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miércoles, 29 de julio de 2020

20-06-20 Peña del Cuervo





20-06-20

Corvus corax

Fotos cuervo carroña libres de regalías | Pxfuel



      Paralelamente a el poema de Poe titulado El Cuervo, éste nos ha estado llamando a nuestra ventana con la misma insistencia más de dos años, desde que un día viéramos a T. tomar el corta fuegos que arranca desde Las Campanillas, dicho esto y viendo la fotografía del encabezamiento y el titulo podemos hacernos una ligera idea de cuál va a ser la etapa del día.

  Para ello arrancamos desde la puerta del Baldío por el GR-88, que rápidamente abandonamos continuando de frente. Un encuentro con una "guardería" de chotos situados al lado del camino con su "monitora" que nos mira con cara de pocos amigos a lo que hay que sumar a las suspicaces madres que ya de lejos nos miran amenazadoramente y sin intercambiar ni una sola palabra nos vienen a decir desviemos nuestro camino y no molestemos. Esquivamos el grupo lo que hace que tengamos que caminar por el pasto y nos damos cuenta que los Praderones a día de hoy son más Praderones prueba de ello son unas vacas lustrosas con unos terneros orondos, si es verdad el refrán de que el ojo del amo engorda a ........, es difícil de imaginar el volumen que tienen que llegar conseguir en las retinas de sus dueños. La variante que hemos tomado nos lleva a un camino existente entre el G-R 88 y la cañada Real Leonesa que nos deposita en la cabecera del pilón que hay en el nacimiento del Gudillos que se haya repleto de algas y con buen caudal.

Pilón de los aserraderos.
      Dejamos atrás el surtidor de agua para unirnos al Camino del Agua durante un tramo minúsculo  el cual nos lleva de nuevo al GR-88 que nos acerca a Las Campanillas y desde aquí hacía el este sale el susodicho cortafuegos que llevábamos tiempo con ganas de recorrer. El cortafuegos hace las veces de camino, toma dirección este, se haya en buen estado, con benigna pendiente y acariciados por una deliciosa sombra que nos regalan los maduros pinos  que flanquean por la derecha la franja. Como siempre  la felicidad completa no existe y cuando "La Liebre" me dice "con la rampa hemos dado  querido Sancho" se me ponen las orejas como a un conejo a la escucha. Vemos el principio de una pendiente inmisericorde que aumenta de porcentaje violentamente e inversamente proporcional decrece la altura de los pinos lo que nos deja expuestos al pleno sol del mediodía y enlosado con "piedras flotantes" nos hace sudar la gota "obesa". Una pausa para tomar aire y cuando damos media vuelta vemos las anteriormente expuestas "bonanzas" del camino a lo que hay que añadirle una bonita vista de parte de Las Mesas, de "Venta Quemá" y de la meseta segoviana.

Las piedras estaban todas bien puestas las hemos descolocado nosotros.
      Damos un último demarraje largo y sostenido para llegar a la cima de Peña del Cuervo (1705 m.) una suave brisa de aire fresco refresca el ambiente y nos permite renovar el oxígeno de los pulmones lo que hace que se nos pase el sofocón y nos da píe a dar un paseo para ver parapetos, fortines, casas, el presunto puesto de mando, no damos con el famoso fortín llamado "El Chivo”, otra vez será, damos un vistazo al panorama y una vez hecho esto estamos listos para nuestra liturgia preferida, el acto de echarnos al coleto los bocatas y lo "otro". Sentados en nuestro "comedor" disfrutamos de una escena entrañable para nosotros, vemos el muro de la cara sur de la homónima de nuestro comando, también fijamos nuestras miradas en el punto en el que se halla el vértice geodésico nº 50943, situado en lo alto del Cerro de San Pedro, que está dirección este a 35400 metros de donde estamos comiéndonos tranquilamente un bocata, mientras recordamos aquella etapa que hiciéramos situada entre las fronteras de Colmenar viejo  y Guadalix de la Sierra de recuerdos tan agradables. 

La Peñota imponente coronada de cúmulos.

Hermoso el cerro San Pedro y su tonsura.
      Animados, alimentados y ahora con todos los santos de nuestra parte empezamos el suave descenso hasta el collado del Mostajo donde tomamos rumbo oeste en busca de la fuente del Mostajo, valga la redundancia, para nosotros desconocida. Cuando la encontramos nos entra una mezcla de desilusión y decepción, desilusión al ver el estado en el que se encuentra, justo de donde recoge el agua, es un trampal repleto de huellas de vaca de las pezuñas y de las marrones lo que nos hace decepcionarnos porque habíamos contado con su agua para abastecernos. De nuevo nos encontramos por estos lares escasos de agua, parece mentira que caigamos en esos errores. 

Collado del Mostajo.

Deteriorada fuente del Mostajo.
      La visión de la deteriorada obra de cantería, el mal funcionamiento de la hidráulica y la ubicación justo por debajo de un pútrido barrizal no nos incita a parar, más bien al contrario por eso reanudamos la marcha desilusionados por no poder abastecernos de agua. Dejamos la fuente del Mostajo y el nacimiento del arroyo del mismo nombre a nuestra espalda, nos vamos a "espetaperros" buscando  un camino que baja del Cerro del Mostajo. Pronto le encontramos, comenzamos el descenso y cuando llevamos recorridos unos pocos metros caemos en la cuenta de que hace aproximadamente cuatro décadas subimos con el Land Rover del amigo I. hasta la cima, por aquellos entonces no se nos pasaba por la cabeza subir andando hasta aquí, hoy según le bajamos nos vienen buenos recuerdos de aquel día. Discurre el camino por la Ladera de Gibraltar y aprovechando la bonanza del camino aceleramos el paso acuciados por la sed. Pronto llegamos a la altura de la Loma de los Ardiles donde nos encontramos con el camino que baja de los pantanos, enfrente nos encontramos con el chozo de Las Abiertas, no podemos por menos de darle un vistazo por si estuviera el "Yeti", ni rastro, pues nos vamos. 

Añadir leyenda
      ¡Vámonos que hay sed!  Y cuando menos te lo esperas, “Dios protege la ignorancia" ocurre lo que parecía imposible, mi compi hace de nuevo "el milagro de los panes, los pollos y las fuentes" y ¡Que fuente! Con un caudal que para sí querrían millones de personas. Haría falta un torrente de palabras para expresar la sensación tan agradable que nos brindó ese maravilloso descubrimiento, más grande que el de las américas a lo que habría que añadir su delicioso sabor que nos calma la aguda sed y nos da un respiro devolviéndonos de nuevo la vida. Un pequeño descanso, hacemos acopio de agua y reanudamos el camino ahora mucho más tranquilos lo que nos permite disfrutar de nuevo de la exuberancia de la flora, antes de cruzar de nuevo el arroyo del Mostajo nos asombra el verdor, el tamaño y la cantidad de piornos, helechos, somormujos, saúcos en plena floración, etc..., que pueblan las faldas del Mostajo. 

Sambucus nigra.
      Mucho más relajados llegamos a las Campanillas donde cruzamos la frontera que separa la garganta del Baldío para tomar la Cañada Real Leonesa, rápidamente llegamos a la encrucijada en la que nos separamos de ella, dejamos el Camino del Agua a la izquierda y nos vamos por el camino del centro con dirección a la Cerca Montosa para asomarnos al "cementerio de los tocones". Esperábamos asistir a un concierto dado por la "filarmónica" de las ranas que lo habitan,  donde esperábamos cientos de intérpretes, nos encontramos única y exclusivamente a las "voces" de un "cuarteto" ¡Gran decepción la nuestra! ¡Otra vez será! Cruzamos el escaso caudal del Arroyo del Cuervo lo que nos recuerda donde hemos subido hoy, bajamos de nuevo a la Real Leonesa cruzando los Praderones "más Praderones que nunca" y ya sin abandonarla nos lleva hasta la META.


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domingo, 28 de junio de 2020

06-06-20 Posible vertical a Cueva Valiente






06-06-20


Perdón




      Para celebrar el cumpleaños de Rafa Nadal (03-06-1986) intentaremos hacer un "ocho mil" que nos parece que hace un siglo que no subimos y para ello arrancamos el día con ganas de probar nuestras piernas (aunque no nos importaría que fueran unas de cordero). Nos dirigimos a "la Cañá Juan Llanos" lugar donde hace quince años se grabaron algunos de los exteriores del "El laberinto del fauno", película que recibió tres Óscar y fue la más taquillera rodada en español.  Atrás se queda "la Cañá" para dirigirnos al arroyo Secal que nos le encontramos seco como siempre, aunque un poco más arriba caemos en la cuenta que se está haciendo "un Guadiana" aparece y desaparece, es la primera vez que vemos corriendo agua por su cauce por estas fechas, aunque sea poco.


Agua en el arroyo Secal.
      Un poco más arriba abandonamos su compañía por la izquierda para tomar un tramo  bastante inclinado atravesado a la mitad por "la frontera" que la cruzamos por una talanquera (posteriormente caeremos en la cuenta que estamos transgrediendo la ley) la cerramos y notamos un endurecimiento del camino incluido un piorno caído de grandes dimensiones  que tenemos bordear. Continuamos subiendo por una trinchera que nos lleva al primer recodo del día que nos deposita enfrente del pino "di pispato di petate" donde colgamos los mismos para acercarnos a disfrutar del mirador de Cabeza del Buey que para nosotros es un  lugar estratégico para disfrutar de la falda noreste de Cueva Valiente. Una vez situados en el mirador nos disponemos a su disfrute, desde aquí obviando mirar al norte nos centramos primero en lo que nosotros denominamos el "cinturón de Cueva Valiente" que como su homónimo el "cinturón de Orión" está formado por sus tres "estrellas”; Alnilan, Alnitak y Mintaka, en este caso las tres Marías son al este Peña el Águila con su estilizado farallón, en el centro donde nos hallamos situados Cabeza del Buey y al oeste El Carnero con su rebaño de bolos graníticos incluido el famoso "canto`l tocino". Una, no sabríamos decir cual, se ve más bonita de las tres dentro del conjunto de la "galaxia" Cueva Valiente, la visión del conjunto es cautivadora.



Peña el Águila.

El Carnero.

      También desde nuestra atalaya vemos a la izquierda de nuestro destino dos montañas de las que no sabemos el nombre, llevamos tiempo tratando de averiguarlo, tenemos que buscar un "supercicuta" que nos lo diga.
Se busca información???
      Despertamos del encantamiento y como tenemos enfrente nuestro desafío del día (si nos responden las piernas después del confinamiento) tomamos el camino que nos lleva a recoger los petates para retomar la senda por la que transcurre la vertical. Vemos alguna víctima de las inclemencias y sobre todo la diferencia de cotas ¡Vamos!


¿Llegaremos?


Bella momia.


      Vamos subiendo y por si fuera poca la pendiente "la liebre" nos avisa que tenemos enfrente un impedimento gritando ¡cuerpo a tierra! a lo cual respondo "eu baixo por las escaleiras" (Quien nos pone encima los pinos para que no levantemos la cabeza)


Obstáculos al comando.
     Pese a los inconvenientes tenemos suerte, sobre todo con el tiempo, una fresca brisa y las nubes que nos resguardan del sol, nos hacen más llevadera la subida de la zona más descubierta del camino. Cuando llegamos a la sombra de los pinos les agradecemos  también su frescura, que nos renuevan las fuerzas y  nos acercan al destino. Ya vemos el "pitorro", un  ultimo impulso para hacer el recodo que nos deposita a las puertas del refugio. 
      Descubrimos con alegría la puerta que en la ultima visita estaba completamente rota, ahora renovada, nueva y compacta, esperemos que dure mucho tiempo, le encontramos bastante limpio y sin belén. Después de la revisión le dejamos atras para dirigirnos al vértice geodésico que concretamente es el nº 50791, no es de extrañar que esté catalogado de primer orden teniendo en cuenta que desde aquí y en días luminosos y limpios como el de hoy  estamos seguros que se tienen que ver infinidad de vértices diferentes. Y es que estamos a 1903 metros, es la cota más alta en varios kilómetros a la redonda, exactamente el pico más alto y cercano es.... nuestra querida Peñota (1944 m.) de la que en linea recta nos separan 10 kilómetros  y estamos 41 metros más bajos ¡Y parece que está ahí mismo! Teniendo todo esto en cuenta vemos lo hermoso  que es poder disfrutar de la preciosa vista de trescientos sesenta grados a lo que hay que agregar la radiante luz del día adornado con un manto de estratocúmulos que embellece todo el conjunto. No sabíamos si llegaríamos, pero nuestras piernas nos han respondido, nos aprovechamos del momento, del lugar y de la bonanza del tiempo ¡A disfrutar!



Al fondo la integral y a la derecha el boxeador Valiente.

Cabeza Lijar, La Salamanca y al fondo oculta por la polución, Madrid.

Al fondo nuestra "escalada" más peligrosa, La Almenara, más cerca el embalse de Aceña.
      Hemos disfrutado de la estancia en Cueva Valiente que siempre es un triunfo, de la conversación con unos chavales que nos hacen el favor de fotografiarnos en el vértice, del aliciente del bocata valiente y a todo esto le sumamos la climatología que denominándola benévola nos quedamos cortos y de hecho gracias a ella cambiamos de planes y vamos a bajar haciendo el "recodo el fraile", por el camino que se hace en las tres cumbres pero en sentido contrario. Nos vamos en dirección a Collado Hornillo, para ello tomamos el camino antiguamente asfaltado hoy en día completamente deteriorado que sube desde el otro no menos famoso collado de Gargantilla, bajamos unos metros por él y lo abandonamos por la izquierda donde nos encontramos uno de los cerros de los que desconocemos su nombre. Estamos seguros que en los mapas del ejército tiene que venir su nombre dada la gran cantidad de restos de fortificaciones de la guerra. Asu vista queda claro que por aquí los soldados acarrearon más piedras que balas, se ve un trabajo ingente con los agravantes de la altura, pendientes, irregularidad del terreno y la climatología, sobre todo en invierno, imaginar a esos hombres con malos ropajes, poca y mala alimentación (que no habrían dado por uno de los bocatas de chorizo que nos hemos comido hoy) verdaderamente esos sí que eran verdaderos "superhombres". Acabamos de vivir una mala experiencia, pero no queremos ni pensar lo horroroso de las guerras "Nunca Mais". 
Prohibido volver a usar.
     Dejamos atrás las construcciones de los "episodios nacionales" del 36 y viramos al este dejando a la derecha "la postal" de las Navas del Toril y el Valle de Enmedio, a partir de aquí comienza un camino que nos encanta  por varios motivos, su belleza intrínseca, su cementerio del pino y sobre todo por la colección de ejemplares de pinos azotados por el viento y castigados por la climatología adversa del lugar (hoy no) que les da un encanto especial.


Incluido el pedestal.
       Después de disfrutar del encanto de las anomalías y las desproporciones llegamos al último tramo que más inclinado y corto nos deposita en el collado donde nos encontramos con su sencilla explanada que nos enseña su encrucijada de camino. Con la vista al frente vemos que sale el camino a La Salamanca y también se ve que han desaparecido los carteles indicadores y lo que nos llama la atención poderosamente es el estado en el que han quedado los dos postes que en su día sostuvieron uno de los carteles, da la sensación de que haya arrancado el cartel Gotzilla, viendo como han quedado nos preguntamos ¿cómo es posible dejarlos en ese estado?


El Collado del Hornillo.
       Nos vamos de nuevo al norte. Bajamos y nos encontramos con el proyecto "que pudo ser y no fue" aunque que lo realizaron creo que un padre y su hijo, posteriormente pusieron una placa que unos bárbaros quitaron, la repusieron y de nuevo ahora unos vándalos la volvieron a sustraer lo que prueba de la existencia de las varias tribus que pululan por estos lares, esperemos no caer en sus manos. 


Fuente de ???
      Continuamos bajando, hacemos un zigzag y llegamos al siguiente donde cruzamos la Cañada Real Leonesa y tomamos el GR-88 para bajar acompañando al arroyo Mayor, llegamos a la altura de Peña el Águila, entre pinos se deja entrever su gran peñón, una pena no poder verle íntegramente, en una ocasión bajamos al arroyo, le cruzamos y subimos por enfrente la vaguada para eliminar el inconveniente del telón de pinos y justo situados a sus pies su visión es impresionante. En esta ocasión continuamos nuestro camino, de nuevo cruzamos la frontera entrando de nuevo a El Espinar, tenemos que cruzar dos arroyos a los que sorprendentemente han dotado de sendas plataformas a modo de puente, queda claro que dada su simplicidad es imposible ponerle un nombre ostentoso como los puentes de Golden Gate, Brooklyn o Ponte Becchio, ni mucho menos, bueno en realidad para nosotros son sonoras "chalapartas".
Nº 1

Nº 2

      Les cruzamos y así quedan oficialmente inaugurados por el Comando Peñota. Un poco más abajo dejamos a nuestro compañero el Mayor y unos metros más adelante también nos separamos de GR-88, inmediatamente cruzamos "la Caña Juan Llanos" y llegamos a la meta.
     
            P.D. : Como decíamos al principio tenemos que pedir perdón porque a posteriori caímos en la cuenta que durante el transcurso de la etapa habíamos cometido el error de cruzar de provincia contraviniendo las ordenanzas actuales ¡PERDÓN!

      Creo sin temor a equivocarme que en el pueblo tenemos el convencimiento que Cueva Valiente es nuestra aunque se le pongan vallas al monte. 

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domingo, 7 de junio de 2020

30-05-20 Peñón Juan Plaza pos-confinamiento






30-05-20

Mayo-Pos


      La vida nos demuestra de nuevo que el tiempo es relativo y lo hemos visto claramente después de estar recluidos por lo que creo que todos sabemos. Hace 79 días de la última etapa hecha por el Comando Peñota, o sea 1.896 horas o lo que es lo mismo 113.760 minutos, no minutos de reloj, no, han sido minutos de microondas que como todo el mundo sabe llegan a durar una infinidad. Bueno, pues si tenemos en cuenta que nuestras únicas excursiones durante nuestro "internado" han sido al frigorífico (eso sí, repetitivas y abundantes) y le sumamos el sedentarismo y el exceso de meditación,  directamente nos lleva a pensar en las dificultades que conllevará retomar la vida normal y las ascensiones de las cuestas de nuestros montes.

     Tenemos que reconocer que la primera "etapita" que hemos hecho fue bastante floja, con todo y eso nos salieron unas agujetas del mismo tamaño que le salen las patatas al hortelano tonto, a estas le tuvimos que añadir un buen surtido de molestias, punzadas y aguijonazos. Como parecía que la desazón decrecía probamos el fin de semana pasado a caminar un poco más, no mucho, pero algo más. Ya fuera por lo curativo del agua de la fuente de los Gabarreros o del de la Virgen de Las Nieves que bien podría ser, ocurrió que nos encontramos que no sufrimos la aspereza del anterior experimento, por ello decidimos empezar a prepararnos para la "vertical" y escogemos como primera prueba nuestro querido Peñón Juan Plaza, tramo corto pero con una buena dosis de inclinación tachonado de piedras y palos sueltos. Para ello comenzamos la etapa en la puerta situada enfrente de los depósitos, pronto y dada la fuerte pendiente casi nos pinchamos la nariz con un "cardo borriquero de mal agüero" (hemos cortado, arrancado y llevado al punto limpio  cientos esta semana) bien es verdad que curiosamente su flor es preciosa, no lo podemos negar, además de llamativa. En la foto se aprecia vagamente pero vemos como dos minúsculos comensales disfrutan de su suponemos rico polen a lo que acceden gustosamente pero no se te ocurra acariciarlos con la mano, seguro que te paga clavándote infinidad de "aguijones" que posiblemente antes de quitártelos se infectaran.


Onopordum acanthium.

      Leemos sobre los Onopordum nos quedamos perplejos, curiosamente en varias páginas le idolatran, incluso dándole títulos como: planta silvestre muy interesante, múltiples propiedades, "pueden jugar al baloncesto", llegan a los dos metros, (esto lo podemos afirmar después de lo recientemente visto) para acabar dando consejos para su trasplante, abonado, riego, poda multiplicación, etc. No se nos ocurre a quien se le puede pasar por la cabeza plantarlo en su jardín.

      "Espoleados por las espinas" aceleramos el paso que dada la dura pendiente no es muy rápido, aunque como el tramo es corto no tardamos mucho en hacer el recodo que nos deja enfrente de nuestro querido caos de granito. Lo primero que hacemos es asomarnos al mirador al tiempo de insuflar oxígeno a nuestros pulmones disfrutamos del verdor del valle de San Rafael que con la primavera que tenemos realmente es digno de disfrutarlo, a nuestra derecha vemos a otro mirón.


"El Osanapio"

      Hacemos un nuevo recodo nos presenta a El peñón Juan Plaza, imponente, bello...


Desde el oeste.
      Subimos unos metros y nos sentamos a contemplar su frente sur mientras bebemos un poco de agua, tantos recuerdos nos traen muchas consideraciones a la cabeza, nuestra infancia subidos en lo alto del peñón, el primer día que subimos después de medio siglo y le reconocimos por su genuino pino, el día que subimos poco después y nos encontramos  el pino tan muerto como el "presunto bandolero" del que toma su nombre, tantos años teniéndole como meta de excursiones infantiles del cole, algunos picnic, también subieron durante un tiempo algunos "aizcolaris" a entrenarse, todavía quedan sus huellas,  tanta gente… Cuantas personas habrán hecho este itinerario a lo largo de los años, seguramente habrán sido miles, aunque últimamente los senderistas están más preparados y mejor equipados y sus metas son mucho más largas y duras, estas tachuelas quedan para los que somos del sector blando del partido.


Pensar que hemos estado subidos ahí.
            ¡Prosigamos! Subimos rumbo sur buscando el camino del "ingeniero aeronáutico"  al que llegamos rápidamente, le acompañamos en dirección a la fuente del Cura a la que llegamos antes de lo que creíamos después de cruzar el cauce seco del arroyo de la Hiedra, el manantial del que se surte la fuente es el nacimiento del arroyo de La Hiedra, curiosamente tiene un caudal generoso. La que no disfruta de buena salud es la fuente, ha sufrido una amputación, el caño ha desaparecido, bien es verdad que la última vez que le vimos no estaba muy alto pero se podía coger agua, ya no ¡Una verdadera pena! Nos hubiese gustado verla en plena efervescencia, no se entiende muy bien, durante muchos años los gabarreros cuidaban las fuentes porque sabían lo importante que es el agua por estas latitudes, hoy sin ir más lejos nosotros contábamos con su agua, una faena. Intentamos comenzar el arreglo de la fuente en un ataque de solidaridad acuífera, empezamos tratando de bajar el nivel del cauce, hemos bajado unos treinta centímetros un tramo de un metro ¡Por Tutatis! Tenemos que dejar los trabajos de drenado del cauce, hemos tenido un accidente laboral, ¡A quien se le ocurre tirar cristales aquí! quitando piedras para bajar el nivel un trozo de cristal traicionero nos acaricia haciéndonos un pequeño manantial de plasma sanguíneo lo que nos obliga a parar las obras automáticamente, continuara, ¡Verdad jefe! No podemos por menos que felicitar al descerebrado que saca una botella de cristal de su entorno ¡Hay que reciclar! Tenemos que pedir perdón, saneando la herida nos dejamos dos trocitos de cristal, bien es verdad que están a la vista ¡Cuidadín!


Estado actual de la antigua fuente.
      Para mitigar el doble disgusto nos buscamos un "comedor" cómodo cerca, el rumor del agua hace las veces de hilo musical y a disfrutar de la pitanza y de lo otro. Antes de que el sueño nos paralice nos vamos paralelos a la alambrada que separa las dos provincias, nos acercamos a la pedriza de El Carnero, sorpresivamente empiezan a caer gotas, pocas, pero gordas, motivo por el cual ponemos pies en polvorosa como hicieran los sarracenos después de la derrota que sufrieron en los campos de Polvorosa (Palencia). Afortunadamente se queda en susto, a mitad de la fuerte y pedregosa pendiente hay un mirador de San Rafael que a día de hoy recién maquillado se le ve realmente bello, es parada obligatoria.
No es porque sea nuestro pueblo.
      Rematamos la segunda mitad del descenso del Carnero por el que desembocamos en la prolongación del camino del Ingeniero que tomamos dirección oeste, por él circulábamos y ¡Premio! No habíamos caído en la cuenta, llevamos sed pero cuando la vemos se nos dispara, alabado sea el ingeniero que nos ha acercado la fuente del Acebo a píe de camino ¡Una bendición! Nos viene como agua de mayo y nunca más a propósito que para eso estamos a treinta del mismo. Curiosidades de la vida, hay energúmenos que les gusta destruir fuentes y artífices creadores de fuentes nuevas en los sitios más idóneos como precisamente así ha sido el caso de hoy y de todos los días y personas que pasamos por aquí. Te invita a beber de ella, manantial de abundante agua fresca que nos hace desaparecer la sed por arte de magia, no entendemos cómo es posible que un líquido al que le dicen insípido te llegue a parecer tal exquisitez.



2º proyecto y creemos definitivo de la fuente de Los Acebos "milagrosos".
      Enternecidos por las bondades de la vida y con la sed liquidada retomamos el camino, parece mentira que cosas tan sencillas te hagan tan feliz, de nuevo vuelve a sonar la primavera de nuestro tocayo Vivaldi para despedirnos tras corto y cómodo tramo del camino de la etapa de hoy.


Para terminar una pequeña galería del encanto primaveral.
Mayo florido y hermoso.












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viernes, 27 de marzo de 2020

14-03-20 El Arcipreste





14-03-20


Pre-clausura

      Hoy nos acercaremos al Arcipreste de Hita y no hablamos de la calle con ese nombre de Madrid que va desde Meléndez Valdés a Isaac Peral en el distrito de Moncloa, calle que recorrí cientos de veces hace 44 años durante el periodo de tiempo que estuve haciendo la mili.

      Nos vamos a Gudillos y aparcamos a la puerta de los Praderones para equiparnos con lo elemental y arrancar. Nada más cruzar la puerta tomamos la Cañada Real Leonesa y nos vienen a la memoria los riquísimos olores de esos embutidos que hacen por esas tierras. Huyendo del pecado nos vamos por la derecha hasta llegar a la "txalaparta segoviana". Observándola nos quedamos hechizados, vemos el primer tríptico vertical ¡Lo nunca visto! En primer término, abajo, apreciamos unas transparencias, arriba, el realismo y entre ambas, efecto del reflejo en el agua, vemos el impresionismo de Renoir.



Agua clara.

      Antes de cruzar el río "interpretamos unas partituras y a continuación, al compás de la audición, atacamos las rampas de las Aguardenterías que siguen igual de empinadas que las dejamos la última vez y que después de subirlas nos depositan a una explanada que en las fechas que corren y gracias a la climatología, está radiante.



Pradera de la "Cenicienta".

      Estamos bebiendo agua cuando nos sorprende por la espalda el especialista del mountain bike o como se decía antiguamente ciclo cross. Extrañados de la silenciosa aparición le saludamos y él que tampoco nos había visto, también nos dice adiós. ¡Es imparable e inagotable! Como no puede ser de otra forma en un campeón como él. 

      Con la sed apagada continuamos. Cruzamos el cordel de La Campanilla y tomamos el camino que sube rodeando "el vuelo" de la falda del Cerro de Matalafuente, es un camino con bastantes piedras pero tienen una curiosidad, todas ellas están desgastadas, nos preguntamos si podría ser por el tránsito humano durante los más de siete siglos que se lleva utilizando y sobre todo  desde que se hiciera el monumento natural de las peñas en honor al Arcipreste hace 90 años, durante los cuales la afluencia ha sido considerable y se ha multiplicado ampliamente los últimos veinticuatro con la marcha que lleva su nombre, con más afluencia cada año. Aunque parezca mentira porque llevamos puestas las botas de montaña se disfruta del "tacto  podológico" a cada paso de las piedras redondeadas, limpias, erosionadas y suaves. Estamos llegando al collado, levantamos la vista del suelo y nos encontramos delante nuestro una aparición, un curioso árbol que tiene que ser "adoptado". Se le ve desubicado, creemos que es un ejemplar difícil de ver por estas alturas y en un lugar que está azotado por el viento, parece más de ribera, por las fechas que son no tiene hojas, esto nos permite ver su silueta, advertimos que es un precioso tronco triple con un dosel de bonita forma redondeada, no estamos seguros de la especie que es, esperamos que haya alguien que nos diga su nombre aunque no sea fácil.


???

      Le "adelantamos" y llegamos a la frontera con el "país vecino", Guadarrama, que cruzamos libremente, por la hora que es suponemos que la "brigada de extranjería" estará comiendo. Bajamos hasta la fuente de Aldara, nombre de la vaquera de Tablada que evitó al Arcipreste la muerte por hipotermia, dándole cobijo para que posteriormente se lo agradeciera tildándola de fea. Cuando llegamos a su altura nos la encontramos marchita, se la ve que hace tiempo que no cata el agua y estamos en marzo. Una vez aquí y llegada la hora aprovechamos para dar cuenta de un menú de los que gustaba de comer al de Hita compuesto de capones, liebres, piernas de puerco, costados de carnero, faisanes, jabalíes, truchas del Alberche, sardinas saladas, besugos de Bermeo y todo ello sazonado con sal de Belinchón y regado con los ricos vinos de Cebreros.


Caño seco.

      Después del imaginario festín medieval saciado el apetito nos acercaremos al monumento granítico que se hiciera en honor al arcipreste. Seductor amante de viudas, dueñas, monjas, serranas, y de cualquier faldón que se le cruzase por delante, amigo del buen yantar, afecto al buen vino en demasía, partidario de ser acogido en casas, panaderías, fondas y ventas,  vamos lo que hoy daríamos en llamar un vividor por decirlo suavemente, le salvaba su afición a devorar también  cordeles, veredas y cañadas.

      En uno de sus múltiples viajes paso por estos parajes, según reza una inscripción  de este monumento primorosamente labrada por unos artistas canteros que dice que el viajero paso un mes de marzo del año 1329, solamente faltan 9 años para cumplir los 7 siglos de su paso por este punto.


      Damos una docena de saltos de cabra por los alrededores del monumento para acabar  delante del arca donde dejaremos escrito dos o tres párrafos para la posteridad. En estas estamos cuando caemos en la cuenta que a la izquierda a una zancada ¡Oh lala! Descubrimos a esa plantita que nos gusta tanto y que desconocíamos su nombre y ahora no, gracias a que  una amiga de Hoyo de Pinares nos le descubrió.




Leyenda del monumento del Arcipreste en la que se ve un enorme trabajo de bujarda y puntero, precioso. 

Cofre de manuscritos.

Ombligo de Venus.

      Después de disfrutar del entorno saltando, leyendo, escribiendo y autorretratándonos iniciamos el regreso. Dejamos a nuestra espalda el monumento, cruzamos el collado que está a una altura de 1638,23 yardas sobre el nivel del mar, pasamos al lado del "trigüemino"  y retomamos el cómodo camino "empedrat". Pisamos delicadamente las piedras pulimentadas, vamos disfrutando de su masaje relajante, cuando vemos subir a dos "corzos" que llegan rápidamente a nuestra altura y descubrimos que son mi tocayo y su hija, cuatro chascarrillos y continúan subiendo de forma envidiable, están en plena forma, "no como otros", que tenemos mucho "torreznaje" encima que nos lastra en demasía.

      Ahora como estamos bajando vamos más ligeros. Frenamos  en seco ante un hipotético homicidio, descubrimos unos "restos mortales", rápidamente hacemos una autopsia in situ, por medio de la botánica forense hacemos un estudio interno, del cual podemos sacar varias conclusiones, el muerto es de la especie pino albar, con una edad de unos 50 años y enfermedades internas. Descripción de lesiones: apreciamos un corte producido pre mortem con moto sierra, se aprecia claramente por el "sangrado", ha sido víctima del brutal ataque del viento que ha provocado su caída separándole de su sistema radicular produciéndole una lesión mortal.


Si quieres y tienes buena vista puedes contar los años que tenía el difunto.
      D.E.P. Continuemos… ¡Anda! ¡La famosa "Majá Pericón"! Subimos sus escaleras, estudiamos sus ruinas y nos vamos a la fuente que le pusiera una bañera I. para recoger el agua con el fin de que los animales puedan beber.


Muchas duras noches paso aquí Pericón

      Nos vamos pensando cuantos días libró la "majá" de las inclemencias a muchos gabarreros. Cruzamos el Cordel de la Campanilla, vadeamos el arroyo del Cuervo que baja muy escaso de agua para las fechas que son y llegamos a ese lugar que tanto nos gusta. Es un micro universo en sí mismo, podemos ver el pasado, decenas de bellos tocones, el presente cien pimpollos radiantes y el futuro miles de huevos de anfibios cada uno con su embrión esperando su eclosión para que salga una infinidad de pequeños renacuajos que en aproximadamente un mes terminan la metamorfosis convirtiéndose en preciosas ranas, que posteriormente entrarán a formar parte de una coral que todos los días dan preciosos conciertos de croado.


"El cementerio del tocón"

     Nos vamos hacia el sur y cuando llegamos a la Cerca Montosa la rodeamos. Bajamos por la cresta de la trinchera y vemos un ejemplar que para salir de la sombra huye doblando "el lomo", va en busca de la luz tan necesaria para su vida, es curiosa la corteza que tiene tan oscura y repleta de profundos de no sabemos decir si son arrugas o surcos, aun no le han salido las hojas pero si los amentos. Nuestro desconocimiento nos lleva a pensar que es de la familia salix, tenemos que echar mano de alguien que nos indique su nombre si tenemos suerte.


El contorsionista.

Amento de ???
      Bajamos hasta el Gudillos que vemos que baja muy escaso de caudal por estas y a estas alturas que andamos. Si la climatología no lo remedia esta primavera cuando llegue el verano volverá a presentar la deprimente "deshidratación" de los últimos años. Verle, bueno, en realidad no verle, entendemos que para decir verle tendría que tener la condición de que corra el agua por su lecho. Es de suponer que dentro de la definición de río es más importante el agua que la vaguada por la que corre, gran dilema ¿Qué fue primero el caudal o el cauce? De lo que no tenemos dudas es de la manera de vadearlo, un ligero saltito nos basta. Una vez cruzado retomamos la cañada Real Leonesa en dirección a la meta, una gozada disfrutar del verdor de los praderones que dan la impresión de estar recién segados, bien regados y pasado el "aspirador", un auténtico deleite ¡Interruptus! Cruzamos por una inmensa cicatriz que secciona el pinar, claramente se ve que está hecha por un gran "cirujano" que ha pasado su bisturí y con la colaboración de su equipo formado por topógrafos, montadores de columnas y electricistas han trazado una perfecta línea recta que va de la subestación de tablada hasta la Venta del Hambre enfrente de los Ángeles de San Rafael (visto sobre plano) desde nuestra posición lo que vemos es un trabajo impecable, intachable parece realizado por un relojero gigante.  


Recta perfecta.
      Llegamos a la recta final, la liebre da un sprint y se presenta vencedora en la linea de meta, un minuto después llegas el "pelotón".


      P.D.: Desde ese día por la tarde llevamos confinados y no sabemos si nos matará el coronavirus pero mirando al futuro nos imaginamos un par de meses completamente aislados ¡Qué futuro más negro! Está primavera de nuestra vida no la vamos a disfrutar en el campo, se nos va hacer larguísima, ojala se pase lo más rápido posible y sobre todo que sea con los menos daños posibles.



  



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