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martes, 18 de junio de 2024

9ª de La Vía Verde



11-02-24

9ª de La Vía Verde

          Retomamos el orden establecido y para ello aparcamos una vez más en la explanada anexa a la antigua estación de Ortigosa del Pestaño - Santa María la Real de Nieva, desde donde arrancamos con dirección oeste. A un kilómetro nos cortan el paso las vías del AVE, a partir de aquí nos hermanamos a ellas y tomamos la dirección noroeste donde nos encontramos con un puente cuya utilidad es permitir el paso al antiguo y directo camino que lleva de Ortigosa a Nieva, en este punto coincidimos con un andarín nevato que se dirige a su pueblo, ha madrugado más que nosotros y ya está de vuelta, conversador agradable nos pone al corriente de de muchos datos del termino, caminos, parajes, de la ermita, del pozo, además de advertirnos que no podremos pasar el arroyo que cruza La Vía más adelante. Nos despedimos y continuamos caminando por el paraje de La Solana hasta que cruzamos el arroyo semi seco con el entrañable nombre de San Benito. Tenemos que hacer un pequeño recoveco para librar el camino que va de Nieva a Domingo García, que cruza por encima a las vías del AVE, desde este punto ya descubrimos la ermita del Pozo Viejo.


La ermita al fondo.

          A ella llegamos en un periquete, lógicamente esta cerrada como todas las que nos encontramos en el camino. Exteriormente la vemos de blanqueado reciente, enfrente a su puerta nos  vemos un banco que nos viene de perillas para hacer una pausa y dar buena cuenta del bocata al tiempo que admiramos el pórtico románico de medio punto de la humilde entrada.


Fachada principal.

        Vamos a continuar pero antes hacemos una alineación vertical con la puerta. La dovela central del arco de medio punto, el caballete del porche, el ventanuco, la pequeña espadaña, la campana y la veleta, alineación total.
         
      Continuando el camino lo primero que nos encontramos es la tapa del Pozo Viejo del que toma el nombre la ermita y que como nos comentara el nevato está herméticamente cerrado y con sus iniciales grabadas en la tapa.

La tapa del Pozo viejo.

          Llegamos al Arroyo Balisa afluente del Voltoya y de nuevo vemos que  el nevato tenia razón, no podemos vadearle, no nos podíamos imaginar este caudal, posiblemente sea debido a las ultimas lluvias.

Arroyo Balisa bajo el AVE.

          No podemos continuar, al no habernos traído las botas de pescar, nos vemos obligados a dar media vuelta. Dejamos atrás el Pozo, la ermita y llegamos al recodo que hiciéramos antes para librar el puente, por el que pasa el camino que va de Nieva a Domingo García que será el que tomemos nosotros. Pasamos por delante de la granja de diseño Innoporc, nos llamo la atención que no olía a estancia "di porco".

Curiosa entrada a la porquera.

          Continuamos por el camino a Domingo García, pueblo de bonitos recuerdos para nosotros, allí descubrimos la iglesia de Santa Cecilia y sobre todo el maravilloso muestrario de imagines post-paleolíticas que se nos quedaron grabados en nuestras retinas y en nuestro corazón, a lo que habría que sumar las ruinas de la ermita de San Isidro ¡preciosa!

          Hoy hace un día mucho más bonito que aquel, un infinito rebaño de cúmulos cubren el cielo coronando la campiña llena de paz y belleza.

El paralelismo de la meseta segoviana.

          Andando por la recta llegamos a una encrucijada, de frente a Peña Blanca aunque no se la ve, a la izquierda La Charca del Ron que la vemos menos, nos vamos por la derecha, por donde estamos seguros que llegaremos a la meta, porque ésta si que se deja ver recortada al fondo desde el paraje de Carramuela.

Al fondo el objetivo.

             En un instante llegamos a los aledaños de Ortigosa donde nos sorprende encontrarnos con una balsa que suponemos será formada por el arroyo de San Benito, es curioso ver como la charca entra casi hasta la cocina de las naves.


Hasta dentro.

           Llegamos a la SG-P-3411 antes de entrar al pueblo,  y rápidamente nos encontramos en la salida-meta del día que tantas buenas horas nos ha dado y que fue el punto de partida de la estupenda idea de hacer La Vía.

La recta de Ortigosa del Pestaño.

           Acabamos la feliz etapa vivida hoy en compañía del componente cántabro del Comando, despidiéndonos de la estación en la que se gestó el proyecto de la Vía Verde.


          

  





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domingo, 26 de mayo de 2024

8ª de La Vía Verde



 

03-02-24

8ª de La Vía Verde

          Llegamos al inicio de la etapa del día de hoy, al sitio de San Pedro de Caldás donde nos encontramos el desamparado cartel indicativo con el nombre del que es un barrio que pertenece a Yanguas de Eresma, barrio que a la vista del mismo nos trae a la memoria a don Arturo Soria creador e impulsor del proyecto del barrio de Ciudad Lineal de Madrid que no sabemos si no habría cogido la idea de San Pedro, que si bien es verdad no es una ciudad lineal lo que si queda claro es que es un barrio lineal y de una sola acera..


Cartel de diseño.

          Aparcamos al lado del muelle de descarga de la edificación formada por tres grandes naves unidas que se utilizarían para almacenar ganado, remolacha, abonos, granos, lana etc., su tamaño da idea de la importancia mercantil que tendría la estación en tiempos.

Tres como esta

      Arrancamos con la antigua estación de Yanguas de Eresma - Carbonero el Mayor como testigo silencioso, vemos como de nuevo todas las instalaciones están abandonadas y decrépitas, con el cariño que estamos cogiendo a lo que hoy es Vía Verde nos apena mucho ver las antiguas edificaciones en un estado tan ruinoso.


Desde el muelle de las naves.
         
           Se termina el anden y bajamos a la Vía para comenzar la que debería haber sido la séptima etapa y que será la octava por aquellos famosos duelos y quebrantos de los que disfrutamos en la etapa anterior.

          Poco después de comenzar descubrimos que vamos a disfrutar y mucho de la bondad del día y de la belleza de la etapa. Subimos por un pequeño talud a la parte de arriba de un desmonte que nos permite divisar las choperas que constantemente acompañan al Eresma y al final de la bonita curva que desarrolla la vía, se percibe el color rojo del puente sobre el río y a su derecha un pinar.

Bello horizonte.

          Llegamos a la altura del pinar y nos presenta a un bonito ejemplar que claramente le vendría bien una poda de limpieza y embellecimiento.


Hay que limpiarle los bajos.

          Dejamos al pino pendiente del saneamiento y nos vamos a cruzar el puente sobre el Eresma.

Otro puente de hierro.

           Nada más cruzar el puente nos encontramos adosada al río una curiosa lagunilla producto de las pasadas inundaciones que nos llama la atención.

Lagunilla espejo.

          Dejamos el puente a la nuestra espalda emparejados al río para luego de separarnos y llegar al sitio de la Cruz de las Alforjas desde donde descubrimos en lo alto de un cerro a la ermita del Tormejón a la que luego nos acercaremos.

El "nido" del Tormejón.

          Imaginamos al arroyo del Tormejón discurriendo por el desfiladero que nos encontramos a nuestra derecha y que nos separa de la ermita. En el centro del camino descubrimos una planta desconocida para nosotros, con formación radial, hojas verdes y pequeñas con el núcleo rojo, se lo preguntamos al "Consejo Superior de Investigación" que nos dan el nombre científico Erodium Cicutarium conocido con el nombre común de "Alfilerillo" y un centenar de nombres más, todos curiosos y vistosos.

Peine de brujas.

          El pequeño arroyo del Tormejón, que cogiera el nombre de la ermita, a base de muchísimos años de un trabajo constante y tenaz ha tallado  las tierras y  la piedra caliza abriendo una brecha de casi cincuenta metros que le sirve de protección a la ermita y no nos permite acceder a ella desde aquí

   
      Las calizas horadadas durante miles de años por el contumaz Tormejón se han quedado a la vista frentes con las clásicas cuevas que siempre causan curiosidad y coronando el conjunto la ermita llamándonos.


"Meta Intermedia"

           Vemos como la ermita esta completamente rodeada por el "foso" y nos hace imposible acceder por aquí, continuamos para descubrir el largo y curvo camino que hay que hacer para acceder, lo que nos hace desistir de visitarla.

Murallas naturales.

          Llegamos al principio de la recta en la que empezamos la séptima etapa que ahora nos muestra el anden del antiguo apeadero de Armuña, agudizando mucho la vista se puede apreciar el puente por el que cruza el Cordel del Camino Real de Miguel Ibañez.


El muelle.

          Y llegamos al desamparado apeadero de medidas bastante reducidas de Armuña acompañado de los restos de otras edificaciones que imaginamos del tiempo del funcionamiento del tren.

Un vistazo al pasado desde el apeadero..

           Continuamos para llegar al punto del que fuera el inicio de la prematura séptima etapa, desde aquí nos vamos por la SG-V-3311 en dirección sur pasando por el paraje llamado La Pasta de Caballo con un sol de justicia para las fechas que corren. Llegamos al Cerro donde nos tomamos un pequeño descanso y echando un vistazo, ya bajando descubrimos que estamos hermanados cuando vemos la torre de la iglesia con su veleta y la cigüeña vigilando el pueblo y sobre ella recortado al fondo el "triunvirato" formado por "Montón de Osos", La Pinareja y los "Pasapanes", que dominan la meseta segoviana.


Que bonita La Mujer Muerta.
 
          La señal nos "sopla" el nombre del pueblo al que entramos y que indagando leemos que viene del topónimo árabe "Al munia" y que significa huerto. 



          Paseando vemos la población limpia, cuidada y poco concurrida dada la hora, que no es otra que la de comer, llegamos a la plaza donde llama la atención la casa Bayón.


Casa armada y blasonada de Bayón.

          Mucho estamos disfrutando leyendo la historia escrita que tiene Armuña, una de ellas leemos con curiosidad donde nos indica Valentín Picatoste que fue Martín Muñoz caballero burgalés, que en el siglo XI colonizó la campiña segoviana y asigno los nombres de sus hijos Martín Muñoz, (Su bibliografía relata que su nombre efectivamente proviene de esta familia) Blasco Muñoz, Gutiérre Muñoz a diferentes pueblos y el de su hija Armuña aquí se quedó unida a la versión anterior..

      Dejamos la fachada de los Bayón atrás y nos vamos dirección oeste donde a un paso nos encontramos la iglesia parroquial del siglo XV en cuyo interior colocada en una hornacina se encuentra la imagen tardo románica traída de la ermita del Tormejón hace doscientos años, como siempre la iglesia no se encuentra abierta y como todas las demás no la conocemos por dentro. Por fuera vimos una preciosa torre de tres cuerpos, generoso campanario rematado con un bonito chapitel, se levantó en el siglo XV de construcción gótica de la cual no pudimos ver la portada porque esta vallada toda ella.


Iglesia de San Bartolomé.

          Llegó la buena hora, la mejor, el momento bocata, instantes de la vida que se gozan, se disfrutan y se recuerdan, damos buena cuenta de los mismos y nos vamos relamiéndonos. 

La Plaza con el ayuntamiento desde nuestro comedor.

          Posteriormente nos acercamos al bar Las Escuelas que está a unos metros, entramos a tomar un cafetito, haciendo sobremesa con unos paisanos entre otras cosas nos comentan la curiosidad de que hace una semana, que casualidad, se presentaron el escudo y la bandera del pueblo, los había a favor y otros que no estaban muy de acuerdo, a nosotros que no tenemos nada que ver no nos disgusta, es más, nos parece bonito, está dividido en dos mitades, en la izquierda se ve una representación del Río Eresma y en la otra mitad se ve una espiga de "oro", la bandera es el mismo escudo dentro de un fondo escarlata.

 

Escudo de Armuña.

      Llega la hora de la vuelta y salimos por la calle Caldillo, pasamos por los antiguos lavaderos públicos y desde aquí nos vamos directamente a la Vía Verde, pasamos por el paraje de El Huerto y cuando llegamos al de el Álamo de San Bartolomé donde nos damos media vuelta para despedirnos de los Armuñanos.  ¡Hasta la próxima!


Perfil de Armuña desde el este.

          Nos encontramos de frente con la Vía Verde y el Eresma muy cerca discurriendo en paralelo, tomamos la dirección sur-este para encontrarnos de nuevo cruzando el puente sobre el Eresma, creemos que ésta será la ultima vez que crucemos un puente sobre el Eresma y tambien 
la ultima vez que le veamos, en esta singladura claro.
          En un periquete nos presentamos de nuevo en la línea compartida de salida y meta.

Nueva despedida, ahora de la estación de Yanguas-Carbonero.
 
          Y adiós al barrio de San Pedro.

                 Posdata:

         De los múltiples descubrimientos que hemos hecho al leer sobre el recorrido del día tenemos que destacar la video-guía de la ermita del Tormejón, una verdadera preciosidad, la cual aconsejamos su visión.








          



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sábado, 6 de abril de 2024

7ª de La Vía Verde


27-01-24

7ª de La Vía Verde


         ¡No es lo que parece! Ni nos vamos de caza, ni somos cazadores, ni tenemos escopeta, pero, lo que si que podemos hacer es un "safari" fotográfico de pequeñas piezas pero no por ello menos bonitas que nos hicieron disfrutar de su visión y aun seguimos disfrutando con su recuerdo.

         A la vista del primer fotograma de hoy caemos en la cuenta de que en la entrada anterior  abríamos  con una foto de una tremenda bandada de cigüeñas y en la de hoy iniciamos también con otra bandada, esta vez de patos, como sigamos así acabaremos de expertos ornitólogos que tampoco nos disgustaría porque nos encanta esa palabra.

Hora de comer.

Salto espacio-temporal

         ¡Al tajo! Sin que sirva de precedente, nos vamos a saltar el curso del desarrollo del proyecto original, para ello haremos un pequeño subterfugio, adelantaremos la etapa para hacerla en séptima posición y no es que nos hayan abducido los extraterrestres, el motivo es más sencillo, nos acompañan dos componentes del Comando Peñota que nos han sobornado con la promesa de invitarnos a comer aquel plato que deslumbraba al entrañable Sancho llamado en la Mancha "duelos y quebrantos"  imposible negarnos...

          Para ello nos quedamos en el kilómetro 13.500 de la SG-V-3311 y ellos se van a la meta donde dejarán el coche para venir a nuestro encuentro. Nosotros arrancamos cerca del apeadero de Armuña que dejaremos aparcado para la siguiente etapa, cruzamos la carretera para coger La Vía en una de sus clásicas "rectas segovianas" desde donde vemos al fondo un puente sobre la misma y  a estribor un pequeño pueblo

El ojo indiscreto del puente.

         Antes de llegar vemos que para acceder al pueblo tenemos que salirnos por babor para llegar al Cordel del Camino Real, cruzar por el puente y descubrir el sugerente pueblo de Miguel Ibáñez, incluido su reflejo en la "albufera".

Miguel Ibáñez.

      Entramos al pueblo para disfrutar primeramente de "la albufereta" con su avifauna de la familia anatidae, en principio creíamos que huían de nosotros, pero pronto caemos en la cuenta que el motivo no es otro que la llegada del custodio encargado de alimentarles.

Hora del desayuno para los palmípedos.

          No se apreciaba bien desde La Vía, tenemos que dar un pequeño rodeo para acercarnos al cartel y verle de cerca.

Artístico.

          ¡Nos ha encantado el cartel! Entramos al pueblo, llegamos a una plazoleta con el firme hormigonado como todas las calles, en ella está situado el potro de herrar con los muros que rodean el conjunto muy bien pintados y con unas macetas con sus respectivas plantas bien cuidadas.

Limpieza ante todo.

          Nos vamos a la plaza mayor donde nos encontramos con el deposito de agua elevado realizado en ladrillo ¡precioso!

¡Agua al duelo!

             Nos dirigimos a la iglesia y por la calle que hemos cogido nos topamos con la torre de la misma realizada en piedra y ladrillo que nos muestra su colección de campanas, le damos una vuelta a la iglesia, a su espalda nos encontramos con un paisano, hablamos con él y nos cuenta que hace doscientos cincuenta años entró un rayo por la torre hasta la nave, nos comenta que él llego a este pueblecito y le encantó (como a nosotros) se compro una casa antigua con un patio, después de refórmalo todo nos enseña su tesoro, del que disfruta la mayoría de los fines de semana cuando huye de Madrid para vivir en una tranquilidad absoluta casi monacal y esto nunca mejor dicho dada su situación ya que lo hace a la sombra de "la torre del rayo" de Miguel Ibáñez. Nos invita a un café que desestimamos más teniendo en cuenta que por mentira que parezca se ha unido de nuevo El Comando. Nos dependimos deseándole que disfrute largamente de su refugio.


          Nuestros compis se han ido ha llevar el coche a la meta y han venido a nuestro encuentro dejándonos claro que están en forma, ya veremos como los seguimos... Damos la vuelta a la iglesia barroca para encontrarnos con una portada de medio punto encuadrada dentro de un alfiz que está cuidado con esmero, es curioso ver este detalle mudéjar dentro del conjunto del templo.


El Comando en la iglesia de Nuestra Señora de La Asunción.


          Dejamos atrás la iglesia caminando por las calles todas ellas hormigonadas, nos preguntamos como es posible tener todo el pueblo en perfecto estado de revista con únicamente dieciocho habitantes, aun hoy no salimos de nuestro asombro, pensamos que se lo teníamos que haber preguntado a nuestro amigo.

          Salimos del pueblo cruzando por el arroyo del Tormejón con sus márgenes impolutos como todo el pueblo, nos ha dejado sorprendidos, todas sus calles hormigonadas, barridas, con macetas con sus plantas cuidadas, la mayoría de casas renovadas, precioso y que decir del rotulo de la entrada con su nombre tan querido por nosotros y el famoso apellido del GENIO creador de incontables personajes de historietas cómicas como Rompetechos, La familia Trapisonda, 13 Rue del Percebe, El botones Sacarino, imposible olvidarnos de Mortadelo y Filemón agencia de información y aunque parezca mentira muchos títulos mas todos ellos buenísimos.
El Tormejón a su paso por Miguel Ibáñez.

          Tomamos de nuevo La Vía, damos media vuelta y vemos de nuevo el puente que afortunadamente hemos cruzado para descubrir uno de los pueblos más bonitos de los vistos en las etapas de la Vía Verde todos ellos preciosos y muchos desconocidos para los segovianos, entre ellos nosotros y están aquí en Segovia sin ir mas lejos, nosotros afortunadamente gracias a esta aventura, el maravilloso Camino de San frutos y demás etapas que hemos hecho por nuestra querida provincia.


El puente Mágico que nos ha llevado disfrutar de la belleza.

      Disfrutando de la campiña, rodeados de tierras de labranza lo que nos permite ver casi media España, mirando al norte descubrimos en lo alto de un cerro no muy lejano la ermita de San Isidro de la que disfrutamos mucho en una etapa que hicimos hace tiempo, buscamos en el blog, fue el 10-04-16 (Domingo García) ¡madre mía! Ocho años y una de las etapas que realmente nos parece mentira que sea tan desconocida teniendo en cuenta su belleza.. El descubrimiento de sus grabados rupestres maravillosos, sus petroglifos, nos sedujeron mucho las ruinas de la ermita de San Isidro y el enorme trabajo de unas sepulturas que están labradas en piedra con formas antropomorfas.

San Isidro.

           Marchando por las rectas con poca pendiente de la meseta segoviana los "corzos" que nos acompañan hoy dejan atrás hasta a la fiel e incondicional "liebre mecánica", momento que aprovechamos para mirar hacía el sudeste donde nos encontramos recortados en el horizonte a La Pinareja, "Montón de Osos" y "Los Pasapanes" que forman nuestra...

La Mujer Muerta.

          Terminamos de subir una una ligera pendiente al mismo tiempo que La Vía hace una pequeña parábola que nos enfrenta a nuestro objetivo recortado al fondo.

Nuestra meta al fondo.

          
Nos vamos acercando enfrentándonos a un "Rascacielos" con ocho alturas que llama la atención al sobresalir por encima de todas las edificaciones del pueblo, se trata de un silo para el almacenaje de cereales y aunque ya en desuso se le ve en buen estado, teniendo en cuenta que se declaró urgente su construcción en el boletín con fecha 21-05-1948 pero no empezó a funcionar hasta el año 1956, posteriormente al suprimir las instalaciones de Renfe dejó de funcionar como almacén de cereales pasando a quedar como "casa rural para cigüeñas" y que como se puede ver está concurrida.

Silo.
 
              Llegamos al cruce de la SG-P-3411 sobre la Vía Verde que precisamente es el punto que divide a la Vía en dos mitades, justo antes de llegar a la carretera vemos el cartel que nos indica que desde el Puente de Hierro de Segovia hasta este punto hay 36.2 kilómetros


 
           

      Nada más cruzar la carretera una nueva señal nos da el dato que desde aquí al final de la Vía en Olmedo nos faltarían 36.1 kilómetros, cien metros arriba o abajo, estamos en la mitad.




          Llegamos a la estación en la que le surgió al Comando la idea de hacer La Vía Verde completa y fue el día 03-06-23 hoy cuando llega de nuevo el Comando (a falta de un componente) la descubre en peores condiciones que la dejamos, vemos que se ha hundido parte de la cubierta.


"Sala del parto".
      
      Dejamos atrás la estación de Ortigosa del Pestaño-Santa María la Real de Nieva  para terminar la etapa acercándonos a ver la iglesia, que está situada en la zona oriental del conjunto urbano de la localidad, junto a la carretera que une Santa María la Real de Nieva y Bernardos. Ha sido objeto de múltiples reformas a lo largo de los años, pero todavía conserva ciertos rasgos de origen románico aun siendo barroca. Construida en ladrillo revocado, se la ve modesta, de una sola nave, cabecera recta y con varios cuerpos adosados a ella en el lado sur, mientras que al norte se halla la puerta de acceso.

Iglesia de San Cristóbal de Ortigosa del Pestaño

          Hemos disfrutado mucho de la compañía de los dos esporádicos componentes del Comando y ya sin más nos vamos a por los "duelos y quebrantos"  que de repente nos han entrado las prisas de cosechar lo prometido.








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sábado, 9 de marzo de 2024

6ª de La Vía Verde

 

20-01-24

6ª de La Vía Verde

    

         Llegamos por la SG-V-3311 al cruce con la SG-V-3312 con la intención de ir a Carbonero de Ahusín, nos encontramos con la desagradable sorpresa de de un prohibido el paso por inundación ¡Pensemos! No acabamos de entender muy bien el problema, suponemos que el problema tiene que estar localizado en el puente que precisamente va a ser nuestro punto de inicio de la etapa, tomamos la opción de acercarnos. Antes de llegar asistimos a una tremenda aglomeración de cigüeñas en perfecta formación, a lo que habría que sumar otros tres grupos más pequeños que estaban muy cercanos, increíble ver más de una centena de cigüeñas, suponemos que el agua les a sacado a la luz un manjar que las encanta, nos preguntamos cuál será su procedencia, lo que parece es que han venido cigüeñas hasta del extranjero, no nos imaginamos las que habrá cuando llegue San Blas la pregunta que nos hacemos es, como se han pasado la información del lugar concreto del ágape, nos imaginamos que las "cigüeñas al visillo" se "crotorrearan" unas a otras de la torre del pueblo a la torre del pueblo vecino el lugar y el menú.

A comer.



Y nos faltan catorce días para San Blas.

        Llegamos al punto conflictivo, paramos ante él para estudiarlo. Las lluvias que han hecho desaparecer la nieve que veíamos la semana pasada en las cimas del Sistema Central   han propiciado la crecida y consiguiente desbordamiento del río Eresma hasta el punto de rebosar por encima de la carretera antes de llegar al puente. Se ve claramente que ha subido mucho el nivel, pero ahora mismo pasan cinco centímetros sobre el asfalto en el punto más alto, como relataba Mateo en el Nuevo Testamento "Jesús llegó caminando sobre el agua del mar de Galilea" pasa por el paraje de La Cañadilla el Comando Peñota hoy inundado por las aguas del Eresma para cruzar el puente. Ha continuación aparcamos en el espacio destinado a ese fin.

          Es obligado observar el gran caudal que lleva el Eresma que nada tiene que ver con el que registraba el sábado pasado, a lo que hay que sumar la inmensa superficie que ha inundado y cuyo nivel vemos que ha bajado ostensiblemente.

Desde el puente margen izquierda con la calzada inundada al fondo.


Margen derecha tambien.

             Pensábamos erróneamente el fin de semana pasado que nos despedíamos de los ahusineros, pero el efecto llamada a causa del "río-moto" hace que hoy se acerquen tres de ellos a contemplar la crecida para quedarse asombrados como nosotros.
  Una vez hemos curioseado y pasada la fascinación inicial, bajamos del puente en compañía de los tres ahusineros por el camino de Santiago que lleva dirección al pueblo de Añe, nosotros "nos bajamos" en nuestro camino, la Vía Verde, llegamos al túnel de Ahusín. 

Bajada, Vía y Eresma.

Túnel de Ahusín.

           Pasamos el subterráneo de 118 metros de longitud observando el buen estado en el que se encuentra después de 144 años, suponemos que tendrá algún retoque. Nos damos media vuelta. 

Cada día vemos más clara la luz del final del túnel.
          
           Después de hacernos unas fotos nos despedimos de nuevo de los ahusineros, ellos se vuelven al pueblo mientras que vemos una chopera anegada.


¡Café con leche para todos los chopos! con blancos indicios que demuestran el fresco que hace.

          Nos va quedando claro que hoy el agua va a ser una constante más aún si cabe cuando nos encontramos con el "Amazonas" seguido de una retención que se desborda de nuevo por otra plantación de chopos.

¿Eresma?

          Se abre una nube y el color del agua cambia de color de nuevo.


Más café con leche.

          Nos acercamos a la desembocadura de nuestro río Moros al tiempo que el Eresma se separa de la Vía lo que unido a los arboles no nos permiten ver la confluencia de los dos ríos y después de la ultima experiencia de salirnos de los caminos no nos atrevemos a pisar los barros.
          Miramos por un momento al noreste para descubrir a los pies de un barbecho una pequeña franja de verde que ha retenido la reciente y diminuta nevada, todo esto antes de dejar la Vía.

¡Menuda "nevá"!

         Llegamos a la confluencia de la Vía con la SG-V-3313 carretera que une Yanguas con San Pedro donde estuvo situada la antigua estación que compartían Yanguas de Eresma y Carbonero el Mayor que se haya a menos de seis kilómetros, nosotros la tomamos en dirección opuesta y nos lleva al pueblo que antes de entrar nos recibe enseñándonos su nombre en actual y el que está en "castellano antiguo" al tiempo que queda claro que casi nos cae el copo.
¿Nos tendremos que poner las cadenas?

          Tenemos suerte, coincidiendo con la llegada al pueblo se hace la hora del puchero, la mejor hora, por lo menos la más sabrosa, bien es verdad que desafortunadamente no tuvimos puchero, pero si un rico bocata, del que dimos cuenta rápidamente presionados por el biruji posteriormente nos tomamos un café en el bar Yanguas que nos entona el cuerpo, al tiempo charlamos con el gobernante que nos comenta que bastantes años atrás trabajó en San Rafael. También disfrutamos de una corta sobremesa con algunos paisanos que nos dieron respuestas e indicaciones antes de irnos.

          Salimos y en la misma plaza nos encontramos con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción reconstruida hace doscientos años, se la ve solida, cuidada, grande y  curiosamente  vemos que tiene dos puertas lo que la "hará difícil de guardar", pero no nos quedó claro cual era la de atrás.

           No esta muy claro la procedencia del curioso nombre del pueblo, hay dos versiones; podría provenir de vocablo latino ianua ( paso, garganta) o traído por los primeros pobladores desde el pueblo del mismo nombre situado en Las Tierras Altas de Soria que pertenece a la Asociación de pueblos más bonitos de España.

          Siempre se interpretó que de aquí salieron los arrieros yangüeses cuyas acémilas excitaron al bueno de Rocinante, cosa que no los agradó motivo por el cual les dieron una gran tocata con palos y porras al seducido rocín, al ingenioso hidalgo Don Quijote y al bueno de Sancho dejándolos malparados, aunque ellos aseguran que fueron los yangüeses sorianos los culpables del deterioro de nuestro querido trío.
           


Desde la plaza.


Desde la carretera.
 
          Tiene una bonita cúpula y una torre campanario de dos cuerpos que sobresale de la nave central y está hecha con una piedra de un color muy vistoso.

Una torre de altura.

          Bajamos buscando el Camino del Pinar que tomamos y cuando llegamos al cambio de rasante que nos ocultará el pueblo le echamos un ultimo vistazo para descubrir su belleza de nuevo, con su iglesia dominando todo el entorno.

Bonito perfil el yangües.
 
            Nos despedimos de los yangüeses (de su curioso y atractivo nombre, al que le sumamos el encanto de la diéresis, esas dos micro-canicas puestas en la azotea de la U que nos obliga a pronunciarla) y de su buen trato, pasamos por el paraje de la Peña del Horno (que obligatoriamente tenemos que nombrar) nos dirigimos de nuevo a la Vía a la que llegamos a ella, el camino continua cruzando el río Eresma por el puente Boteta (nos lo dijeron los paisanos) si continuáramos por el llegaríamos al pueblo llamado Añe que tenemos guardado en la carpeta de pendiente para un futura visita, pero nosotros a lo nuestro, lo primero volvemos a ver el Eresma desbordado e inundando las plantaciones de chopos y ahora que se nos ha pasado el hechizo acuático que hemos sufrido hoy, vamos ver también la margen contraria de la Vía donde observamos los sembrados anegados y coloridos.

¿ Que será ese amarillo?

          Observando el desarrollo de la riada y la orografía del terreno vemos una clase magistral del proceso natural de la formación durante siglos de un valle fluvial, la erosión del río arriba  consigue con estos desbordamientos depositar en ambas márgenes materiales llegando a formar estas vegas fértiles propicios para el desarrollo de la agricultura, siempre con el desasosiego de las riadas.
           Estando sobre la Vía Verde que anteriormente fue vía del tren se ve claramente como el terraplén que forma evita la inundación en este caso de la margen derecha.

Las cárcavas protegen a las tierras de la ribera de los  vientos.

          Dejamos atrás el aula de geología y cruzamos de nuevo el túnel. Rápidamente llegamos al coche para liberarnos de petates y palos, una ultima mirada a la zona inundada para darnos cuenta que el pico de la crecida de las aguas ha bajado ostensiblemente, más tranquilos nos vamos para casa.





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