29-11-25
Tras el largo tiempo de "varadero en los astilleros" para las reparaciones necesarias, 604 días después asistimos a la "botadura" del Comando Peñota y "zarpamos" de nuevo para "surcar" los caminos y hacer una primera etapa de dificultad moderada.
 |
Astilleros Astander.
|
El regreso del Comando
Tras la sarcopenia cosechada por la larga inactividad y la pérdida de peso, hoy, una vez "recauchutados" para otros treinta mil kilómetros más, ha llegado el ansiado día en el que "levamos anclas" de nuevo para tratar de ir cogiendo la forma. Para ello escogemos una etapa cómoda y benévola climatológicamente hablando.
Nos vamos hasta Moralzarzal (en adelante M.), que será nuestro punto de partida, donde nuestro amigo Carlos tiene el detalle de invitarnos a desayunar un chocolate con churros, por cierto muy ricos. Nos despedimos porque no puede acompañarnos; su hijo tiene partido hoy.
Arrancamos desde el centro de la glorieta del Caño; enfrente queda la iglesia del Arcángel San Miguel, con la nave realizada en mampostería y la torre de las campanas, que se supone construida con posterioridad en sillería de granito de la zona. Viendo el enorme trabajo realizado por algunos de los canteros del pueblo, entendemos la ubicación en esta plaza del monumento para honrar a estos maestros, a los que tanto admiramos y que tanto echamos en falta en nuestro pueblo, cuna de grandes picapedreros que hacían extraordinarias obras que están repartidas por todo el término y que ya no se repetirán dada la ausencia de esos reservados y pétreos trabajadores.
 |
| Iglesia de San Miguel. |
Dejamos atras la glorieta por la calle del Raso para salir del pueblo por la vía de curioso nombre, llamada Las Camachas que dejamos por la izquierda para coger el camino que nos llevara hasta Becerril de la Sierra (En adelante B. D. L. S.), casi no hemos dejado el pueblo y paramos para quitarnos el gaban, hace una temperatura estupenda, nos sorprende ver un pequeño arroyo corriendo a estas alturas del año, no somos capaces de adivinar su nombre, que "gustirrinín" disfrutar de un camino ancho y en perfecto estado al tiempo que nos alegran la vista los colores otoñales que tanto nos gustan. A todo el conjunto debemos añadir que, al fondo, descubrimos el perfil recortado y gigantesco de La Maliciosa, de nombre poco agraciado, hermanada con su familia de la Cuerda Larga, que no nos abandonará en toda la etapa.
Vamos custodiados por fresnos, robles, encinas, y algún enebro, con toda la gama de colores otoñales, verdes, amarillos, naranjas, rojos ,morados, marrones, que nos dan la sensación de estar arropados por un precioso arco iris botánico.
 |
| Camino a la fuente del Piojo. |
Hace un tiempo descubrí en nuestra capital la calle con el curioso y antónimo nombre de Muerte y Vida. Ya entonces con curiosidad leí sobre el motivo de tal nombre, que data de los tiempos de los comuneros y en la etapa de hoy nos encontramos con una cruz de corto pie, ambos brazos amputados, coronada por una pequeña cúspide y con una leyenda grabada a maceta y puntero profundamente en su voluminoso pedestal. Es imposible que no nos pique la curiosidad, como no podía ser de otra manera, y todavía no salimos de nuestro asombro. Es increíble que después de 158 años nos encontramos con "un informe policial" muy completo que nos dice que en el camino de Moral a Becerril, a la altura de la Cerca de Reajo, antes de llegar a la fuente del Piojo, lugar en el que se halla la cruz, allí se encuentra el cadáver de Raimundo Martín Barrios, vecino de Becerril, propietario del Molino de Barrios, situado a tres kilómetros del ayuntamiento de Moral y a cuatro y medio del de Becerril. Del fallecimiento hay dos versiones: una que dice que un bandolero le mató para robarle la alforja y los escudos que llevase, y una segunda versión cuenta que el motivo del viaje de ese día era cobrar una deuda que, dadas las circunstancias, no se cobró. Una pena que por aquellos entonces no había cámaras, no se sabía de la existencia del ADN, ni de huellas dactilares, etc., lo que nos lleva a concluir que definitivamente archivamos el caso como "crimen sin resolver" y que nos deja "in albis".
Requiescat is pace semper.
Nos hallamos cerca de Becerril, por lo que pronto llegamos a su periferia, donde tomamos la Avenida de las Flores, que nos conduce hacia el norte para cruzar la M-623 para encontrarnos con un bello monolito que nos indica el nombre del pueblo y el buen hacer de sus canteros.
"El manolito"
A nuestras espaldas tenemos la Iglesia de Nuestra Señora del Valle. De reciente construcción, tiene una edad de 58 años, pero lo realmente llamativo es la curiosa formación de su cubierta, denominada con el atractivo apelativo de paraboloide hiperbólica. Preciosa, nos encanta; nos habría gustado verla por dentro, pero estaba cerrada.
Nuestra señora del Valle.
Los árboles que la rodean no nos dejan hacer una foto que nos enseñe su belleza. Nos hemos permitido la licencia de coger prestada una fotografía de la página ESPACIO Gris, en la que se intuye que fue tomada al finalizar la obra. Se aprecian los muros verticales realizados en hormigón encofrado horizontalmente, múltiples cristaleras y el remate con su cubierta de forma paraboloide hiperbólica, al verla nos da la sensación de que han superpuesto un lienzo, pero realmente ese "trampantojo" está realizado también con hormigón que, con un tratamiento, está teñido de verde, de un color similar al telón de fondo, la cuerda larga recortada bajo el cielo ¡una preciosidad!
 |
| Paraboloide hiperbolica. |
Subimos por el Paseo de La Ermita, donde nos encontramos con una pieza de "micro-mampostería" que deja patente las buenas manos de los "canteros de precisión" del pueblo.
Mini casa.
Tomamos la calle "camino" San Muriel donde cruzamos sobre el río Navacerrada.
Río Navacerrada.
Retomamos la carretera del Escorial que rápidamente dejamos por la derecha para tomar el Cordel de Castilla, en que se le ve claramente que han querido gastar las piedras irregulares que tenían en las canteras para obstaculizar el aparcamiento de vehículos y dejar libre la cañada para el posible paso de los ganados. Realmente es llamativa la colocación al tresbolillo de cientos de cantos de granito gris clarito e irregulares en ambas márgenes, quedando una formación artística.
Mil cantos.
Continuamos con la idea de visitar la iglesia de San Andrés, realizada en estilo barroco. Lo primero que vemos es la robusta torre del campanario, realizada con la piedra de granito que tanto nos gusta. Nos acercamos al pórtico sujetado por unas bonitas columnas afeadas por las que hoy en día se podría decir que necesarias verjas "frena-cacos" que se encuentran cerradas y no permiten el paso al atrio, pero nos permite ver la posible fecha de la conclusión de las obras en el año 1609.
Iglesia de San Andrés.
Llegamos al punto más cercano de la Maliciosa, nuestra compañera constante de viaje, y de la que desde este momento nos iremos alejando.
2227 m. sobre el nivel del mar.
Dejamos el rumbo noreste dando media vuelta para tomar la dirección suroeste; se nos suman nuevos condicionantes: la hora, la pendiente favorable y el más urgente, el apetito. Nos tiramos a tumba abierta, cruzamos en sentido inverso la Carretera del Escorial y, llevados en volandas por todo el cúmulo anteriormente expuesto, llegamos al Camino de Moralzarzal. Desde aquí vemos dos piedras con muchos puntos para ser nuestro comedor de hoy; efectivamente, nos van de perillas. Rápidamente tomamos posesión y, a medio bocata, caemos en la cuenta del continuo y abundante paso de senderistas que utilizan este camino para bajar la comida en su paseo a la fuente del Cañuelo. Después de responder a los múltiples deseos de buenas tardes y terminados los bocatas, nos despedimos para continuar con el camino entre encinas y dehesas con ganado vacuno, disfrutando de sus deliciosos pastos. Llegamos a una encrucijada en la que coincidimos con el camino que hemos hecho en la ida y donde descubrimos las primeras construcciones de El Retamar, donde se nos exhibe una curiosa obra metálica. Leemos que antiguamente era el depósito de suministro de agua del pueblo; una vez desmontado, ha quedado su armazón a la vista y se le conoce por el nombre de platillo volante, dada su apariencia.

El ovni.
Dejando a la izquierda la vereda que lleva a El Berrocal-Retamar, tomamos en sentido contrario la pista por la que subiéramos esta mañana y pronto nos encontramos frente a la iglesia de Moralzarzal. Después de disfrutar de un hermoso día por estos terrenos ignotos, nos despedimos de los cebolleros y nos vamos a nuestro pueblo a descansar.