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domingo, 28 de junio de 2020

06-06-20 Posible vertical a Cueva Valiente






06-06-20


Perdón




      Para celebrar el cumpleaños de Rafa Nadal (03-06-1986) intentaremos hacer un "ocho mil" que nos parece que hace un siglo que no subimos y para ello arrancamos el día con ganas de probar nuestras piernas (aunque no nos importaría que fueran unas de cordero). Nos dirigimos a "la Cañá Juan Llanos" lugar donde hace quince años se grabaron algunos de los exteriores del "El laberinto del fauno", película que recibió tres Óscar y fue la más taquillera rodada en español.  Atrás se queda "la Cañá" para dirigirnos al arroyo Secal que nos le encontramos seco como siempre, aunque un poco más arriba caemos en la cuenta que se está haciendo "un Guadiana" aparece y desaparece, es la primera vez que vemos corriendo agua por su cauce por estas fechas, aunque sea poco.


Agua en el arroyo Secal.
      Un poco más arriba abandonamos su compañía por la izquierda para tomar un tramo  bastante inclinado atravesado a la mitad por "la frontera" que la cruzamos por una talanquera (posteriormente caeremos en la cuenta que estamos transgrediendo la ley) la cerramos y notamos un endurecimiento del camino incluido un piorno caído de grandes dimensiones  que tenemos bordear. Continuamos subiendo por una trinchera que nos lleva al primer recodo del día que nos deposita enfrente del pino "di pispato di petate" donde colgamos los mismos para acercarnos a disfrutar del mirador de Cabeza del Buey que para nosotros es un  lugar estratégico para disfrutar de la falda noreste de Cueva Valiente. Una vez situados en el mirador nos disponemos a su disfrute, desde aquí obviando mirar al norte nos centramos primero en lo que nosotros denominamos el "cinturón de Cueva Valiente" que como su homónimo el "cinturón de Orión" está formado por sus tres "estrellas”; Alnilan, Alnitak y Mintaka, en este caso las tres Marías son al este Peña el Águila con su estilizado farallón, en el centro donde nos hallamos situados Cabeza del Buey y al oeste El Carnero con su rebaño de bolos graníticos incluido el famoso "canto`l tocino". Una, no sabríamos decir cual, se ve más bonita de las tres dentro del conjunto de la "galaxia" Cueva Valiente, la visión del conjunto es cautivadora.



Peña el Águila.

El Carnero.

      También desde nuestra atalaya vemos a la izquierda de nuestro destino dos montañas de las que no sabemos el nombre, llevamos tiempo tratando de averiguarlo, tenemos que buscar un "supercicuta" que nos lo diga.
Se busca información???
      Despertamos del encantamiento y como tenemos enfrente nuestro desafío del día (si nos responden las piernas después del confinamiento) tomamos el camino que nos lleva a recoger los petates para retomar la senda por la que transcurre la vertical. Vemos alguna víctima de las inclemencias y sobre todo la diferencia de cotas ¡Vamos!


¿Llegaremos?


Bella momia.


      Vamos subiendo y por si fuera poca la pendiente "la liebre" nos avisa que tenemos enfrente un impedimento gritando ¡cuerpo a tierra! a lo cual respondo "eu baixo por las escaleiras" (Quien nos pone encima los pinos para que no levantemos la cabeza)


Obstáculos al comando.
     Pese a los inconvenientes tenemos suerte, sobre todo con el tiempo, una fresca brisa y las nubes que nos resguardan del sol, nos hacen más llevadera la subida de la zona más descubierta del camino. Cuando llegamos a la sombra de los pinos les agradecemos  también su frescura, que nos renuevan las fuerzas y  nos acercan al destino. Ya vemos el "pitorro", un  ultimo impulso para hacer el recodo que nos deposita a las puertas del refugio. 
      Descubrimos con alegría la puerta que en la ultima visita estaba completamente rota, ahora renovada, nueva y compacta, esperemos que dure mucho tiempo, le encontramos bastante limpio y sin belén. Después de la revisión le dejamos atras para dirigirnos al vértice geodésico que concretamente es el nº 50791, no es de extrañar que esté catalogado de primer orden teniendo en cuenta que desde aquí y en días luminosos y limpios como el de hoy  estamos seguros que se tienen que ver infinidad de vértices diferentes. Y es que estamos a 1903 metros, es la cota más alta en varios kilómetros a la redonda, exactamente el pico más alto y cercano es.... nuestra querida Peñota (1944 m.) de la que en linea recta nos separan 10 kilómetros  y estamos 41 metros más bajos ¡Y parece que está ahí mismo! Teniendo todo esto en cuenta vemos lo hermoso  que es poder disfrutar de la preciosa vista de trescientos sesenta grados a lo que hay que agregar la radiante luz del día adornado con un manto de estratocúmulos que embellece todo el conjunto. No sabíamos si llegaríamos, pero nuestras piernas nos han respondido, nos aprovechamos del momento, del lugar y de la bonanza del tiempo ¡A disfrutar!



Al fondo la integral y a la derecha el boxeador Valiente.

Cabeza Lijar, La Salamanca y al fondo oculta por la polución, Madrid.

Al fondo nuestra "escalada" más peligrosa, La Almenara, más cerca el embalse de Aceña.
      Hemos disfrutado de la estancia en Cueva Valiente que siempre es un triunfo, de la conversación con unos chavales que nos hacen el favor de fotografiarnos en el vértice, del aliciente del bocata valiente y a todo esto le sumamos la climatología que denominándola benévola nos quedamos cortos y de hecho gracias a ella cambiamos de planes y vamos a bajar haciendo el "recodo el fraile", por el camino que se hace en las tres cumbres pero en sentido contrario. Nos vamos en dirección a Collado Hornillo, para ello tomamos el camino antiguamente asfaltado hoy en día completamente deteriorado que sube desde el otro no menos famoso collado de Gargantilla, bajamos unos metros por él y lo abandonamos por la izquierda donde nos encontramos uno de los cerros de los que desconocemos su nombre. Estamos seguros que en los mapas del ejército tiene que venir su nombre dada la gran cantidad de restos de fortificaciones de la guerra. Asu vista queda claro que por aquí los soldados acarrearon más piedras que balas, se ve un trabajo ingente con los agravantes de la altura, pendientes, irregularidad del terreno y la climatología, sobre todo en invierno, imaginar a esos hombres con malos ropajes, poca y mala alimentación (que no habrían dado por uno de los bocatas de chorizo que nos hemos comido hoy) verdaderamente esos sí que eran verdaderos "superhombres". Acabamos de vivir una mala experiencia, pero no queremos ni pensar lo horroroso de las guerras "Nunca Mais". 
Prohibido volver a usar.
     Dejamos atrás las construcciones de los "episodios nacionales" del 36 y viramos al este dejando a la derecha "la postal" de las Navas del Toril y el Valle de Enmedio, a partir de aquí comienza un camino que nos encanta  por varios motivos, su belleza intrínseca, su cementerio del pino y sobre todo por la colección de ejemplares de pinos azotados por el viento y castigados por la climatología adversa del lugar (hoy no) que les da un encanto especial.


Incluido el pedestal.
       Después de disfrutar del encanto de las anomalías y las desproporciones llegamos al último tramo que más inclinado y corto nos deposita en el collado donde nos encontramos con su sencilla explanada que nos enseña su encrucijada de camino. Con la vista al frente vemos que sale el camino a La Salamanca y también se ve que han desaparecido los carteles indicadores y lo que nos llama la atención poderosamente es el estado en el que han quedado los dos postes que en su día sostuvieron uno de los carteles, da la sensación de que haya arrancado el cartel Gotzilla, viendo como han quedado nos preguntamos ¿cómo es posible dejarlos en ese estado?


El Collado del Hornillo.
       Nos vamos de nuevo al norte. Bajamos y nos encontramos con el proyecto "que pudo ser y no fue" aunque que lo realizaron creo que un padre y su hijo, posteriormente pusieron una placa que unos bárbaros quitaron, la repusieron y de nuevo ahora unos vándalos la volvieron a sustraer lo que prueba de la existencia de las varias tribus que pululan por estos lares, esperemos no caer en sus manos. 


Fuente de ???
      Continuamos bajando, hacemos un zigzag y llegamos al siguiente donde cruzamos la Cañada Real Leonesa y tomamos el GR-88 para bajar acompañando al arroyo Mayor, llegamos a la altura de Peña el Águila, entre pinos se deja entrever su gran peñón, una pena no poder verle íntegramente, en una ocasión bajamos al arroyo, le cruzamos y subimos por enfrente la vaguada para eliminar el inconveniente del telón de pinos y justo situados a sus pies su visión es impresionante. En esta ocasión continuamos nuestro camino, de nuevo cruzamos la frontera entrando de nuevo a El Espinar, tenemos que cruzar dos arroyos a los que sorprendentemente han dotado de sendas plataformas a modo de puente, queda claro que dada su simplicidad es imposible ponerle un nombre ostentoso como los puentes de Golden Gate, Brooklyn o Ponte Becchio, ni mucho menos, bueno en realidad para nosotros son sonoras "chalapartas".
Nº 1

Nº 2

      Les cruzamos y así quedan oficialmente inaugurados por el Comando Peñota. Un poco más abajo dejamos a nuestro compañero el Mayor y unos metros más adelante también nos separamos de GR-88, inmediatamente cruzamos "la Caña Juan Llanos" y llegamos a la meta.
     
            P.D. : Como decíamos al principio tenemos que pedir perdón porque a posteriori caímos en la cuenta que durante el transcurso de la etapa habíamos cometido el error de cruzar de provincia contraviniendo las ordenanzas actuales ¡PERDÓN!

      Creo sin temor a equivocarme que en el pueblo tenemos el convencimiento que Cueva Valiente es nuestra aunque se le pongan vallas al monte. 

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domingo, 7 de junio de 2020

30-05-20 Peñón Juan Plaza pos-confinamiento






30-05-20

Mayo-Pos


      La vida nos demuestra de nuevo que el tiempo es relativo y lo hemos visto claramente después de estar recluidos por lo que creo que todos sabemos. Hace 79 días de la última etapa hecha por el Comando Peñota, o sea 1.896 horas o lo que es lo mismo 113.760 minutos, no minutos de reloj, no, han sido minutos de microondas que como todo el mundo sabe llegan a durar una infinidad. Bueno, pues si tenemos en cuenta que nuestras únicas excursiones durante nuestro "internado" han sido al frigorífico (eso sí, repetitivas y abundantes) y le sumamos el sedentarismo y el exceso de meditación,  directamente nos lleva a pensar en las dificultades que conllevará retomar la vida normal y las ascensiones de las cuestas de nuestros montes.

     Tenemos que reconocer que la primera "etapita" que hemos hecho fue bastante floja, con todo y eso nos salieron unas agujetas del mismo tamaño que le salen las patatas al hortelano tonto, a estas le tuvimos que añadir un buen surtido de molestias, punzadas y aguijonazos. Como parecía que la desazón decrecía probamos el fin de semana pasado a caminar un poco más, no mucho, pero algo más. Ya fuera por lo curativo del agua de la fuente de los Gabarreros o del de la Virgen de Las Nieves que bien podría ser, ocurrió que nos encontramos que no sufrimos la aspereza del anterior experimento, por ello decidimos empezar a prepararnos para la "vertical" y escogemos como primera prueba nuestro querido Peñón Juan Plaza, tramo corto pero con una buena dosis de inclinación tachonado de piedras y palos sueltos. Para ello comenzamos la etapa en la puerta situada enfrente de los depósitos, pronto y dada la fuerte pendiente casi nos pinchamos la nariz con un "cardo borriquero de mal agüero" (hemos cortado, arrancado y llevado al punto limpio  cientos esta semana) bien es verdad que curiosamente su flor es preciosa, no lo podemos negar, además de llamativa. En la foto se aprecia vagamente pero vemos como dos minúsculos comensales disfrutan de su suponemos rico polen a lo que acceden gustosamente pero no se te ocurra acariciarlos con la mano, seguro que te paga clavándote infinidad de "aguijones" que posiblemente antes de quitártelos se infectaran.


Onopordum acanthium.

      Leemos sobre los Onopordum nos quedamos perplejos, curiosamente en varias páginas le idolatran, incluso dándole títulos como: planta silvestre muy interesante, múltiples propiedades, "pueden jugar al baloncesto", llegan a los dos metros, (esto lo podemos afirmar después de lo recientemente visto) para acabar dando consejos para su trasplante, abonado, riego, poda multiplicación, etc. No se nos ocurre a quien se le puede pasar por la cabeza plantarlo en su jardín.

      "Espoleados por las espinas" aceleramos el paso que dada la dura pendiente no es muy rápido, aunque como el tramo es corto no tardamos mucho en hacer el recodo que nos deja enfrente de nuestro querido caos de granito. Lo primero que hacemos es asomarnos al mirador al tiempo de insuflar oxígeno a nuestros pulmones disfrutamos del verdor del valle de San Rafael que con la primavera que tenemos realmente es digno de disfrutarlo, a nuestra derecha vemos a otro mirón.


"El Osanapio"

      Hacemos un nuevo recodo nos presenta a El peñón Juan Plaza, imponente, bello...


Desde el oeste.
      Subimos unos metros y nos sentamos a contemplar su frente sur mientras bebemos un poco de agua, tantos recuerdos nos traen muchas consideraciones a la cabeza, nuestra infancia subidos en lo alto del peñón, el primer día que subimos después de medio siglo y le reconocimos por su genuino pino, el día que subimos poco después y nos encontramos  el pino tan muerto como el "presunto bandolero" del que toma su nombre, tantos años teniéndole como meta de excursiones infantiles del cole, algunos picnic, también subieron durante un tiempo algunos "aizcolaris" a entrenarse, todavía quedan sus huellas,  tanta gente… Cuantas personas habrán hecho este itinerario a lo largo de los años, seguramente habrán sido miles, aunque últimamente los senderistas están más preparados y mejor equipados y sus metas son mucho más largas y duras, estas tachuelas quedan para los que somos del sector blando del partido.


Pensar que hemos estado subidos ahí.
            ¡Prosigamos! Subimos rumbo sur buscando el camino del "ingeniero aeronáutico"  al que llegamos rápidamente, le acompañamos en dirección a la fuente del Cura a la que llegamos antes de lo que creíamos después de cruzar el cauce seco del arroyo de la Hiedra, el manantial del que se surte la fuente es el nacimiento del arroyo de La Hiedra, curiosamente tiene un caudal generoso. La que no disfruta de buena salud es la fuente, ha sufrido una amputación, el caño ha desaparecido, bien es verdad que la última vez que le vimos no estaba muy alto pero se podía coger agua, ya no ¡Una verdadera pena! Nos hubiese gustado verla en plena efervescencia, no se entiende muy bien, durante muchos años los gabarreros cuidaban las fuentes porque sabían lo importante que es el agua por estas latitudes, hoy sin ir más lejos nosotros contábamos con su agua, una faena. Intentamos comenzar el arreglo de la fuente en un ataque de solidaridad acuífera, empezamos tratando de bajar el nivel del cauce, hemos bajado unos treinta centímetros un tramo de un metro ¡Por Tutatis! Tenemos que dejar los trabajos de drenado del cauce, hemos tenido un accidente laboral, ¡A quien se le ocurre tirar cristales aquí! quitando piedras para bajar el nivel un trozo de cristal traicionero nos acaricia haciéndonos un pequeño manantial de plasma sanguíneo lo que nos obliga a parar las obras automáticamente, continuara, ¡Verdad jefe! No podemos por menos que felicitar al descerebrado que saca una botella de cristal de su entorno ¡Hay que reciclar! Tenemos que pedir perdón, saneando la herida nos dejamos dos trocitos de cristal, bien es verdad que están a la vista ¡Cuidadín!


Estado actual de la antigua fuente.
      Para mitigar el doble disgusto nos buscamos un "comedor" cómodo cerca, el rumor del agua hace las veces de hilo musical y a disfrutar de la pitanza y de lo otro. Antes de que el sueño nos paralice nos vamos paralelos a la alambrada que separa las dos provincias, nos acercamos a la pedriza de El Carnero, sorpresivamente empiezan a caer gotas, pocas, pero gordas, motivo por el cual ponemos pies en polvorosa como hicieran los sarracenos después de la derrota que sufrieron en los campos de Polvorosa (Palencia). Afortunadamente se queda en susto, a mitad de la fuerte y pedregosa pendiente hay un mirador de San Rafael que a día de hoy recién maquillado se le ve realmente bello, es parada obligatoria.
No es porque sea nuestro pueblo.
      Rematamos la segunda mitad del descenso del Carnero por el que desembocamos en la prolongación del camino del Ingeniero que tomamos dirección oeste, por él circulábamos y ¡Premio! No habíamos caído en la cuenta, llevamos sed pero cuando la vemos se nos dispara, alabado sea el ingeniero que nos ha acercado la fuente del Acebo a píe de camino ¡Una bendición! Nos viene como agua de mayo y nunca más a propósito que para eso estamos a treinta del mismo. Curiosidades de la vida, hay energúmenos que les gusta destruir fuentes y artífices creadores de fuentes nuevas en los sitios más idóneos como precisamente así ha sido el caso de hoy y de todos los días y personas que pasamos por aquí. Te invita a beber de ella, manantial de abundante agua fresca que nos hace desaparecer la sed por arte de magia, no entendemos cómo es posible que un líquido al que le dicen insípido te llegue a parecer tal exquisitez.



2º proyecto y creemos definitivo de la fuente de Los Acebos "milagrosos".
      Enternecidos por las bondades de la vida y con la sed liquidada retomamos el camino, parece mentira que cosas tan sencillas te hagan tan feliz, de nuevo vuelve a sonar la primavera de nuestro tocayo Vivaldi para despedirnos tras corto y cómodo tramo del camino de la etapa de hoy.


Para terminar una pequeña galería del encanto primaveral.
Mayo florido y hermoso.












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viernes, 27 de marzo de 2020

14-03-20 El Arcipreste





14-03-20


Pre-clausura

      Hoy nos acercaremos al Arcipreste de Hita y no hablamos de la calle con ese nombre de Madrid que va desde Meléndez Valdés a Isaac Peral en el distrito de Moncloa, calle que recorrí cientos de veces hace 44 años durante el periodo de tiempo que estuve haciendo la mili.

      Nos vamos a Gudillos y aparcamos a la puerta de los Praderones para equiparnos con lo elemental y arrancar. Nada más cruzar la puerta tomamos la Cañada Real Leonesa y nos vienen a la memoria los riquísimos olores de esos embutidos que hacen por esas tierras. Huyendo del pecado nos vamos por la derecha hasta llegar a la "txalaparta segoviana". Observándola nos quedamos hechizados, vemos el primer tríptico vertical ¡Lo nunca visto! En primer término, abajo, apreciamos unas transparencias, arriba, el realismo y entre ambas, efecto del reflejo en el agua, vemos el impresionismo de Renoir.



Agua clara.

      Antes de cruzar el río "interpretamos unas partituras y a continuación, al compás de la audición, atacamos las rampas de las Aguardenterías que siguen igual de empinadas que las dejamos la última vez y que después de subirlas nos depositan a una explanada que en las fechas que corren y gracias a la climatología, está radiante.



Pradera de la "Cenicienta".

      Estamos bebiendo agua cuando nos sorprende por la espalda el especialista del mountain bike o como se decía antiguamente ciclo cross. Extrañados de la silenciosa aparición le saludamos y él que tampoco nos había visto, también nos dice adiós. ¡Es imparable e inagotable! Como no puede ser de otra forma en un campeón como él. 

      Con la sed apagada continuamos. Cruzamos el cordel de La Campanilla y tomamos el camino que sube rodeando "el vuelo" de la falda del Cerro de Matalafuente, es un camino con bastantes piedras pero tienen una curiosidad, todas ellas están desgastadas, nos preguntamos si podría ser por el tránsito humano durante los más de siete siglos que se lleva utilizando y sobre todo  desde que se hiciera el monumento natural de las peñas en honor al Arcipreste hace 90 años, durante los cuales la afluencia ha sido considerable y se ha multiplicado ampliamente los últimos veinticuatro con la marcha que lleva su nombre, con más afluencia cada año. Aunque parezca mentira porque llevamos puestas las botas de montaña se disfruta del "tacto  podológico" a cada paso de las piedras redondeadas, limpias, erosionadas y suaves. Estamos llegando al collado, levantamos la vista del suelo y nos encontramos delante nuestro una aparición, un curioso árbol que tiene que ser "adoptado". Se le ve desubicado, creemos que es un ejemplar difícil de ver por estas alturas y en un lugar que está azotado por el viento, parece más de ribera, por las fechas que son no tiene hojas, esto nos permite ver su silueta, advertimos que es un precioso tronco triple con un dosel de bonita forma redondeada, no estamos seguros de la especie que es, esperamos que haya alguien que nos diga su nombre aunque no sea fácil.


???

      Le "adelantamos" y llegamos a la frontera con el "país vecino", Guadarrama, que cruzamos libremente, por la hora que es suponemos que la "brigada de extranjería" estará comiendo. Bajamos hasta la fuente de Aldara, nombre de la vaquera de Tablada que evitó al Arcipreste la muerte por hipotermia, dándole cobijo para que posteriormente se lo agradeciera tildándola de fea. Cuando llegamos a su altura nos la encontramos marchita, se la ve que hace tiempo que no cata el agua y estamos en marzo. Una vez aquí y llegada la hora aprovechamos para dar cuenta de un menú de los que gustaba de comer al de Hita compuesto de capones, liebres, piernas de puerco, costados de carnero, faisanes, jabalíes, truchas del Alberche, sardinas saladas, besugos de Bermeo y todo ello sazonado con sal de Belinchón y regado con los ricos vinos de Cebreros.


Caño seco.

      Después del imaginario festín medieval saciado el apetito nos acercaremos al monumento granítico que se hiciera en honor al arcipreste. Seductor amante de viudas, dueñas, monjas, serranas, y de cualquier faldón que se le cruzase por delante, amigo del buen yantar, afecto al buen vino en demasía, partidario de ser acogido en casas, panaderías, fondas y ventas,  vamos lo que hoy daríamos en llamar un vividor por decirlo suavemente, le salvaba su afición a devorar también  cordeles, veredas y cañadas.

      En uno de sus múltiples viajes paso por estos parajes, según reza una inscripción  de este monumento primorosamente labrada por unos artistas canteros que dice que el viajero paso un mes de marzo del año 1329, solamente faltan 9 años para cumplir los 7 siglos de su paso por este punto.


      Damos una docena de saltos de cabra por los alrededores del monumento para acabar  delante del arca donde dejaremos escrito dos o tres párrafos para la posteridad. En estas estamos cuando caemos en la cuenta que a la izquierda a una zancada ¡Oh lala! Descubrimos a esa plantita que nos gusta tanto y que desconocíamos su nombre y ahora no, gracias a que  una amiga de Hoyo de Pinares nos le descubrió.




Leyenda del monumento del Arcipreste en la que se ve un enorme trabajo de bujarda y puntero, precioso. 

Cofre de manuscritos.

Ombligo de Venus.

      Después de disfrutar del entorno saltando, leyendo, escribiendo y autorretratándonos iniciamos el regreso. Dejamos a nuestra espalda el monumento, cruzamos el collado que está a una altura de 1638,23 yardas sobre el nivel del mar, pasamos al lado del "trigüemino"  y retomamos el cómodo camino "empedrat". Pisamos delicadamente las piedras pulimentadas, vamos disfrutando de su masaje relajante, cuando vemos subir a dos "corzos" que llegan rápidamente a nuestra altura y descubrimos que son mi tocayo y su hija, cuatro chascarrillos y continúan subiendo de forma envidiable, están en plena forma, "no como otros", que tenemos mucho "torreznaje" encima que nos lastra en demasía.

      Ahora como estamos bajando vamos más ligeros. Frenamos  en seco ante un hipotético homicidio, descubrimos unos "restos mortales", rápidamente hacemos una autopsia in situ, por medio de la botánica forense hacemos un estudio interno, del cual podemos sacar varias conclusiones, el muerto es de la especie pino albar, con una edad de unos 50 años y enfermedades internas. Descripción de lesiones: apreciamos un corte producido pre mortem con moto sierra, se aprecia claramente por el "sangrado", ha sido víctima del brutal ataque del viento que ha provocado su caída separándole de su sistema radicular produciéndole una lesión mortal.


Si quieres y tienes buena vista puedes contar los años que tenía el difunto.
      D.E.P. Continuemos… ¡Anda! ¡La famosa "Majá Pericón"! Subimos sus escaleras, estudiamos sus ruinas y nos vamos a la fuente que le pusiera una bañera I. para recoger el agua con el fin de que los animales puedan beber.


Muchas duras noches paso aquí Pericón

      Nos vamos pensando cuantos días libró la "majá" de las inclemencias a muchos gabarreros. Cruzamos el Cordel de la Campanilla, vadeamos el arroyo del Cuervo que baja muy escaso de agua para las fechas que son y llegamos a ese lugar que tanto nos gusta. Es un micro universo en sí mismo, podemos ver el pasado, decenas de bellos tocones, el presente cien pimpollos radiantes y el futuro miles de huevos de anfibios cada uno con su embrión esperando su eclosión para que salga una infinidad de pequeños renacuajos que en aproximadamente un mes terminan la metamorfosis convirtiéndose en preciosas ranas, que posteriormente entrarán a formar parte de una coral que todos los días dan preciosos conciertos de croado.


"El cementerio del tocón"

     Nos vamos hacia el sur y cuando llegamos a la Cerca Montosa la rodeamos. Bajamos por la cresta de la trinchera y vemos un ejemplar que para salir de la sombra huye doblando "el lomo", va en busca de la luz tan necesaria para su vida, es curiosa la corteza que tiene tan oscura y repleta de profundos de no sabemos decir si son arrugas o surcos, aun no le han salido las hojas pero si los amentos. Nuestro desconocimiento nos lleva a pensar que es de la familia salix, tenemos que echar mano de alguien que nos indique su nombre si tenemos suerte.


El contorsionista.

Amento de ???
      Bajamos hasta el Gudillos que vemos que baja muy escaso de caudal por estas y a estas alturas que andamos. Si la climatología no lo remedia esta primavera cuando llegue el verano volverá a presentar la deprimente "deshidratación" de los últimos años. Verle, bueno, en realidad no verle, entendemos que para decir verle tendría que tener la condición de que corra el agua por su lecho. Es de suponer que dentro de la definición de río es más importante el agua que la vaguada por la que corre, gran dilema ¿Qué fue primero el caudal o el cauce? De lo que no tenemos dudas es de la manera de vadearlo, un ligero saltito nos basta. Una vez cruzado retomamos la cañada Real Leonesa en dirección a la meta, una gozada disfrutar del verdor de los praderones que dan la impresión de estar recién segados, bien regados y pasado el "aspirador", un auténtico deleite ¡Interruptus! Cruzamos por una inmensa cicatriz que secciona el pinar, claramente se ve que está hecha por un gran "cirujano" que ha pasado su bisturí y con la colaboración de su equipo formado por topógrafos, montadores de columnas y electricistas han trazado una perfecta línea recta que va de la subestación de tablada hasta la Venta del Hambre enfrente de los Ángeles de San Rafael (visto sobre plano) desde nuestra posición lo que vemos es un trabajo impecable, intachable parece realizado por un relojero gigante.  


Recta perfecta.
      Llegamos a la recta final, la liebre da un sprint y se presenta vencedora en la linea de meta, un minuto después llegas el "pelotón".


      P.D.: Desde ese día por la tarde llevamos confinados y no sabemos si nos matará el coronavirus pero mirando al futuro nos imaginamos un par de meses completamente aislados ¡Qué futuro más negro! Está primavera de nuestra vida no la vamos a disfrutar en el campo, se nos va hacer larguísima, ojala se pase lo más rápido posible y sobre todo que sea con los menos daños posibles.



  



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lunes, 16 de marzo de 2020

23-02-20 San Blas





23-02-20

Los txalapartaris

      Como no podía ser de otra manera tenemos que hacer la etapa nuestra de cada día y para ello aprovechando que estamos en la capital del mudéjar nos vamos a caminar paralelos al río Guadalaviar, tan mudéjar como la provincia y con la curiosa particularidad de que justo antes de llegar a Teruel cambia de nombre por el de Turia que pasará posteriormente por nuestro queridísima Torrebaja del Rincón de Ademuz  hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo por Valencia.

      Para ello nos desplazamos a San Blas pueblo que se halla a unos siete km. de la capital, a nuestro paso por él nos topamos de nuevo con la ley de la casualidad universal. Diría el refrán que por San Blas lo lógico sería que viésemos una cigüeña, la realidad es otra muy diferente, no vemos ni cigüeñas blancas ni negras, al que descubrimos paseando por la acera es a un primo nuestro. Paramos para saludarle, charlamos, él también es andarín, nos comenta sobre el trayecto que haremos hoy, nos despedimos y nos vamos al comienzo de la etapa. 

     Antes de cruzar el puente sobre el río, nos vamos por la derecha y pronto llegamos a una explanada donde aparcamos, cogemos los cachivaches y arrancamos. Vamos paralelos a una acequia y pronto llegamos al punto en el cual toma el agua que regara  entre otras el área de Guea, cruzamos el dique por un puente metálico de tramer.


Azud.

      Nos viene a la cabeza el azud del acueducto de Segovia, como no puede ser de otra manera teniendo en cuenta que fue el primero que viéramos, es llamativa la diferencia entre las dos construcciones con fines similares y entornos tan distintos.

      Subimos por la margen izquierda y hemos cruzado a la derecha. Ahora que vamos por un camino tendido, por la sombra, con una temperatura ideal, arrullados por el murmullo del río nos disponemos a disfrutar de la etapa. Nos llega el chismorreo de un salto de agua

´Gradas.
.
     Subimos y nos asomamos al Mirador del Pozo, un vistazo rápido, la maleza nos dificulta su visión. Continuamos y llegamos a la estación de aforo nº 8096, la curiosidad nos lleva a dar un vistazo a sus estadísticas, los últimos años que vienen reflejados 2015-16 dan unas cifras raquíticas, la media de todos los meses fue de menos de un metro cubico/segundo.


      Calculemos el caudal en el día de hoy. Siendo Q el caudal, V la velocidad y S la sección y sabiendo que Q = V •S y con las medida de la velocidad estimada y la superficie del rectángulo del paso del río por la estación veamos el caudal actual, Q = 0,70 m/s • (1 m • 0,35 m) = 0,245 m3/s aproximadamente.


     La curiosidad nos lleva a sumergirnos en este "charco" porque nos ha surgido una polémica, ¿Que río baja con más caudal, el Guadalaviar o el río Moros? No hemos tenido que subir a la estación de aforo de la Panera a medir, como no podía ser de otra forma cada cuenca tiene registrados sus respectivos aforos desde bastantes años atrás y efectivamente el Moros baja con más caudal. Además nos encontramos con infinidad de datos curiosos como por ejemplo que de los últimos años, el año 1989 tuvo una media altísima en el Moros, también vemos el aforo de casi 25 m/3/segundo en un momento puntual del Guadalaviar cantidad ingente para pasar por estas estrechuras.


Estación de aforo en el Guadalaviar.



Q= V · S

      Vamos dejando las Matemáticas atrás para volver a empaparnos de naturaleza y pronto lo conseguimos. Nos encontramos con una estrecha garganta, que podemos atravesar gracias a un pasillo aéreo y metálico, en el centro  descubrimos una primitiva construcción de una pequeña represa realizada al tiempo de la constitución de la ciudad de Teruel. Los interrogantes se nos acumulan, primero la utilidad, que suponemos que sería para el riego, pero lo realmente difícil de entender es cómo fue posible su construcción con la falta de medios y su situación ¡Asombroso!


El Arquillo.

      Posteriormente vemos una fotografía del año 1995 en la que se ven claramente cuatro cosas: primero que el muro por abajo tiene un arco; segundo que ese año fue tremendamente seco; tercero que el balcón es posterior a ese año y cuarto que por ese ojo "subacuatico" es por donde pasa el agua y nos desmonta lo que a la vista nos parecía un milagro, no se veía ni cómo ni por donde pasaba el agua.

      Una vez cruzado el estrechamiento bajamos a una "senda botánica", al rosario de chopos que buscan ansiosamente la luz del sol que les oculta la tremenda altura del desfiladero y que flanquean al rió en ambas márgenes. Hay que sumarle sabinas, sargas, bardagueras, espinos expertos  en infringir dolor, etc., pero hay una poco conocida por nosotros que forma composiciones espectaculares y con el bonito nombre de plantas rupícolas (capaces de vivir sobre las rocas).


Hierba de la Lucia.
     
      Su visión es cautivadora y antes de que se nos pase la impresión nos encontramos un nuevo ejemplo, este acompañado de lo que creíamos una naturaleza muerta y que posteriormente nos dejó con la duda.


¿Que bebe?




¿Muerta o medio muerta?



      Cambiamos de margen y un cartel con el curioso epígrafe de Cueva de la Murciágana nos hace asomarnos pensando encontrarnos una subespecie de murciélago murciano. No entendemos que uso se le habrá dado antiguamente pero se ve claramente que ha tenido una utilidad porque al fondo se ve un "Jergón" de obra, estrado, etc.









     Continuamos y vamos viendo murciáganos por todos los rincones. De repente desaparecen ante la vista de un paredón estratificado perfectamente en líneas rectas paralelas y cuarteadas, parecen colocadas por un "reponedor del super" ... Suponemos que se le podría denominar el catón de la mineralogía. Nos imaginamos al geólogo con la varita dando la clase y explicando las diferentes eras, periodos, épocas, tiempos y los diferentes materiales, aunque en este caso se ve bastante homogeneidad en sus componentes, cruzamos una nueva "txaparta" dando otro pequeño concierto, al tiempo que cambiamos de "acera".


Estratos cortados con el bisturí y el tiralíneas.

      Atraviesan los "txalapartaris" el río para seguir ahora disfrutando de la grandeza del cañón, al tiempo que vemos de nuevo una nueva "txalaparta" al fondo, cuando llegamos a ella aprovechamos para dar otro pequeño recital y cambiamos de nuevo de margen.


Imponente.

      Cada vez que cruzamos el río tenemos una sesión que nos ameniza aún más el trayecto, de esta manera cuando nos queremos dar cuenta vemos al fondo del desfiladero la pantalla del pantano.

Cañón de agua.

      Hemos llegado a los pies del dique desde donde subiremos una tremenda escalera de peldaños de desiguales huellas y contrahuellas por la que llegamos a la pasarela de la pantalla. Estamos solo unos sesenta metros más altos pero nos ha entrado un hambre como si hubiésemos subido un ocho mil.

Pantalla.

      Para nuestra sorpresa, descubrimos un tranquilo merendero con mesas y bancos que nos viene de perillas para nuestra siguiente misión que no es otra que matar la carpanta. Estamos relativamente cerca de Torrebaja y se nos vienen a la cabeza sus famosas gachas de panizo ¡Que ricas! Y ¡Cuánto tiempo sin comerlas! Como no pueden ser las gachas nos comeremos el bocata y lo "otro"  sin porrón. 

     Una vez saciados y como estamos a la sombra de una pinada, entramos en un estado letárgico. Realmente el sitio es encantador, la visión del agua, el trinar de los pájaros, la calma y la buena temperatura nos lleva a la gloria. Después de un rato no nos queda más  remedio que estirar las piernas. Nos asomamos al pantano cosa que siempre es agradable, miramos en la dirección que trae el río y recordamos el día que conocimos el pueblo fundado por mi tatarabuelo, Gea de Albarracin (broma de mi padre) Hicimos una visita al ayuntamiento y posteriormente mant
uvimos un agradable charla con un profundo conocedor de la historia del pueblo que nos explicó que el nombre viene desde que en el siglo XI estuviese la zona dominada por un clan bereber llamado Aben Razin ( al-banu-racin pueblo de los hijos de Razin), precioso nombre. Lo que no nos acabó de explicar fue de donde salía el Gea. Por nuestra parte seguiremos en la creencia de lo que suponemos era una broma de mi padre y lo achacaremos a que fue nuestro tatarabuelo el que le añadió el Gea. Lo mejor de aquella charla fue que nos recomendó visitar el pueblo de Albarracín del que desconocíamos su existencia, pueblo bello donde los haya, verlo y disfrutar de él todo fue uno ¡Un flechazo! Inolvidable y que ojala podamos volver a disfrutarlo. Aunque nos hayamos a quince kilómetros dirección sureste hemos tenido viaje en el espacio y en el tiempo, una bonita experiencia, regresamos al lado del "mar del Arquillo de San Blas" y a la realidad.



Sosiego.

    Vamos a ver si al tiempo que bajamos la escalera también gastamos las proteínas turolenses y lo "otro". Llegamos abajo sanos y salvos para desandar nuestros pasos y nos encontramos con uno de los múltiples carteles que le indican al caminante que hay que tener cuidado con las posibles riadas, viendo el caudal actual da la sensación de riachuelo pero ya hemos visto muchas riadas y nos vienen a la cabeza los veinticinco m/3 segundo que se dieron en su día y no le deseamos que a nadie le pillara andando por este cañón.


Hacer caso.

     Recorremos un tramo de la senda franqueada por esbeltos chopos engalanados algunos con túnicas de hiedra, incrustado entre los paredones resultantes de miles de años de constante erosión que con el paso del tiempo y los efectos de la naturaleza a día de hoy se hayan cubiertos por verdes y frescos jardines verticales.



Pasillo encantado.


    Le hemos visto varias veces sin hacerle mucho caso y en un momento de lucidez le leemos con más atención, miramos hacia a las alturas y descubrimos que deberíamos de respetarle. No nos avisa de algo blando como el agua, de lo que nos avisa es de los posibles desprendimientos de piedras, que fijándose un poco, es fácil darse cuenta que podría ser fácilmente y muy gordas. Vemos infinidad de pedruscos situados muchos metros por encima de nuestras cabeza s en claro equilibrio cósmico, únicamente haría falta que se posase sobre las piedras una mariposa para provocar una avalancha ¡Mil ojos y suerte!







     Cruzamos de nuevo otra "txalaparta" en la que como en todas las anteriores damos otro pequeño concierto.
"Txalaparta"
      Después de cruzar de nuevo el río nos subimos a una nueva pasarela que discurre por otro precioso desfiladero, este es el más estrecho de todo el recorrido, alcanzamos una vereda que nos acerca a una escalera dividida en varios tramos que nos llevará al punto desde el cual descenderemos suavemente hacía la meta.

"Pasarela Cibeles"



Escaleras al cielo, al fondo, arriba, podemos apreciar la barandilla.


      Cómodamente vamos terminando la etapa como tañería en su guitarra Paco de Lucia, "entre dos aguas", a la izquierda las aguas de la acequia que fluyen suaves y armoniosas y por la derecha, más rotundas las aguas del río. Estamos encantados de terminar una etapa tan bonita como la de hoy acompañados todo el rato por este río con el nombre que tanto nos gusta Guadalaviar (del bereber  wadi al-abyad, que quiere decir río blanco) con él llegamos a la meta y después de una etapa tan geológica, musical e hidrográfica tan mudéjar los txalapartaris se van a por el “Pucherico” prometido.

      



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