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martes, 1 de diciembre de 2020

1ª Trilogía de los tres cerditos

 


Trilogía de los Tres cerditos

1ª Cerro del Puerco de la Pradera de Navalhorno


      Extraemos de la “carpeta de pendiente” está trilogía que "casualmente" vamos a dividir en tres etapas, a saber, 1ª Cerro del Puerco de Valsaín, 2ª Cerro del Puerco situado en la falda de Majada Pielera en la Sierra del Quintanar y la 3ª etapa que a su vez la subdividiremos en una nueva "triloxía" compuesta  por una visita a "O Porco do Porriño", la asistencia y deleite de "A Festa do Porco de Budiño" y para rebajar a festa hacernos la espectacular etapa de "O Fuciño do Porco" una bella etapa que sería un buen final ¡nos encanta esta "sub-trilogía” embutida en otra trilogía!

       Empezamos el día ordenadamente y de orden en La Pradera saben un montón, prueba de ello es que tomamos por la izquierda la calle Primera que con mucho orden y concierto desemboca en la calle Segunda que tomamos a la derecha donde aparcaremos. Cogemos los cachivaches y nos vamos por un camino que nos lleva hasta la cacera del arroyo de Peñalara a la que acompañaremos durante el tramo que discurre por La Pinochera. “El pinar encantado de los troles” siempre nos llaman la atención los robles intercalados entre los pinos, suponemos que tendrá su motivo, hay que preguntar a los supercicutas, lo que nos queda claro es que le abonan abundantemente al tiempo que le embellecen dándole un aire misterioso con sus irregulares formas dadas en gran parte por las numerosas y exuberantes protuberancias.

Gemelos monocigóticos.

Gemelos idénticos.

      Nos separamos de la cacera para tomar el camino que lleva a la Cueva del Monje,  que pronto le abandonamos porque nos llama la atención poderosamente una sugestiva piedra que nos magnetiza, nos atrae… Una suerte, porque gracias a ello la radiografiamos periféricamente. Cada uno de sus perfiles mejor que el anterior y ¡que telones de fondo!

Al fondo el Cerro de Matabueyes

        Es realmente curioso que una piedra que calculando a groso modo pesara 150.000 kg. aproximadamente parezca tan delicada. Si la tocas por supuesto que está dura no cabe duda, es granito, pero te da la sensación de ser una piedra con sensibilidad, te trasmite un efecto gravitacional, toques la cara que toques notas una atracción que viene desde el "justi-punto" en el que gravedad mantiene en perfecto y difícil equilibrio a ésta maravilla. Después de lo visto anteriormente nos vienen a la cabeza varias dudas, ¿durante la guerra estaba en esta posición? Si así fue ¿Cómo no se cayó? ¿Fueron las bombas las que la dejaron así? Es intrigante a la vez que bella su posición.

Al fondo La Camorca.

Equilibrio cósmico de "O bolo do porco".

       Abandonamos por un momento el estado hipnótico hecho que aprovechamos para dar la espalda a la imantada piedra en su equilibrio eterno. Como falta poco para la cima subimos a “espetaperros”, abandonada la idea de ir la Cueva del Monje, tenemos la suerte de encontrarnos con la cripta de nuestra querida y bella plantita de nombre tan sugerente y que tanto nos gusta.

Cueva del Ombligo de Venus.

        Una vez que accedemos a la cima del Cerro del Puerco dividimos la visita en cuatro fases: 1ª fase visitaremos la ingente cantidad de obras militares como fortines, lo que suponemos puestos de guardia, refugios, "kilómetros" de trincheras excavadas a pico y pala en este duro terreno granítico y aprovechando la piedra del lugar para levantar un montón de "kilómetros" de parapetos ambos proyectados por un ingeniero "harto de cazalla", lo que queda claro después de la visita es que aquí la soldadesca guerreó poco, pero callos les salieron hasta en las orejas, ¡Que trabajo más bestial!

      Pensábamos escribir una sandeces sobre el lugar, lo que dejamos de lado después de leer sobre la batalla de La Granja, un episodio de corta duración, seis días, lo que parecía a nuestros ojos una menudencia, un vistazo a un estupendo blog nos parte el corazón. Este corto enfrentamiento fue de los más violentos de toda la guerra, nos quedamos sorprendido cuando leemos que en seis días hubo 2600 fallecidos, muy difícil de digerir. Es extraño el desconocimiento del hecho viendo las cifras y viviendo a solo 35 km.


Parapetos.

Refugios.

Fortines.

       2ª fase, la nutritiva, no menos importante y de gran disfrute para el sentido del gusto, damos buena cuenta de nuestra menestra y unas mandarinas.

      3ª fase, nos encontramos con lo que suponemos antiguas canteras de las que se extraería la piedra para las construcciones dejando socavones que gracias a las últimas lluvias están llenas de agua con su flora.

Hasta el infinito y más allá.



        4ª fase, ésta la haremos al tiempo que bajamos disfrutando de las diferentes franjas florales del cerro, toda la cima está dominada por las estepas, donde descubrimos un mirador que nos regala unas vistas fabulosas entre otras la de nuestro estimado Valsaín.

A nuestros pies La Pradera de Navalhorno, al fondo el cerro Matabueyes y en su falda Valsain con el verdor del Parque a su izquierda.

        Un nuevo estrato, éste dominado por el roble, que no está en la plenitud del otoño, pero igual de sugerente. Desde este punto y coincidiendo con que las nubes se levantan, nos dejan al descubierto el genuino perfil del Montón de Trigo ¡el mirador más bonito que ha visitado el Comando Peñota! Desde él descubrimos hace más de un lustro la depresión del Eresma y los infinitos pinares de Valsain, gracias a ello hemos disfrutado en muchas ocasiones de los dos y lo seguiremos haciendo muchas veces más. Volviendo a la fotografía vemos  acompañando a nuestro "amigo" a su izquierda Siete Picos y el puerto de La Fuenfría, por su derecha, camuflada bajo una nubecilla la más alta de nuestro termino, La Pinareja y un poco más cerca y de menor altura otro estupendo descubrimiento La Camorca y su inseparable Camorquilla.

Escondido tras los robles el valle del Eresma.

       Dejamos a nuestra espalda el otoñal robledal y nos colamos de nuevo en la mágica Pinochera donde nos encontramos otro de sus aborígenes nigromantes que nos despide gruñendo.

Nos despide con cara de pocos amigos.

      Bajamos directamente hacia el pueblo y ¡la suerte nos acompaña! Los "gnomos" misericordiosos de La Pradera de Navalhorno nos han traído el coche a la puerta, lo que nos viene de perillas, aunque la etapa ha sido corta la noche ha sido larga. Nos montamos, arrancamos y siguiendo la calle Segunda nos deja en la CL-601 y a la cama pronto.  
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viernes, 20 de noviembre de 2020

1ª Camino de San Frutos del Comando Peñota

 


Andanzas segovianas del Comando Peñota

variante

 Camino de San Frutos 

"1ª mini-etapita"

Segovia-Zamarramala-La Lastrilla


       La casualidad universal nos sorprende de nuevo después de aparcar frente al Real Ingenio de la moneda, nos bajamos y nos llevamos la primera sorpresa del día, más teniendo en cuenta que un componente del Comando Peñota nació en línea recta a menos de un kilometro y hace de esto más de sesenta y cuatro años. Bueno, nunca es tarde y una vez pasada la admiración inicial guardamos en la "carpeta de pendiente" una futura visita a este bonito hallazgo que tiene mucha biografía por descubrir ¡fascinante! La historia que tiene este descubrimiento.


Patio interior del Real con su guardián al fondo.

      Una vez pasado el asombro inicial y antes de cruzar el puente del Río Eresma vemos la  canalización de agua que movería la mecanización de la ceca.


¿Dónde está la garza?

      Cruzamos el puente para subir unos metros por la calle Parral hasta tomar por la izquierda la calle Marques de Villena por la que bajamos ¡Nuevo descubrimiento! el Romeral de San Marcos, otra futura visita metida en la carpeta de pendiente, antes de que acabe la calle descubrimos la casa donde vivió el pintor Lope Tablada amante de representar en sus cuadros infinidad de rincones de Segovia y sus pueblos.


Que frío.
      

      Estaríamos por apostarnos un churro a que en esta fuente bebería agua el pintor en más de una ocasión.

Fuente de la Puente Castellana.
  

      Llegado este punto nos tenemos que poner "ó chubasqueiro". Comienza a llover, dejamos la calle San Marcos y tomamos la CL-607 donde rápidamente nos encontramos con “nuestro tesoooro…” Lla pequeña iglesia de la Veracruz  ¡maravilla de maravillas! Tenemos una relación especial con ella, podríamos escribir largo y tendido sobre nuestras vivencias con este pequeño templo que dada nuestra mala memoria no sabríamos decir la fecha exacta en la que la conocimos, creemos que hace algo más de siete siglos. Baste decir que sus piedras nos hablan, solamente tenemos un problema y es que nos hablan en el castellano de los siglos XIII, XIV y a día de hoy se nos ha olvidado.


Ermita de la Vera Cruz.

        Ahora no podemos dejar de mirar las vistas de Segovia desde este lugar, nos encontramos un cartel con unos lindos párrafos escritos por María Zambrano que dicen: “no cae la luz en Segovia, la ciudad toda se eleva hacia ella, en un día nublado como el de hoy  no se entiende muy bien pero en los días luminosos estos versos glorifican más la visión de la ciudad desde este punto y se la ve radiante con el color aurífero que le da la piedra sacada de la excavación del tremendo foso que le rodea.”

Nuestra capital desde la Vera Cruz.

      A todo lo dicho y lo que nos dejamos en el tintero hay que sumarle la encrucijada formada por el Camino del Asombro, nuestro querido Camino de Santiago y el que hoy nos ocupa el Camino de San Frutos Pajarero.
                                                                                                          
                                                        











       













      Nos internamos unos metros por el Camino del Asombro que rápidamente le dejamos asombrado cuando le hacemos una finta y nos dirigimos de nuevo al camino que venimos hoy a patear. Subimos paralelos a la CL-607 y llegamos a la ermita de San Roque ahora reconvertida en albergue, esta tiene enfrente de su puerta un mirador desde el que se puede ver una vista de Segovia tan rotunda como lo que reza en la placa de la fachada. 


Realmente sorprendente.

     Entramos al pueblo y rápidamente caemos en la cuenta que han hecho el cartel con varias faltas de ortografía, como es posible que se les haya olvidado poner las tildes. Este es el único pueblo de Segovia que tiene la misma cualidad que "Zárágózá" que lleva tilde en todas las vocales "Zámárrámálá" pero nuestro pueblo le gana, tiene una tilde más, cinco aes y un nombre muy bonito, evidentemente aquella tiene a la Pilarica pero éste tiene a sus Águedas que hace ochocientos años ayudaron a los ejércitos de Alfonso VI a dar "p'al" el pelo a los sarracenos.



       Un paseíto por el desierto pueblo donde pasaremos por la plaza de las alcaldesas en la que hay un pilón construido en honor a ellas con una columna de granito labrado con el año capicúa de 1771, viene de lejos lo de sus águedas. Nos acercamos a ver la iglesia de Santa María Magdalena que se la ve en perfecto estado escoltada por sus cuatro cipreses.

Acompañada de cipreses

      Nos vamos,  pero antes de salir del pueblo nos llevamos una sorpresa al coincidir con la calle del Camino de Bernuy antes de coger la de las Eras de Arriba. Bernuy nos llama y nos vienen a la cabeza los recuerdos de la última visita que le hiciéramos, sobre todo la vista del gran  chopo fagocitado por los hongos agonizando triste y silenciosamente. Un poco apenados arrancamos el Camino de la Lastrilla coincidiendo con la entrada a otra dimensión, después de dejar atrás el universo compuesto por entre otras cosas el "Eresma Valley", La iglesia de la Vera Cruz, el camino de Santiago, el pueblo de Zamarramala, etc..., entramos de lleno a la meseta segoviana, rodeados de tierras sembradas, tierras aradas y ningún árbol. Nos encontramos con un mojón de camino de San Frutos pajarero, contento estaría si viese este paisaje sin protección aérea para sus queridas aves. Seguimos andando hacia el este sin perder al sur la vista de nuestra capital, caminamos entre medias de los parajes de Botes de Martín Tendero y Botes de Galdrabas. Vamos por una vaguada cuando nos aparece por detrás un "runner" zamarriego que nos adelanta como una exhalación, le perdemos de vista viendo como salvaba hondonadas y cambios de rasante como el Correcaminos (road runner), como siempre después de la tempestad viene la calma y en este caso viene representada por una tranquila paseante  lastrillana. Llegamos al final del Camino de la Lastrilla que desemboca con el final de una calle que está recientemente urbanizada y en la que amablemente nos ha colocado el ayuntamiento un lujoso banco de forja con buen criterio porque además de su buen emplazamiento nos viene de perillas para sacar la manduca de la que damos cuenta.  Disfrutamos al tiempo de un mirador-comedor con vistas de la capital, de la meseta, de los tejados de Zamarramala y hay que añadir que al fondo vemos algo muy nuestro, El Caloco y "sus Caloquitos", también se deja ver Cabeza Renales bajo nubes, lo que se dice, el mundo es un pañuelo y la provincia de Segovia más y todo esto gratis ¡Un verdadero lujo!
      

Al sur la catedral y de telón de fondo El Caloco y su sequito.

Al oeste el Camino de La Lastrilla, Zamarrala y la meseta.

      Es curioso, una bandada de gorriones juguetea sobrevolando el camino de su benefactor, mucho tiempo hacia que no veíamos tantos juntos, los humanos estamos arrasando la población de gorriones, en realidad de todos los pájaros, algún día lo pagaremos…

      Dejamos atrás nuestro lujoso merendero y bajamos por la calle que nos sorprende cuando nos susurra su nombre...





       Vemos como cada pueblo denomina el camino por su destino final, a lo que el Comando Peñota añadirá: "Si el mismo camino parte de dos localidades diferentes con nominaciones opuestas sus perfiles longitudinales serán inversos." La calle nos deja a los pies de la iglesia de San Juan Bautista, una sobria nave barroca con sus muros hechos en piedra de sillería coronada con un campanario que se le ve más moderno realizado en ladrillo.

Iglesia parroquial.

            Bajamos por la calle Camino Viejo (Está el día de caminos) en dirección a nuestra meta y si en la entrada nos daba la bienvenida un acogedor banco de forja, uno idéntico nos despide.

Adiós.

        Dejamos las calles urbanizadas y continuamos bajando por un camino con la dirección que llevara todo el agua que recoja los días lluvioso la larga calle que acabamos de bajar y por la huellas que deja en ocasiones ha tenido que ser torrencial. Hoy nos hemos librado y seguimos como la mayoría del día seco y con la vista puesta en nuestra “capi”, por primera vez se deja ver tímidamente el acueducto. Nos encontramos con un paisano que viene con una cesta de níscalos, un poco de palique y nos vamos que le ha mandado la mujer que los limpie. Nos despedimos dejamos los arrabales y entramos en un Segovia desconocido e igual de bello que el resto ¡Impactante! No nos lo podemos creer donde estamos...


      
      Los designios del señor son inescrutables, una cosa nos va a quedar clara hoy y es que realmente donde llevan todos los caminos no es a Roma, es a ¡BERNUY! El universo nos está diciendo que tenemos que volver… A donde va a ser a ¡Bernuy! 

      Giramos a la derecha y descubrimos el Monasterio de Santa María y San Vicente el Real, edificio preciosísimo construido en diferentes estilos, nos encanta, se le ve en muy buen estado, está recién lavado y recién peinado. Continuamos por la calle que tiene el mismo nombre que el monasterio.


Monasterio de las monjas cistercienses.

      Terminamos de bajar y llegamos a orillas del Eresma de nuevo, encontrándonos enfrente con otra joya desconocida por nosotros, un espectáculo, no podía ser menos, un digno broche de oro para el día de hoy, el parque lineal de ¡La Alameda del Parral!, una pena que esté el suelo empapado de agua motivo por el cual las hojas caídas han perdido colorido, con todo y eso está espectacular.

Comienzo de la Alameda del Parral.

      
Romántica  ésta primera mitad del paseo de la alameda hasta la fuente que curiosamente tiene enfrente al puente de La Alameda que cruza el Rio y da a la calle Escali Hospicio que imaginamos ira a parar al hospicio donde nació un componente del Comando.

Fuente, puente y platanero singular de gran altura.

Segundo tramo.

        Terminamos el idílico paseo por La Alameda enfrente del primer puente que cruzáramos al inicio de la etapa y tras él el edificio de la cafetería con el bonito nombre de:



Puente Río Eresma.

       Le cruzamos y nos vamos, estupenda etapa, vistosa y muy amena ¡Hasta siempre!



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domingo, 25 de octubre de 2020

14-06-20 Espirdo-Bernuy de Porreros


 


Andanzas segovianas 

"Spyrdo"

14-06-20



      Hoy acercamos a una pasajera hasta este pueblo de nombre tan curioso y bonito, motivo que aprovecharemos para hacernos otro capítulo conexionando pueblos segovianos, una actividad que nos encanta.

    Antes de comenzar la curiosidad nos lleva a preguntarnos el origen de nombre tan peculiar:

      Está documentado que allá por el año 1085 se le conocía por el nombre de "Spiritu", en 1247 pasó a denominarse "Spiritu de Ruviales" y fue ya en el siglo XVI cuando adquirió el definitivo y singular nombre de Espirdo, gozamos con lo que leemos, entre otras muchas cosas que hace tres siglos colonizadores calagurritanos (nos encanta el gentilicio) repoblaron estos parajes y que entre otras cosas fueron responsables del apelativo del arroyo que bordea el pueblo, San Medel.   

      Curiosidades aparte dejamos a nuestra pasajera en compañía de los amigos a los que viene a visitar y nosotros aparcamos en la calle de La Fuente desde dónde arrancamos. Nos vamos por la calle Segovia con dirección a la misma, ya  en las afueras del pueblo nos encontramos con el frontón municipal de reciente construcción y  que está clausurado por el consabido viral motivo, desde aquí tomamos el camino que  nos llevará a nuestra "boya de viraje” como se diría en las regatas, que hoy está situada en Bernuy de Porreros. 

      Hace un día soleado pero tenemos la suerte de que no han llegado los calores estivales que por  estas tierras seguro que son rigurosos, cruzamos por un puente a la margen izquierda y ya descubrimos que por el arroyo de San Medel baja un hilo de agua (ver los ríos secos es angustioso aunque sean pequeños como este) proseguimos y apreciamos que en el campo hay muchas flores, algunas de ellas se ven por nuestro territorio pero aquí se muestran  en exuberantes matojos.


Mata de amapolas.

De margaritas.

      Poco nos dura la alegría, una desazón nos viene dada vía olfativa, vemos en la margen contraria un cercado que custodia lo que suponemos debe de ser la depuradora del pueblo, por lo visto, más bien por lo olido no funciona muy bien que digamos, unos metros más abajo vierte un chorro que claramente es el culpable de la apestosa situación, que dinero e instalaciones más mal aplicados. 

La "i" responsable.

      Paso a paso vamos dejando a nuestra espalda la pestilente atmósfera, lo que nos permite retomar el disfrute. Vemos que el camino por el que vamos hace de "frontera", viendo a la izquierda tierras de secano que aún se resisten a perder el verdor de la primavera tachonado de múltiples florecillas que le dan calor y color, a la derecha producto del hoy escaso caudal del riachuelo que mantiene verdes a las diferentes plantas del sotobosque que le flanquean. Este está compuesto por ejemplares de álamos, fresnos, olmos y como no los altos de la clase, los chopos con sus grandes y bonitas hojas hoy verdes. Más bajos están los hijos de los gigantes que miran hacia arriba con ganas de desarrollarse, otras que buscan las alturas pero saben que nunca llegaran, son las plantas arbustivas, brezos, saúcos y que no salga de aquí, no queremos ofender pero también los poco agraciados espinos y escaramujos. Todos ellos tienen a sus pies la alfombra compuesta por hierbas, helechos, musgos, etc., que lo embellece y ayuda a sujetar las tierras para que no se las lleve el agua y permita a la fauna moradora disfrutar de alimentos y un placentero frescor.


"Cicatriz".

      Disfrutando de la flora "bipolar" llegamos a un claro en el sotobosque que nos permite ver un puente, le cruzamos y la otra margen mágicamente nos sorprende con un área recreativa, se la ve de reciente creación, tiene unas mesas y unos bancos que nos van a venir de perillas para nuestro próximo reto que no es otro que comernos la "menestra" nuestra de cada día. Escogemos una mesa que le da la sombra y está situada al lado de la fuente del Moro, probamos su agua que sale generosamente, nos gusta bastante más el agua de nuestros terrenos graníticos, a su lado hay también un par de barbacoas que nos miran con cara triste por la falta de uso, están precintadas, en honor a la verdad, las mesas también lo están pero en realidad nos da la sensación de ser los únicos habitantes de este universo, aprovechando lo que nos ha dado la suerte nos ponemos a lo importante ¡A por la manduca!


"Nuestra menestra y lo otro".


 
Desde nuestro comedor.

      Como sospechábamos nos ha sabido riquísimo ¡hemos comido opíparamente! 

    Salimos del área recreativa del Soto de Arriba hacia abajo, nos llevamos buenos recuerdos y buen sabor de boca. Paralelo al camino descubrimos un circuito "del Cola-Cao" aprovechamos los diferentes aparatos para ir haciendo unos ejercicios para bajar "la menestra" cuando terminamos el recorrido parece que hemos pasado una puerta interestelar. Nos encontramos una llamativa agrupación de sauces llorones, la rodeamos y nos encontramos con una fuente con dos chorros que nos llaman la atención por su abundante caudal que rebosando del pilón que inunda un largo canalillo que antiguamente serviría para lavar la ropa, unos pocos metros más abajo desagua al arroyo. Justo es en este momento cuando descubrimos al culpable de las abundantes lágrimas de los sauces que veíamos anteriormente, un gran ejemplar de chopo, en su día tendría un gran diámetro,  pero atacado por los hongos la pudrición le ha hecho desaparecer el tronco casi en su totalidad, su visión es fascinante y al mismo tiempo perturbadora, este ejemplar no es como Argán, el protagonista de El enfermo imaginario de Moliere, se ve claramente como la putrefacción le ha gangrenado la mayoría de su ya extinto tronco dejándole solamente un pequeño arco de corteza, cambium y albura por la que milagrosamente aun suben los alimentos a unas ramas que viven felices ignorando que se les avecina una muerte segura si no hay alguien que lo evite, si es posible a estas alturas, cosa que desearíamos de todo corazón  ¡Ojala la próxima vez que vayamos nos le encontremos sano y robusto!


El llorón de Bernuy protege al Comando Peñota.

Fuente de Los Dos Caños.


      Unos días después retomamos el tema y comenzamos por curiosear para saber la posible cura del enfermo "no imaginario" y leemos lo siguiente:

      "Tratamiento de la putrefacción del corazón: Una vez que el árbol se está pudriendo, no es probable que sobreviva".

      Desde el primer párrafo nos despoja de toda esperanza dejándonos claro a lo que está abocado nuestro nuevo amigo, noticia que nos entristece profundamente. La esperanza es lo último que se pierde, en otra ocasión le visitaremos y ojalá la naturaleza haga la magia a la que nos tiene acostumbrados.


🌳 Seducción fatal. 🌳

      ¡Continuemos pues! Y lo haremos en dirección al campanario que vemos asomar sobre los tejados del pueblo, nos hacemos el "recodo del fraile" y nos encajona en la estrecha calle en la que se sitúa la iglesia, llegamos a ella y nos encontramos con la gran sorpresa de ver la galería oculta por unos tabiques enfoscados que ciegan totalmente todas las arcadas. Una vez pasada la extrañeza de dicha, podríamos decir  "chapuza", vemos que la parte de los capiteles que se ven aún se hallan en buenas condiciones y son realmente bellos, por otro lado los canecillos están bastante deteriorados.

Parroquia de Santiago.

      A la derecha de la puerta hay una hornacina acristalada con una cruz moderna y unos dibujos que se les ve más antiguos difíciles de datar y de interpretar, desde luego no los habíamos visto anteriormente, apreciamos también lo que parece un ente que tampoco sabríamos acreditar, habrá que llamar a Iker Jiménez de Cuarto Milenio para que estudie el tema.


👻 Detalle. 👻

      También nos llama la atención el cupulín que se haya a cobijo de la torre y que nos recuerda a la que viéramos en la iglesia de San Pedro en Zarzalejo, aunque ésta coronaba a la torre. Nos encanta la media pelota hecha con granito a prueba de bombas. Apoyadas en la cornisa, dos elaboradas esferas con su pedestal, un trabajo dificultoso y escultural, además la media "naranja" está coronada con un remate piramidal apoyado también en su plinto no menos trabajoso.

El cupulín.

      Dejando atrás la iglesia continuamos con el paseo urbano, nos encontramos un bar abierto donde nos tomamos un cafetín, como estábamos solos aprovechamos para tener una  divertida charla con la camarera y su amiga, muy rico el café, hasta la próxima, nos despedimos e iniciamos la vuelta, nuestras contertulias nos han comentado que el camino que va de Bernuy a Espirdo y viceversa es en realidad la Avenida del Doctor Gila !Curioso! Recién salidos del pueblo nos encontramos otra fuente, es sorprendente la cantidad de fuentes que hemos visto y todas con abundante caudal. Posteriormente descubriremos no con poca sorpresa que hace siete siglos el pueblo se llamaba Bernuy de Spiritu por su proximidad a Espirdo y tres siglos después tomo su actual nombre y una de las posibles explicaciones es que puede venir del vocablo vasco "bernubi" que vendría a decir sitio de aguas y zarzas que por lo visto no anda nada desencaminado, a lo que posteriormente se le añadiría el "apellido" por los abundantes sembrados de puerros.

Fuente de los Pájaros.

      Nos vamos ahora por la margen izquierda subiendo (si se puede decir así) decimos esto porque claramente no son los repechos de "Aguas Pendientes", si tenemos en cuenta que Bernuy está a 1014 metros y Espirdo a 1062 vemos que hemos bajado la friolera de 48 metros de desnivel y que nos disponemos a subir.

      Pronto llegamos al punto donde cruzáramos a la margen derecha cuando bajábamos. A partir de ahora desandamos el camino disfrutando de las curiosidades que nos depara el día, algunas muy diferentes a las que tenemos por nuestros lares. Por ejemplo vemos los sembrados con las espigas ya granadas, de hecho algunos están ya segados, es curioso ver las diferencias entre espigas, hay que echar mano de los Súper Cicutas.



Cebada.


Trigo.

      Unos cientos de veces habremos visto esta planta y hasta ahora no sabíamos que  tenía el común y redondo nombre de Gordolobo.


Verbascum.

       Algo nos dice que debemos darnos la vuelta, no es otra cosa que la sencillez, la paz, el musical trino de los pájaros y la belleza, cuadrinomio que tan agradable nos hace la vida.

Adiós.

      Esta maniobra hace que demos media vuelta y miremos hacia delante de otra manera, sosegadamente y con optimismo que buena falta nos hace para camuflar los efluvios que se empiezan a manifestar de nuevo.

      Vemos algunas tierras ya segadas cosa que el lunes o martes será recogida, llevada al molino, molida, amasada, metida en el horno y saldrá hecha pan que nos vendrá muy bien para próximos bocatas que nos darán dichosos momentos.



La cosecha.

      No nos hemos ausentado, nos hemos saltado el calvario de "las aguas"...... Ya acercándonos a la meta vemos a nuestra izquierda un arenero del que se ha  extraído barro santo para hacer millones de botijos.

Arenero y a sus pies otra tierra cosechada.

      No sabemos si es el final o el principio de la Avd. Del doctor Gila pero llegamos a la SG-V-2221 donde nos encontramos de frente a un "viejo amigo".

Mojón del santo pajarero.

      En un periquete nos presentamos ante la iglesia de San Pedro de líneas rectas, sobrias, con una rotunda torre de tres plantas, en la última de ellas se encuentra el campanario con unos grandes ejemplares que nos hubiese gustado oír. Un detalle que nos encanta es la encubierta entrada a la sacristía con su escalera de peldaños irregulares y puestos por el "tío Pelofino y su ayudante. Hay un detalle constructivo en la torre en su cara este que nos llama la poderosamente atención, vemos que partiendo de la peana de la saetera baja una hilada de sillares en un ángulo de cuarenta y cinco grados hasta llegar al dintel de la puerta del sacristán, producto de ello es la fisura que tiene la fábrica desde el ventanuco a la ventana del campanario.


Trasera de San Pedro.

      Nos vamos ya hacia el coche donde nos descargamos, pero antes de irnos vemos algo que no sabríamos decir que es, pero sí que lo hemos visto anteriormente en pueblos cuasi limítrofes, como por ejemplo en Sotosalbos, podría ser una fuente, un pozo… Nos vamos con  el "virus" de la curiosidad de saber su función.

¿El triángulo de Espirdo?


       Contentos porque después cuatro de meses volvemos a las andanzas segovianas y a las andanzas por las redes y en honor a que mañana es la festividad de San Frutos extraemos de la carpeta de pendientes el proyecto de hacer el camino del mismo nombre, eso si por etapitas.