Vistas de página en total

domingo, 25 de octubre de 2020

14-06-20 Espirdo-Bernuy de Porreros


 


Andanzas segovianas 

"Spyrdo"

14-06-20



      Hoy acercamos a una pasajera hasta este pueblo de nombre tan curioso y bonito, motivo que aprovecharemos para hacernos otro capítulo conexionando pueblos segovianos, una actividad que nos encanta.

    Antes de comenzar la curiosidad nos lleva a preguntarnos el origen de nombre tan peculiar:

      Está documentado que allá por el año 1085 se le conocía por el nombre de "Spiritu", en 1247 pasó a denominarse "Spiritu de Ruviales" y fue ya en el siglo XVI cuando adquirió el definitivo y singular nombre de Espirdo, gozamos con lo que leemos, entre otras muchas cosas que hace tres siglos colonizadores calagurritanos (nos encanta el gentilicio) repoblaron estos parajes y que entre otras cosas fueron responsables del apelativo del arroyo que bordea el pueblo, San Medel.   

      Curiosidades aparte dejamos a nuestra pasajera en compañía de los amigos a los que viene a visitar y nosotros aparcamos en la calle de La Fuente desde dónde arrancamos. Nos vamos por la calle Segovia con dirección a la misma, ya  en las afueras del pueblo nos encontramos con el frontón municipal de reciente construcción y  que está clausurado por el consabido viral motivo, desde aquí tomamos el camino que  nos llevará a nuestra "boya de viraje” como se diría en las regatas, que hoy está situada en Bernuy de Porreros. 

      Hace un día soleado pero tenemos la suerte de que no han llegado los calores estivales que por  estas tierras seguro que son rigurosos, cruzamos por un puente a la margen izquierda y ya descubrimos que por el arroyo de San Medel baja un hilo de agua (ver los ríos secos es angustioso aunque sean pequeños como este) proseguimos y apreciamos que en el campo hay muchas flores, algunas de ellas se ven por nuestro territorio pero aquí se muestran  en exuberantes matojos.


Mata de amapolas.

De margaritas.

      Poco nos dura la alegría, una desazón nos viene dada vía olfativa, vemos en la margen contraria un cercado que custodia lo que suponemos debe de ser la depuradora del pueblo, por lo visto, más bien por lo olido no funciona muy bien que digamos, unos metros más abajo vierte un chorro que claramente es el culpable de la apestosa situación, que dinero e instalaciones más mal aplicados. 

La "i" responsable.

      Paso a paso vamos dejando a nuestra espalda la pestilente atmósfera, lo que nos permite retomar el disfrute. Vemos que el camino por el que vamos hace de "frontera", viendo a la izquierda tierras de secano que aún se resisten a perder el verdor de la primavera tachonado de múltiples florecillas que le dan calor y color, a la derecha producto del hoy escaso caudal del riachuelo que mantiene verdes a las diferentes plantas del sotobosque que le flanquean. Este está compuesto por ejemplares de álamos, fresnos, olmos y como no los altos de la clase, los chopos con sus grandes y bonitas hojas hoy verdes. Más bajos están los hijos de los gigantes que miran hacia arriba con ganas de desarrollarse, otras que buscan las alturas pero saben que nunca llegaran, son las plantas arbustivas, brezos, saúcos y que no salga de aquí, no queremos ofender pero también los poco agraciados espinos y escaramujos. Todos ellos tienen a sus pies la alfombra compuesta por hierbas, helechos, musgos, etc., que lo embellece y ayuda a sujetar las tierras para que no se las lleve el agua y permita a la fauna moradora disfrutar de alimentos y un placentero frescor.


"Cicatriz".

      Disfrutando de la flora "bipolar" llegamos a un claro en el sotobosque que nos permite ver un puente, le cruzamos y la otra margen mágicamente nos sorprende con un área recreativa, se la ve de reciente creación, tiene unas mesas y unos bancos que nos van a venir de perillas para nuestro próximo reto que no es otro que comernos la "menestra" nuestra de cada día. Escogemos una mesa que le da la sombra y está situada al lado de la fuente del Moro, probamos su agua que sale generosamente, nos gusta bastante más el agua de nuestros terrenos graníticos, a su lado hay también un par de barbacoas que nos miran con cara triste por la falta de uso, están precintadas, en honor a la verdad, las mesas también lo están pero en realidad nos da la sensación de ser los únicos habitantes de este universo, aprovechando lo que nos ha dado la suerte nos ponemos a lo importante ¡A por la manduca!


"Nuestra menestra y lo otro".


 
Desde nuestro comedor.

      Como sospechábamos nos ha sabido riquísimo ¡hemos comido opíparamente! 

    Salimos del área recreativa del Soto de Arriba hacia abajo, nos llevamos buenos recuerdos y buen sabor de boca. Paralelo al camino descubrimos un circuito "del Cola-Cao" aprovechamos los diferentes aparatos para ir haciendo unos ejercicios para bajar "la menestra" cuando terminamos el recorrido parece que hemos pasado una puerta interestelar. Nos encontramos una llamativa agrupación de sauces llorones, la rodeamos y nos encontramos con una fuente con dos chorros que nos llaman la atención por su abundante caudal que rebosando del pilón que inunda un largo canalillo que antiguamente serviría para lavar la ropa, unos pocos metros más abajo desagua al arroyo. Justo es en este momento cuando descubrimos al culpable de las abundantes lágrimas de los sauces que veíamos anteriormente, un gran ejemplar de chopo, en su día tendría un gran diámetro,  pero atacado por los hongos la pudrición le ha hecho desaparecer el tronco casi en su totalidad, su visión es fascinante y al mismo tiempo perturbadora, este ejemplar no es como Argán, el protagonista de El enfermo imaginario de Moliere, se ve claramente como la putrefacción le ha gangrenado la mayoría de su ya extinto tronco dejándole solamente un pequeño arco de corteza, cambium y albura por la que milagrosamente aun suben los alimentos a unas ramas que viven felices ignorando que se les avecina una muerte segura si no hay alguien que lo evite, si es posible a estas alturas, cosa que desearíamos de todo corazón  ¡Ojala la próxima vez que vayamos nos le encontremos sano y robusto!


El llorón de Bernuy protege al Comando Peñota.

Fuente de Los Dos Caños.


      Unos días después retomamos el tema y comenzamos por curiosear para saber la posible cura del enfermo "no imaginario" y leemos lo siguiente:

      "Tratamiento de la putrefacción del corazón: Una vez que el árbol se está pudriendo, no es probable que sobreviva".

      Desde el primer párrafo nos despoja de toda esperanza dejándonos claro a lo que está abocado nuestro nuevo amigo, noticia que nos entristece profundamente. La esperanza es lo último que se pierde, en otra ocasión le visitaremos y ojalá la naturaleza haga la magia a la que nos tiene acostumbrados.


🌳 Seducción fatal. 🌳

      ¡Continuemos pues! Y lo haremos en dirección al campanario que vemos asomar sobre los tejados del pueblo, nos hacemos el "recodo del fraile" y nos encajona en la estrecha calle en la que se sitúa la iglesia, llegamos a ella y nos encontramos con la gran sorpresa de ver la galería oculta por unos tabiques enfoscados que ciegan totalmente todas las arcadas. Una vez pasada la extrañeza de dicha, podríamos decir  "chapuza", vemos que la parte de los capiteles que se ven aún se hallan en buenas condiciones y son realmente bellos, por otro lado los canecillos están bastante deteriorados.

Parroquia de Santiago.

      A la derecha de la puerta hay una hornacina acristalada con una cruz moderna y unos dibujos que se les ve más antiguos difíciles de datar y de interpretar, desde luego no los habíamos visto anteriormente, apreciamos también lo que parece un ente que tampoco sabríamos acreditar, habrá que llamar a Iker Jiménez de Cuarto Milenio para que estudie el tema.


👻 Detalle. 👻

      También nos llama la atención el cupulín que se haya a cobijo de la torre y que nos recuerda a la que viéramos en la iglesia de San Pedro en Zarzalejo, aunque ésta coronaba a la torre. Nos encanta la media pelota hecha con granito a prueba de bombas. Apoyadas en la cornisa, dos elaboradas esferas con su pedestal, un trabajo dificultoso y escultural, además la media "naranja" está coronada con un remate piramidal apoyado también en su plinto no menos trabajoso.

El cupulín.

      Dejando atrás la iglesia continuamos con el paseo urbano, nos encontramos un bar abierto donde nos tomamos un cafetín, como estábamos solos aprovechamos para tener una  divertida charla con la camarera y su amiga, muy rico el café, hasta la próxima, nos despedimos e iniciamos la vuelta, nuestras contertulias nos han comentado que el camino que va de Bernuy a Espirdo y viceversa es en realidad la Avenida del Doctor Gila !Curioso! Recién salidos del pueblo nos encontramos otra fuente, es sorprendente la cantidad de fuentes que hemos visto y todas con abundante caudal. Posteriormente descubriremos no con poca sorpresa que hace siete siglos el pueblo se llamaba Bernuy de Spiritu por su proximidad a Espirdo y tres siglos después tomo su actual nombre y una de las posibles explicaciones es que puede venir del vocablo vasco "bernubi" que vendría a decir sitio de aguas y zarzas que por lo visto no anda nada desencaminado, a lo que posteriormente se le añadiría el "apellido" por los abundantes sembrados de puerros.

Fuente de los Pájaros.

      Nos vamos ahora por la margen izquierda subiendo (si se puede decir así) decimos esto porque claramente no son los repechos de "Aguas Pendientes", si tenemos en cuenta que Bernuy está a 1014 metros y Espirdo a 1062 vemos que hemos bajado la friolera de 48 metros de desnivel y que nos disponemos a subir.

      Pronto llegamos al punto donde cruzáramos a la margen derecha cuando bajábamos. A partir de ahora desandamos el camino disfrutando de las curiosidades que nos depara el día, algunas muy diferentes a las que tenemos por nuestros lares. Por ejemplo vemos los sembrados con las espigas ya granadas, de hecho algunos están ya segados, es curioso ver las diferencias entre espigas, hay que echar mano de los Súper Cicutas.



Cebada.


Trigo.

      Unos cientos de veces habremos visto esta planta y hasta ahora no sabíamos que  tenía el común y redondo nombre de Gordolobo.


Verbascum.

       Algo nos dice que debemos darnos la vuelta, no es otra cosa que la sencillez, la paz, el musical trino de los pájaros y la belleza, cuadrinomio que tan agradable nos hace la vida.

Adiós.

      Esta maniobra hace que demos media vuelta y miremos hacia delante de otra manera, sosegadamente y con optimismo que buena falta nos hace para camuflar los efluvios que se empiezan a manifestar de nuevo.

      Vemos algunas tierras ya segadas cosa que el lunes o martes será recogida, llevada al molino, molida, amasada, metida en el horno y saldrá hecha pan que nos vendrá muy bien para próximos bocatas que nos darán dichosos momentos.



La cosecha.

      No nos hemos ausentado, nos hemos saltado el calvario de "las aguas"...... Ya acercándonos a la meta vemos a nuestra izquierda un arenero del que se ha  extraído barro santo para hacer millones de botijos.

Arenero y a sus pies otra tierra cosechada.

      No sabemos si es el final o el principio de la Avd. Del doctor Gila pero llegamos a la SG-V-2221 donde nos encontramos de frente a un "viejo amigo".

Mojón del santo pajarero.

      En un periquete nos presentamos ante la iglesia de San Pedro de líneas rectas, sobrias, con una rotunda torre de tres plantas, en la última de ellas se encuentra el campanario con unos grandes ejemplares que nos hubiese gustado oír. Un detalle que nos encanta es la encubierta entrada a la sacristía con su escalera de peldaños irregulares y puestos por el "tío Pelofino y su ayudante. Hay un detalle constructivo en la torre en su cara este que nos llama la poderosamente atención, vemos que partiendo de la peana de la saetera baja una hilada de sillares en un ángulo de cuarenta y cinco grados hasta llegar al dintel de la puerta del sacristán, producto de ello es la fisura que tiene la fábrica desde el ventanuco a la ventana del campanario.


Trasera de San Pedro.

      Nos vamos ya hacia el coche donde nos descargamos, pero antes de irnos vemos algo que no sabríamos decir que es, pero sí que lo hemos visto anteriormente en pueblos cuasi limítrofes, como por ejemplo en Sotosalbos, podría ser una fuente, un pozo… Nos vamos con  el "virus" de la curiosidad de saber su función.

¿El triángulo de Espirdo?


       Contentos porque después cuatro de meses volvemos a las andanzas segovianas y a las andanzas por las redes y en honor a que mañana es la festividad de San Frutos extraemos de la carpeta de pendientes el proyecto de hacer el camino del mismo nombre, eso si por etapitas.








miércoles, 29 de julio de 2020

20-06-20 Peña del Cuervo





20-06-20

Corvus corax

Fotos cuervo carroña libres de regalías | Pxfuel



      Paralelamente a el poema de Poe titulado El Cuervo, éste nos ha estado llamando a nuestra ventana con la misma insistencia más de dos años, desde que un día viéramos a T. tomar el corta fuegos que arranca desde Las Campanillas, dicho esto y viendo la fotografía del encabezamiento y el titulo podemos hacernos una ligera idea de cuál va a ser la etapa del día.

  Para ello arrancamos desde la puerta del Baldío por el GR-88, que rápidamente abandonamos continuando de frente. Un encuentro con una "guardería" de chotos situados al lado del camino con su "monitora" que nos mira con cara de pocos amigos a lo que hay que sumar a las suspicaces madres que ya de lejos nos miran amenazadoramente y sin intercambiar ni una sola palabra nos vienen a decir desviemos nuestro camino y no molestemos. Esquivamos el grupo lo que hace que tengamos que caminar por el pasto y nos damos cuenta que los Praderones a día de hoy son más Praderones prueba de ello son unas vacas lustrosas con unos terneros orondos, si es verdad el refrán de que el ojo del amo engorda a ........, es difícil de imaginar el volumen que tienen que llegar conseguir en las retinas de sus dueños. La variante que hemos tomado nos lleva a un camino existente entre el G-R 88 y la cañada Real Leonesa que nos deposita en la cabecera del pilón que hay en el nacimiento del Gudillos que se haya repleto de algas y con buen caudal.

Pilón de los aserraderos.
      Dejamos atrás el surtidor de agua para unirnos al Camino del Agua durante un tramo minúsculo  el cual nos lleva de nuevo al GR-88 que nos acerca a Las Campanillas y desde aquí hacía el este sale el susodicho cortafuegos que llevábamos tiempo con ganas de recorrer. El cortafuegos hace las veces de camino, toma dirección este, se haya en buen estado, con benigna pendiente y acariciados por una deliciosa sombra que nos regalan los maduros pinos  que flanquean por la derecha la franja. Como siempre  la felicidad completa no existe y cuando "La Liebre" me dice "con la rampa hemos dado  querido Sancho" se me ponen las orejas como a un conejo a la escucha. Vemos el principio de una pendiente inmisericorde que aumenta de porcentaje violentamente e inversamente proporcional decrece la altura de los pinos lo que nos deja expuestos al pleno sol del mediodía y enlosado con "piedras flotantes" nos hace sudar la gota "obesa". Una pausa para tomar aire y cuando damos media vuelta vemos las anteriormente expuestas "bonanzas" del camino a lo que hay que añadirle una bonita vista de parte de Las Mesas, de "Venta Quemá" y de la meseta segoviana.

Las piedras estaban todas bien puestas las hemos descolocado nosotros.
      Damos un último demarraje largo y sostenido para llegar a la cima de Peña del Cuervo (1705 m.) una suave brisa de aire fresco refresca el ambiente y nos permite renovar el oxígeno de los pulmones lo que hace que se nos pase el sofocón y nos da píe a dar un paseo para ver parapetos, fortines, casas, el presunto puesto de mando, no damos con el famoso fortín llamado "El Chivo”, otra vez será, damos un vistazo al panorama y una vez hecho esto estamos listos para nuestra liturgia preferida, el acto de echarnos al coleto los bocatas y lo "otro". Sentados en nuestro "comedor" disfrutamos de una escena entrañable para nosotros, vemos el muro de la cara sur de la homónima de nuestro comando, también fijamos nuestras miradas en el punto en el que se halla el vértice geodésico nº 50943, situado en lo alto del Cerro de San Pedro, que está dirección este a 35400 metros de donde estamos comiéndonos tranquilamente un bocata, mientras recordamos aquella etapa que hiciéramos situada entre las fronteras de Colmenar viejo  y Guadalix de la Sierra de recuerdos tan agradables. 

La Peñota imponente coronada de cúmulos.

Hermoso el cerro San Pedro y su tonsura.
      Animados, alimentados y ahora con todos los santos de nuestra parte empezamos el suave descenso hasta el collado del Mostajo donde tomamos rumbo oeste en busca de la fuente del Mostajo, valga la redundancia, para nosotros desconocida. Cuando la encontramos nos entra una mezcla de desilusión y decepción, desilusión al ver el estado en el que se encuentra, justo de donde recoge el agua, es un trampal repleto de huellas de vaca de las pezuñas y de las marrones lo que nos hace decepcionarnos porque habíamos contado con su agua para abastecernos. De nuevo nos encontramos por estos lares escasos de agua, parece mentira que caigamos en esos errores. 

Collado del Mostajo.

Deteriorada fuente del Mostajo.
      La visión de la deteriorada obra de cantería, el mal funcionamiento de la hidráulica y la ubicación justo por debajo de un pútrido barrizal no nos incita a parar, más bien al contrario por eso reanudamos la marcha desilusionados por no poder abastecernos de agua. Dejamos la fuente del Mostajo y el nacimiento del arroyo del mismo nombre a nuestra espalda, nos vamos a "espetaperros" buscando  un camino que baja del Cerro del Mostajo. Pronto le encontramos, comenzamos el descenso y cuando llevamos recorridos unos pocos metros caemos en la cuenta de que hace aproximadamente cuatro décadas subimos con el Land Rover del amigo I. hasta la cima, por aquellos entonces no se nos pasaba por la cabeza subir andando hasta aquí, hoy según le bajamos nos vienen buenos recuerdos de aquel día. Discurre el camino por la Ladera de Gibraltar y aprovechando la bonanza del camino aceleramos el paso acuciados por la sed. Pronto llegamos a la altura de la Loma de los Ardiles donde nos encontramos con el camino que baja de los pantanos, enfrente nos encontramos con el chozo de Las Abiertas, no podemos por menos de darle un vistazo por si estuviera el "Yeti", ni rastro, pues nos vamos. 

Añadir leyenda
      ¡Vámonos que hay sed!  Y cuando menos te lo esperas, “Dios protege la ignorancia" ocurre lo que parecía imposible, mi compi hace de nuevo "el milagro de los panes, los pollos y las fuentes" y ¡Que fuente! Con un caudal que para sí querrían millones de personas. Haría falta un torrente de palabras para expresar la sensación tan agradable que nos brindó ese maravilloso descubrimiento, más grande que el de las américas a lo que habría que añadir su delicioso sabor que nos calma la aguda sed y nos da un respiro devolviéndonos de nuevo la vida. Un pequeño descanso, hacemos acopio de agua y reanudamos el camino ahora mucho más tranquilos lo que nos permite disfrutar de nuevo de la exuberancia de la flora, antes de cruzar de nuevo el arroyo del Mostajo nos asombra el verdor, el tamaño y la cantidad de piornos, helechos, somormujos, saúcos en plena floración, etc..., que pueblan las faldas del Mostajo. 

Sambucus nigra.
      Mucho más relajados llegamos a las Campanillas donde cruzamos la frontera que separa la garganta del Baldío para tomar la Cañada Real Leonesa, rápidamente llegamos a la encrucijada en la que nos separamos de ella, dejamos el Camino del Agua a la izquierda y nos vamos por el camino del centro con dirección a la Cerca Montosa para asomarnos al "cementerio de los tocones". Esperábamos asistir a un concierto dado por la "filarmónica" de las ranas que lo habitan,  donde esperábamos cientos de intérpretes, nos encontramos única y exclusivamente a las "voces" de un "cuarteto" ¡Gran decepción la nuestra! ¡Otra vez será! Cruzamos el escaso caudal del Arroyo del Cuervo lo que nos recuerda donde hemos subido hoy, bajamos de nuevo a la Real Leonesa cruzando los Praderones "más Praderones que nunca" y ya sin abandonarla nos lleva hasta la META.


Powered by Wikiloc

domingo, 28 de junio de 2020

06-06-20 Posible vertical a Cueva Valiente






06-06-20


Perdón




      Para celebrar el cumpleaños de Rafa Nadal (03-06-1986) intentaremos hacer un "ocho mil" que nos parece que hace un siglo que no subimos y para ello arrancamos el día con ganas de probar nuestras piernas (aunque no nos importaría que fueran unas de cordero). Nos dirigimos a "la Cañá Juan Llanos" lugar donde hace quince años se grabaron algunos de los exteriores del "El laberinto del fauno", película que recibió tres Óscar y fue la más taquillera rodada en español.  Atrás se queda "la Cañá" para dirigirnos al arroyo Secal que nos le encontramos seco como siempre, aunque un poco más arriba caemos en la cuenta que se está haciendo "un Guadiana" aparece y desaparece, es la primera vez que vemos corriendo agua por su cauce por estas fechas, aunque sea poco.


Agua en el arroyo Secal.
      Un poco más arriba abandonamos su compañía por la izquierda para tomar un tramo  bastante inclinado atravesado a la mitad por "la frontera" que la cruzamos por una talanquera (posteriormente caeremos en la cuenta que estamos transgrediendo la ley) la cerramos y notamos un endurecimiento del camino incluido un piorno caído de grandes dimensiones  que tenemos bordear. Continuamos subiendo por una trinchera que nos lleva al primer recodo del día que nos deposita enfrente del pino "di pispato di petate" donde colgamos los mismos para acercarnos a disfrutar del mirador de Cabeza del Buey que para nosotros es un  lugar estratégico para disfrutar de la falda noreste de Cueva Valiente. Una vez situados en el mirador nos disponemos a su disfrute, desde aquí obviando mirar al norte nos centramos primero en lo que nosotros denominamos el "cinturón de Cueva Valiente" que como su homónimo el "cinturón de Orión" está formado por sus tres "estrellas”; Alnilan, Alnitak y Mintaka, en este caso las tres Marías son al este Peña el Águila con su estilizado farallón, en el centro donde nos hallamos situados Cabeza del Buey y al oeste El Carnero con su rebaño de bolos graníticos incluido el famoso "canto`l tocino". Una, no sabríamos decir cual, se ve más bonita de las tres dentro del conjunto de la "galaxia" Cueva Valiente, la visión del conjunto es cautivadora.



Peña el Águila.

El Carnero.

      También desde nuestra atalaya vemos a la izquierda de nuestro destino dos montañas de las que no sabemos el nombre, llevamos tiempo tratando de averiguarlo, tenemos que buscar un "supercicuta" que nos lo diga.
Se busca información???
      Despertamos del encantamiento y como tenemos enfrente nuestro desafío del día (si nos responden las piernas después del confinamiento) tomamos el camino que nos lleva a recoger los petates para retomar la senda por la que transcurre la vertical. Vemos alguna víctima de las inclemencias y sobre todo la diferencia de cotas ¡Vamos!


¿Llegaremos?


Bella momia.


      Vamos subiendo y por si fuera poca la pendiente "la liebre" nos avisa que tenemos enfrente un impedimento gritando ¡cuerpo a tierra! a lo cual respondo "eu baixo por las escaleiras" (Quien nos pone encima los pinos para que no levantemos la cabeza)


Obstáculos al comando.
     Pese a los inconvenientes tenemos suerte, sobre todo con el tiempo, una fresca brisa y las nubes que nos resguardan del sol, nos hacen más llevadera la subida de la zona más descubierta del camino. Cuando llegamos a la sombra de los pinos les agradecemos  también su frescura, que nos renuevan las fuerzas y  nos acercan al destino. Ya vemos el "pitorro", un  ultimo impulso para hacer el recodo que nos deposita a las puertas del refugio. 
      Descubrimos con alegría la puerta que en la ultima visita estaba completamente rota, ahora renovada, nueva y compacta, esperemos que dure mucho tiempo, le encontramos bastante limpio y sin belén. Después de la revisión le dejamos atras para dirigirnos al vértice geodésico que concretamente es el nº 50791, no es de extrañar que esté catalogado de primer orden teniendo en cuenta que desde aquí y en días luminosos y limpios como el de hoy  estamos seguros que se tienen que ver infinidad de vértices diferentes. Y es que estamos a 1903 metros, es la cota más alta en varios kilómetros a la redonda, exactamente el pico más alto y cercano es.... nuestra querida Peñota (1944 m.) de la que en linea recta nos separan 10 kilómetros  y estamos 41 metros más bajos ¡Y parece que está ahí mismo! Teniendo todo esto en cuenta vemos lo hermoso  que es poder disfrutar de la preciosa vista de trescientos sesenta grados a lo que hay que agregar la radiante luz del día adornado con un manto de estratocúmulos que embellece todo el conjunto. No sabíamos si llegaríamos, pero nuestras piernas nos han respondido, nos aprovechamos del momento, del lugar y de la bonanza del tiempo ¡A disfrutar!



Al fondo la integral y a la derecha el boxeador Valiente.

Cabeza Lijar, La Salamanca y al fondo oculta por la polución, Madrid.

Al fondo nuestra "escalada" más peligrosa, La Almenara, más cerca el embalse de Aceña.
      Hemos disfrutado de la estancia en Cueva Valiente que siempre es un triunfo, de la conversación con unos chavales que nos hacen el favor de fotografiarnos en el vértice, del aliciente del bocata valiente y a todo esto le sumamos la climatología que denominándola benévola nos quedamos cortos y de hecho gracias a ella cambiamos de planes y vamos a bajar haciendo el "recodo el fraile", por el camino que se hace en las tres cumbres pero en sentido contrario. Nos vamos en dirección a Collado Hornillo, para ello tomamos el camino antiguamente asfaltado hoy en día completamente deteriorado que sube desde el otro no menos famoso collado de Gargantilla, bajamos unos metros por él y lo abandonamos por la izquierda donde nos encontramos uno de los cerros de los que desconocemos su nombre. Estamos seguros que en los mapas del ejército tiene que venir su nombre dada la gran cantidad de restos de fortificaciones de la guerra. Asu vista queda claro que por aquí los soldados acarrearon más piedras que balas, se ve un trabajo ingente con los agravantes de la altura, pendientes, irregularidad del terreno y la climatología, sobre todo en invierno, imaginar a esos hombres con malos ropajes, poca y mala alimentación (que no habrían dado por uno de los bocatas de chorizo que nos hemos comido hoy) verdaderamente esos sí que eran verdaderos "superhombres". Acabamos de vivir una mala experiencia, pero no queremos ni pensar lo horroroso de las guerras "Nunca Mais". 
Prohibido volver a usar.
     Dejamos atrás las construcciones de los "episodios nacionales" del 36 y viramos al este dejando a la derecha "la postal" de las Navas del Toril y el Valle de Enmedio, a partir de aquí comienza un camino que nos encanta  por varios motivos, su belleza intrínseca, su cementerio del pino y sobre todo por la colección de ejemplares de pinos azotados por el viento y castigados por la climatología adversa del lugar (hoy no) que les da un encanto especial.


Incluido el pedestal.
       Después de disfrutar del encanto de las anomalías y las desproporciones llegamos al último tramo que más inclinado y corto nos deposita en el collado donde nos encontramos con su sencilla explanada que nos enseña su encrucijada de camino. Con la vista al frente vemos que sale el camino a La Salamanca y también se ve que han desaparecido los carteles indicadores y lo que nos llama la atención poderosamente es el estado en el que han quedado los dos postes que en su día sostuvieron uno de los carteles, da la sensación de que haya arrancado el cartel Gotzilla, viendo como han quedado nos preguntamos ¿cómo es posible dejarlos en ese estado?


El Collado del Hornillo.
       Nos vamos de nuevo al norte. Bajamos y nos encontramos con el proyecto "que pudo ser y no fue" aunque que lo realizaron creo que un padre y su hijo, posteriormente pusieron una placa que unos bárbaros quitaron, la repusieron y de nuevo ahora unos vándalos la volvieron a sustraer lo que prueba de la existencia de las varias tribus que pululan por estos lares, esperemos no caer en sus manos. 


Fuente de ???
      Continuamos bajando, hacemos un zigzag y llegamos al siguiente donde cruzamos la Cañada Real Leonesa y tomamos el GR-88 para bajar acompañando al arroyo Mayor, llegamos a la altura de Peña el Águila, entre pinos se deja entrever su gran peñón, una pena no poder verle íntegramente, en una ocasión bajamos al arroyo, le cruzamos y subimos por enfrente la vaguada para eliminar el inconveniente del telón de pinos y justo situados a sus pies su visión es impresionante. En esta ocasión continuamos nuestro camino, de nuevo cruzamos la frontera entrando de nuevo a El Espinar, tenemos que cruzar dos arroyos a los que sorprendentemente han dotado de sendas plataformas a modo de puente, queda claro que dada su simplicidad es imposible ponerle un nombre ostentoso como los puentes de Golden Gate, Brooklyn o Ponte Becchio, ni mucho menos, bueno en realidad para nosotros son sonoras "chalapartas".
Nº 1

Nº 2

      Les cruzamos y así quedan oficialmente inaugurados por el Comando Peñota. Un poco más abajo dejamos a nuestro compañero el Mayor y unos metros más adelante también nos separamos de GR-88, inmediatamente cruzamos "la Caña Juan Llanos" y llegamos a la meta.
     
            P.D. : Como decíamos al principio tenemos que pedir perdón porque a posteriori caímos en la cuenta que durante el transcurso de la etapa habíamos cometido el error de cruzar de provincia contraviniendo las ordenanzas actuales ¡PERDÓN!

      Creo sin temor a equivocarme que en el pueblo tenemos el convencimiento que Cueva Valiente es nuestra aunque se le pongan vallas al monte. 

Powered by Wikiloc
Powered by Wikiloc

domingo, 7 de junio de 2020

30-05-20 Peñón Juan Plaza pos-confinamiento






30-05-20

Mayo-Pos


      La vida nos demuestra de nuevo que el tiempo es relativo y lo hemos visto claramente después de estar recluidos por lo que creo que todos sabemos. Hace 79 días de la última etapa hecha por el Comando Peñota, o sea 1.896 horas o lo que es lo mismo 113.760 minutos, no minutos de reloj, no, han sido minutos de microondas que como todo el mundo sabe llegan a durar una infinidad. Bueno, pues si tenemos en cuenta que nuestras únicas excursiones durante nuestro "internado" han sido al frigorífico (eso sí, repetitivas y abundantes) y le sumamos el sedentarismo y el exceso de meditación,  directamente nos lleva a pensar en las dificultades que conllevará retomar la vida normal y las ascensiones de las cuestas de nuestros montes.

     Tenemos que reconocer que la primera "etapita" que hemos hecho fue bastante floja, con todo y eso nos salieron unas agujetas del mismo tamaño que le salen las patatas al hortelano tonto, a estas le tuvimos que añadir un buen surtido de molestias, punzadas y aguijonazos. Como parecía que la desazón decrecía probamos el fin de semana pasado a caminar un poco más, no mucho, pero algo más. Ya fuera por lo curativo del agua de la fuente de los Gabarreros o del de la Virgen de Las Nieves que bien podría ser, ocurrió que nos encontramos que no sufrimos la aspereza del anterior experimento, por ello decidimos empezar a prepararnos para la "vertical" y escogemos como primera prueba nuestro querido Peñón Juan Plaza, tramo corto pero con una buena dosis de inclinación tachonado de piedras y palos sueltos. Para ello comenzamos la etapa en la puerta situada enfrente de los depósitos, pronto y dada la fuerte pendiente casi nos pinchamos la nariz con un "cardo borriquero de mal agüero" (hemos cortado, arrancado y llevado al punto limpio  cientos esta semana) bien es verdad que curiosamente su flor es preciosa, no lo podemos negar, además de llamativa. En la foto se aprecia vagamente pero vemos como dos minúsculos comensales disfrutan de su suponemos rico polen a lo que acceden gustosamente pero no se te ocurra acariciarlos con la mano, seguro que te paga clavándote infinidad de "aguijones" que posiblemente antes de quitártelos se infectaran.


Onopordum acanthium.

      Leemos sobre los Onopordum nos quedamos perplejos, curiosamente en varias páginas le idolatran, incluso dándole títulos como: planta silvestre muy interesante, múltiples propiedades, "pueden jugar al baloncesto", llegan a los dos metros, (esto lo podemos afirmar después de lo recientemente visto) para acabar dando consejos para su trasplante, abonado, riego, poda multiplicación, etc. No se nos ocurre a quien se le puede pasar por la cabeza plantarlo en su jardín.

      "Espoleados por las espinas" aceleramos el paso que dada la dura pendiente no es muy rápido, aunque como el tramo es corto no tardamos mucho en hacer el recodo que nos deja enfrente de nuestro querido caos de granito. Lo primero que hacemos es asomarnos al mirador al tiempo de insuflar oxígeno a nuestros pulmones disfrutamos del verdor del valle de San Rafael que con la primavera que tenemos realmente es digno de disfrutarlo, a nuestra derecha vemos a otro mirón.


"El Osanapio"

      Hacemos un nuevo recodo nos presenta a El peñón Juan Plaza, imponente, bello...


Desde el oeste.
      Subimos unos metros y nos sentamos a contemplar su frente sur mientras bebemos un poco de agua, tantos recuerdos nos traen muchas consideraciones a la cabeza, nuestra infancia subidos en lo alto del peñón, el primer día que subimos después de medio siglo y le reconocimos por su genuino pino, el día que subimos poco después y nos encontramos  el pino tan muerto como el "presunto bandolero" del que toma su nombre, tantos años teniéndole como meta de excursiones infantiles del cole, algunos picnic, también subieron durante un tiempo algunos "aizcolaris" a entrenarse, todavía quedan sus huellas,  tanta gente… Cuantas personas habrán hecho este itinerario a lo largo de los años, seguramente habrán sido miles, aunque últimamente los senderistas están más preparados y mejor equipados y sus metas son mucho más largas y duras, estas tachuelas quedan para los que somos del sector blando del partido.


Pensar que hemos estado subidos ahí.
            ¡Prosigamos! Subimos rumbo sur buscando el camino del "ingeniero aeronáutico"  al que llegamos rápidamente, le acompañamos en dirección a la fuente del Cura a la que llegamos antes de lo que creíamos después de cruzar el cauce seco del arroyo de la Hiedra, el manantial del que se surte la fuente es el nacimiento del arroyo de La Hiedra, curiosamente tiene un caudal generoso. La que no disfruta de buena salud es la fuente, ha sufrido una amputación, el caño ha desaparecido, bien es verdad que la última vez que le vimos no estaba muy alto pero se podía coger agua, ya no ¡Una verdadera pena! Nos hubiese gustado verla en plena efervescencia, no se entiende muy bien, durante muchos años los gabarreros cuidaban las fuentes porque sabían lo importante que es el agua por estas latitudes, hoy sin ir más lejos nosotros contábamos con su agua, una faena. Intentamos comenzar el arreglo de la fuente en un ataque de solidaridad acuífera, empezamos tratando de bajar el nivel del cauce, hemos bajado unos treinta centímetros un tramo de un metro ¡Por Tutatis! Tenemos que dejar los trabajos de drenado del cauce, hemos tenido un accidente laboral, ¡A quien se le ocurre tirar cristales aquí! quitando piedras para bajar el nivel un trozo de cristal traicionero nos acaricia haciéndonos un pequeño manantial de plasma sanguíneo lo que nos obliga a parar las obras automáticamente, continuara, ¡Verdad jefe! No podemos por menos que felicitar al descerebrado que saca una botella de cristal de su entorno ¡Hay que reciclar! Tenemos que pedir perdón, saneando la herida nos dejamos dos trocitos de cristal, bien es verdad que están a la vista ¡Cuidadín!


Estado actual de la antigua fuente.
      Para mitigar el doble disgusto nos buscamos un "comedor" cómodo cerca, el rumor del agua hace las veces de hilo musical y a disfrutar de la pitanza y de lo otro. Antes de que el sueño nos paralice nos vamos paralelos a la alambrada que separa las dos provincias, nos acercamos a la pedriza de El Carnero, sorpresivamente empiezan a caer gotas, pocas, pero gordas, motivo por el cual ponemos pies en polvorosa como hicieran los sarracenos después de la derrota que sufrieron en los campos de Polvorosa (Palencia). Afortunadamente se queda en susto, a mitad de la fuerte y pedregosa pendiente hay un mirador de San Rafael que a día de hoy recién maquillado se le ve realmente bello, es parada obligatoria.
No es porque sea nuestro pueblo.
      Rematamos la segunda mitad del descenso del Carnero por el que desembocamos en la prolongación del camino del Ingeniero que tomamos dirección oeste, por él circulábamos y ¡Premio! No habíamos caído en la cuenta, llevamos sed pero cuando la vemos se nos dispara, alabado sea el ingeniero que nos ha acercado la fuente del Acebo a píe de camino ¡Una bendición! Nos viene como agua de mayo y nunca más a propósito que para eso estamos a treinta del mismo. Curiosidades de la vida, hay energúmenos que les gusta destruir fuentes y artífices creadores de fuentes nuevas en los sitios más idóneos como precisamente así ha sido el caso de hoy y de todos los días y personas que pasamos por aquí. Te invita a beber de ella, manantial de abundante agua fresca que nos hace desaparecer la sed por arte de magia, no entendemos cómo es posible que un líquido al que le dicen insípido te llegue a parecer tal exquisitez.



2º proyecto y creemos definitivo de la fuente de Los Acebos "milagrosos".
      Enternecidos por las bondades de la vida y con la sed liquidada retomamos el camino, parece mentira que cosas tan sencillas te hagan tan feliz, de nuevo vuelve a sonar la primavera de nuestro tocayo Vivaldi para despedirnos tras corto y cómodo tramo del camino de la etapa de hoy.


Para terminar una pequeña galería del encanto primaveral.
Mayo florido y hermoso.












Powered by Wikiloc