vacas, vemos un robledal atestado de nidos de pájaros.


La comunidad pajarera.


      Dejamos atrás el prado y las vacas, pero por poco tiempo, un becerro nos llama la atención, se ve claramente que no llega al año, está solo en el prado, se le ve asustado y perdido, cuando nos ve huye de nosotros, llega a la valla, no tiene escapatoria, vemos como se esconde ¡increíble! Se queda perfectamente camuflado, si no sabes que está ahí no se le ve. Continuamos y llegamos a un otero desde donde disfrutamos de una mixtura de vistas, al este  la iglesia de San Cristóbal que se ve en muchos km. a la redonda dada su estratégica situación, también vemos al suroeste a 47,760 km. Cabeza Renales con El Espinar a sus pies, disfrutando del sentido de la vista.

1ª de San Cristobal un poco difuminada.

La mujer muerta.

Mínimamente visibles Cabeza Renales y el Caloco con "sus Caloquillos"


       Observando las vistas de los trescientos sesenta grados que se ven desde este punto se engrandece el corazón y el alma, por un momento tenemos da la sensación de planear por las llanuras segovianas. De nuevo con los pies en el suelo proseguimos y pronto empieza a cambiar la flora, el suelo se cubre de cantueso en estado invernal, tiene que ser una gozada pasear por aquí justo en el momento en el que se abran sus flores y desprendan su aroma. Ahora nos toca una zona con abundancia de tomillo, curiosamente con una suave caricia la mano se queda agradablemente perfumada, parece mentira que el tomillo a estas alturas del invierno desprenda una fragancia tan fuerte tanto y tan agradable. Ya hemos empezado a bajar cuando llegamos a Los Pradillos y descubrimos formaciones de rocas metamórficas, bonitas piedras rayadas con diferentes colores, cogemos algunas de las más llamativas para verlas y acariciarlas, disfrutamos de los sentidos de la vista y el tacto, las hay a miles y todas bellas, no son preciosas por su fragilidad, se disgregan fácilmente. Seguimos bajando, por fin conseguimos liberarnos del magnetismo pétreo y cuando levantamos la vista del suelo nos abruma la flora que se nos muestra exuberante ¡Que belleza! Nos quedamos absortos mirando toda la vaguada repleta de jóvenes carrascas y cuando levantamos un poco más la vista de nuevo aparece al este encaramada en su pedestal la iglesia de San Cristóbal.

Iglesia del patrón de los viajeros sobre una alfombra de encinas.


        Ahora descendemos paralelos a un arroyo de escaso caudal que desemboca en el río Viejo del que ya nos llega su rumor entre las carrascas, nos vamos acercando y el murmullo va creciendo, cuando llegamos a la orilla vemos que baja más agua de la imaginada, no nos importa,  tenemos un puente, pero cuando llegamos no estamos tan seguros, no nos da la sensación de robustez, más bien parece que si le cruzamos podríamos hacer "mini puenting", los tablones están "podris", nos hacemos un "Indiana Jones" y cruzamos, afortunadamente como somos los "actores principales" salimos indemnes.

Río Viejo ruinoso puente


        A salvo de nuevo en tierra firme comenzamos a subir por un camino ceñido por vallas de grandes piedras emperifolladas con musgos y líquenes escoltadas por chaparros, piornos y jaras, cortinaje perfecto que nos acompañará en este tramo.


Encaje de bolillos.


        Subimos, pero antes de salir del Chaparral volvemos la vista para apreciar de nuevo la hermosura del cielo y del paraje al que solo le faltan los cochinos negros limpiando el terreno y atiborrándose de bellotas, imagen idílica y apetecible, solo de pensarlo casi hasta los oímos.

Océano de carrascas.


          Nos topamos con un cartel que suponemos de reciente emplazamiento porque está legible aún, viéndole caemos en la cuenta que hace cosa de un mes leímos un post de Alfonso y Amigos que comentaban que habían hecho una etapa en compañía del Rio Viejo.

Metida a la carpeta de Pendientes.



         Estamos seguros que volver para hacer esta senda, la haremos coincidir con la floración del cantueso para disfrutar de su aroma y ver cuánto han crecido las carrascas.


        Atrás queda el encinar que nos deja claro el porqué del nombre del pueblo, lo del apellido no es por la pequeña pendiente que acabamos de subir, es por su cercanía al pueblo del mismo nombre que como vemos en el mapa está muy cerca. Llegamos al lugar de La Cañada que en estos momentos gracias al agua caída mantiene los prados verdes, separados entre sí  por fresnos,  embelleciendo  la ante sala del pueblo al que entramos por el camino del Molino donde descubrimos que aun siendo pequeño (39 habitantes en 2018) le tienen mimado, sin excesos porque nos imaginamos que no tendrá mucho presupuesto, pero mantienen sus pequeños tesoros. Nos asomamos por un ventanuco para ver la antigua fragua, una joya, lo que vemos es admirable, nuestra mente echa a volar y aparece en ese pequeño espacio un rudo hombre "multitareas". Ese hombre que lo mismo te hacía tremendos clavos para unir las estructuras de madera, que arados, cuchillos, ruedas para el carro, celosías, rejas, barandillas, herraduras a la medida con sus clavos para calzar "los zapatos" a caballerías y bueyes. Una persona que con su habilidad y su destreza mantenía en píe la industria del pueblo, un genio, lo que hoy se llama "un máquina" y por si fuera poco, a todo esto habría que sumarle su hospitalidad que es bien conocida gracias a el refrán muy conocido tiempos atrás  sobre todo entre los trabajadores de exteriores, que los días ventosos, fríos, de lluvias y nevadas fuertes nos decía el jefe a primera hora de la mañana: "hoy día de taberna y fragua" lo que quería decir que ese día no se trabajaba y  en la fragua hacia calorcito. Tertulias de chaqueta verde oliva gastada, pantalón de pana remendado, bota en ristre y cuarterón de tabaco picado. Ya en anteriores etapas habíamos visto como han guardado sus fraguas como oro en paño, pero no ha sido hasta hoy que nos hemos dado cuenta de su valor intrínseco a la vida de los pequeños pueblos, eran las verdaderas ágoras públicas de los pueblos segovianos, una experiencia de clarividencia asamblearia maravillosa y ya.   

Potro de herrar de Carrascal.

Jardín vertical.

Jardinillo horizontal.


        Después de "fraguar" esa fantasía dejamos los monumentos "menores"y nos acercamos a la "catedral".



         Como es lógico no es una catedral pero si una pequeña y delicada iglesia que se la ve recientemente reformada, está impecable y se nota que están muy orgullosos de ella, tiene un pequeño porche con su correspondiente banco de los que tanto nos gustan y con una leyenda inscrita en la dovela de la puerta que indica su año de construcción y su curiosa y cuidada espadaña con su escalera de caracol para subir a la terraza para tocar las campanas, adosado también hay un pequeño cementerio que nos llama la atención porque que está nuevo casi en su totalidad.


San Martín ruega por nosotros, 1581 (suponemos año de construcción)
Durillo y soportal.

Precioso y que cómodo.

La espadaña con su terracita.

Espadaña con la escalera adosada.


        Salimos de la estancia de la iglesia, y rodeamos el perímetro para ver lo que bien pudo ser en su día sacristía porque una de las puertas da al jardín de la iglesia y a la puerta del cementerio, da la impresión de que a día de hoy lo usan como taller de alfarería, se ven algunas figuras curiosas.

      Una vez terminada la etapita del camino pajarero iniciamos el regreso saliendo por el camino Torreiglesias-C (curioso nombre) con dirección sur donde nos encontramos con un pequeño inconveniente, nos da la luz del sol en los ojos. Caminando dejamos atrás los parajes de El Palomar, Las Encinillas, (que ya van creciendo) y llegando a Las Mangadas abarrotadas de carrascas, llegamos al puente sobre el afluente del río Viejo llamado Rémodo, nombre singular y de origen desconocido para nosotros


Los ojos.


        Una vez cruzado el Rémono comenzamos a subir una suave pendiente con rumbo a Berrocal, al tiempo disfrutamos de la belleza del aun joven encinar que se van espaciando dando paso a los pastos, llegamos a Berrocal por el camino/calle Fuente 2 y de frente nos encontramos un Belén artesanal.



              Posteriormente un amigo que vive en un pueblo cercano nos dirá que llevan bastantes años montándole. Entramos al pueblo del que nos podemos hacer una idea si añadimos el dato de que en el censo de 2018 contaba con 16 habitantes, por lo que nos sorprende encontrarnos de nuevo con una fragua, cada etapa del camino que hacemos caemos más en la cuenta de lo importante que eran las fraguas en los pueblos antiguamente, bueno, no sé si antiguamente, porque removiendo en un cajón del armario de la memoria nos encontramos con una antigua vivencia...     

        “Cincuenta y cinco años atrás, nos situamos en la fragua del tío Teodomiro, calle de los Chopos nº 3, también conocida en el pueblo como la calle del Tropezón. Corre el año 1965, un indiscreto chaval entra a las entrañas de la fragua un frío día, no puede dejar de investigar el significado del insistente martilleo que ya venía oyendo desde la carretera de Segovia, se cuela dentro, instintivamente su vista se incrusta en el carbón al rojo vivo situado en la bandeja de una pequeña fragua , ésta se halla vigilada por cuatro centinelas, dos de la hermandad de los picapedreros y otros dos de "oficios múltiples", albañiles, cadeneros, gabarreros, etc. Los dos primeros le han traído una espuerta de punteros, cuñas, uñetas, escafiladores  y aprovechando el mal tiempo han venido para aguzar la herramienta. Por el mismo motivo han venido los "pluriempleados" pero estos vienen a recoger unos callos que les ha hecho a medida para trepar a los pinos con el fin de cortar las ramas "legales", uno le da unas vueltas a la manivela del soplador consiguiendo excitar como por arte de magia los átomos del carbón para calentar un poco el ambiente, al tiempo que sacan una ronda "de picado" del cuarterón. Se hacen un pitillo que encienden con el chisquero comentando que hace día de taberna y fragua mientras el tío Teodomiro aporrea con el martillo a un puntero al rojo vivo para después de atizarle una buena zurra y un poquito de magia de "herrero-alquimista" calor, martillo, agua y aparece un puntero perfectamente aguzado. El chaval no sale de su asombro, uno de los cuatro jugando "al pío pío que yo no he sido" le atiza un cogotazo al tiempo que le saca  de su embobamiento. Se despide del "hechicero" y sus clientes rascándose el cogote caliente a causa del carbón al rojo de la fragua y del pescozón...”         

        Salimos de la reminiscencia y volvemos a la realidad donde nos encontramos de nuevo a la puerta de la fragua de Berrocal, más modesta que la de Carrascal, hay menos posibles, están a tiempo, aún queda la estructura, se le podría limpiar y recuperar fácilmente, dar un repaso al fuelle que vemos con ganas de inflar "los pulmones"  y soplar y soplar, soplar y soplar (esto último hay que leerlo cantando una ranchera).

Soy fragüero, cantaba Camarón por bulerías.


       En espera del posible arreglo dejamos a la fragua y continuamos para encontrarnos con un pajar con las puertas abiertas que nos llama la atención, se diría que ha  sido diseñado por el mismo "arquitecto" del que viéramos en la etapa de Basardilla, es tal el parecido de la estructura, maderas y ejecución que se diría que lo han hecho los mismos carpinteros, la única diferencia es que este no está recuperado, pero tiene la misma formación y es igual de bonito.

Arquitectura rural.


        Nos vamos que nos espera el puchero, pero antes vemos el potro (no el de Vallecas) de herrar del pueblo también recuperado.

Potro de Berrocal


        Nos encontramos un banco que nos viene estupendamente, descubrimos que hoy intendencia no nos ha puesto ningún puchero para comer, solo nos han puesto dos chuscos, "pelaos y mondaos" nos los comemos rapidito y salimos de Berrocal ligeritos por la calle Fuente que por cierto vemos y no una sino dos, eso sí, las dos en un estado lamentable, hacemos una parábola con rumbo al Prado Lagarto pero antes nos encontramos de nuevo con el Río Viejo en la Explanada de Los Espinillos que cruzamos por un precioso y viejo puente.

"Old River" ó Río Viejo

"Old Bridge" ó puente viejo


        Un extenso pastizal predomina en la zona, miramos al este hacia los prados de Las Lastrillas y de nuevo vemos otra vacada similar a la que viéramos saliendo de Tenzuela, la pradera rebosa agua. Un último vistazo a San Cristóbal que se ve preciosa.

Claramente la situación de la Iglesia de San Cristóbal nos Fascina.


        Terminamos la parábola en la SG-V-2362, no nos queda más remedio que ir un pequeño tramo por el arcén hasta que podemos abandonarla saliéndonos por un camino al oeste que en menos que canta un gallo nos lleva a nuestra meta en Tenzuela.


Espaldas de San Miguel


        Doblamos la esquina y llegamos a la meta, nos liberamos del peso físico, pero no podemos olvidarnos del choto huérfano que vimos al comienzo de la etapa y dejamos abandonado. Como llevamos toda la etapa pensando en él vamos a intentar localizar un vecino del pueblo para ver la posibilidad de localizar al dueño, poco se puede callejear, es un pueblo muy pequeño, no se ve un alma, es más, da la sensación de estar deshabitado. Rápido salimos a una gran explanada por el mismo camino que hiciéramos esta mañana, enfrente vemos una nave claramente ganadera con un pick up aparcado que no estaba por la mañana, también vemos a un mastín con sus ayudantes conduciendo a un rebaño de ovejas con dirección a la nave, al sur a unos cientos de metros vemos al que suponemos pastor de las ovejas ¡prueba conseguida! Tiene que conocer obligatoriamente al dueño del ternero, viene con un corderillo cogido por las manos recién parido, según nos vamos acercando vemos claramente la membrana recubriéndole el cuerpo. Llegamos a la altura del ganadero que nos mira hurañamente y nos paramos para hablar con él, le contamos el descubrimiento del ternero desvalido, automáticamente se le cambia el semblante y el humor, nos comenta que le ha estado buscando por la mañana, le detallamos el prado en el que le dejamos y ya charlamos más distendidamente… Primero le preguntamos por el cordero, nos dice que está recién parido y vivo, la madre asiste a la conversación nerviosa, nos pregunta nuestra procedencia y cuando se lo decimos, nos comenta que conoce a C. (relacionado con la ganadería) que le demos recuerdos, le decimos que no conocíamos la raza de las vacas y nos pone al día, varios ganaderos las han traído de Francia, uno de Basardilla (las que vimos en la 3ª etapita) otro de Brieva, otro de Sotosalbos y el mismo, por fin nos da el nombre de la raza, salers, hasta el nombre es bonito, nos tenemos que despedir de A., se le hace de noche y tiene que ir a por el ternero  ¡Adiós!                  
       
          P.D. : A día de hoy nos preguntamos como acabaría la aventura del "huerfanito". 

       P.D. : Posteriormente nos informamos sobre las vacas de la raza salers originaria del macizo central francés y entre otras cosas leemos unos curiosos párrafos sobre la formación de sus cuernos que dicen lo siguiente: Son de sección transversal elíptica, se encorvan afuera y hacia delante, con las puntas hacia arriba y hacia atrás.









 


         










 





































  





Powered by Wikiloc