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sábado, 26 de enero de 2019

08-12-18 Caminos por cañadas.



08-12-18

Caminos por cañadas



     Después de muchos días con el Comando Peñota abandonado por exigencias del guión hoy queremos hacer una etapa que sea tranquila y no muy dura, para ello hemos decidido hacer un nuevo tramo de la cañada Real Soriana, reto que tenemos en la carpeta de pendiente, pronto vemos nuestra idea truncada. Aunque hoy es sábado coincide que es fiesta, La Inmaculada Concepción, tenemos varios e importantes motivos para recordar esta fecha, el problema es nuestra cabeza que tiene una mezcla de calendarios, islámico, hindú, chino, gregoriano, etc..., con este "cóctel de fechas" lo único que tenemos claro es que no sabemos ni en qué día vivimos, por eso hoy de nuevo se nos trastocan todos los planes dada nuestra idea inicial de tomar un autobús que hoy no circula, improvisemos.

     Después de tomarnos un café en Casa Manrique donde nos han indicado que por ser fiesta no circulan los autobuses de línea, dejamos el coche en su aparcamiento, aquí nos equipamos y arrancamos camino de Sotosalbos que está al lado. Cruzamos la Cañada Real Soriana que era nuestra idea inicial, como decíamos la abandonamos en el mismo punto que lo hace nuestro "compañero" el GR-88 que se va como nosotros en busca del pueblo, lo primero que hacemos es cruzar el arroyo con el mismo nombre que el municipio por el puente.


Arroyo Sotosalbos.
     Entramos al pueblo que nos recibe con un tremendo rótulo innovador con su nombre.



"Sotos Blancos"
     Empezamos a disfrutar de un pueblo pequeño en habitantes, unos 130, pero grande en hermosura, es sorprendente ver como la mayoría está reformado y en perfecto estado, el encanto de las construcciones enamora, se le ve limpio, pequeños parques y detalles realizados con sencillez rural le dan una gracia especial. 


Sin fuelle que está el herrero.

Fragua, pila y "ferramentas" de "o ferreiro"
Plazuela del Herrero con su muy apropiada obra de arte.

¿Fuente?
     Descubrimos en la plaza del Herrero que tiene que ser un pueblo con suerte, como dice la superstición si te encuentras una herradura te traerá buena suerte y aquí se las encuentran de ocho en ocho, esto querrá decir que tendrás buena suerte multiplicada por ocho y eso siempre viene bien ¡ojala nos toque un poquito! En cierta forma nos las hemos encontrado... Dejamos atrás la coqueta plaza y nos vamos. Entramos a la plaza mayor nos cautiva la visión, vemos un campanario cuadrangular de cuatro plantas que sobresale por encima de una auténtica joya románica, descubrimos un pórtico construido en piedra amarilla iluminada en este momento por los rayos del sol que le dan una tonalidad áurea, unos arcos dobles con capiteles labrados con motivos animales apuntalan arcos de medio punto, las puertas de entrada curiosamente no tienen motivos animales ni humanos, son geométricos, coronando todo ello por una cornisa exuberante, adornada profusamente con canecillos de todo tipo de temas, se podría decir que tiene esculturas para escribir un tratado. Disfrutamos un buen rato del exterior de la iglesia de San Miguel, el interior no pudimos verlo por estar cerrada.


La torre.

Vista general.

Detalles del pórtico y entrada principal.
     Nos vamos con la impresión del descubrimiento intacta y una nueva sorpresa se nos presenta, esta vez escrita en granito, unos párrafos del libro del Buen Amor del arcipreste de Hita, en los que nos indica algunas de las andanzas del bueno del presbítero que por aquí seguía con los mismos "entretenimientos" que por nuestras tierras y nos imaginamos que por todas las que recorriera, luego le extrañará que de él digamos que era un poco faldero, achispado y tragaldabas, vaya que le gustaba la jarana y lo "otro", (vaya por delante que no hemos leído el libro) pero los diferentes párrafos leídos aquí, allá y acullá tratan  de lo mismo.


La piedra del Buen Amor.
     Recitando el último verso grabado en la piedra  "Vome para Sotosalvos" damos otro cuarto de vuelta a la iglesia y de nuevo, ¡sorpresa mayúscula!, nos topamos de frente con una auténtica "rueda de tractor" de los tiempos de los Picapiedra.


Arte de la Cantería.
     Salimos del pueblo por la SG-V-2366 hasta el km. 1 donde giramos a la izquierda dejando al cementerio a la misma mano. Andamos por un camino en perfecto estado, llano, comodísimo, buen día, todos estos componentes nos disponen a pasar una etapa agradable. Un suave paseo por el delicado camino y cruzamos El Valle, continuando llegamos al lugar con el bello topónimo de El Encardenchal, le dejamos atrás haciendo un giro de noventa grados a la izquierda y llegamos a Las Viñuelas donde giramos de nuevo otros noventa grados, esta vez a la derecha. La llanura del terreno, la escasa flora, la casi completa ausencia del canto de aves nos permite relajar los sentidos y pasar a la meditación y en estas estamos cuando llegamos al paraje de Matas Altas en el que se encuentra una antigua mina de granitoides anatécticos, (creemos). No sabemos su uso exacto, suponemos que su fin por estas tierras sería la construcción. Damos una vuelta por la pequeña y degrada cantera en la que vemos pequeñas lagunas con sus aguas oscurecidas dado su continente.



"Laguna Negra"
     Abandonamos la cantera y a sus múltiples lagunitas y pronto hacemos un zigzag similar al anterior y llegamos al sitio de Navatatienza donde nos encontraremos otra cantera ésta más pequeña a la cual solo saludamos de paso. Vamos por una tremenda recta ondulante que nos lleva por el territorio de Los Longuillos donde coincidimos con otro camino universal, el famosísimo Camino de San Frutos que metemos en la Carpeta de Pendiente.


El Mojón de San Frutos.
     Llegamos a la SG-V-2312 que cruzamos en busca de un pueblo visto desde uno de los anteriormente mencionados cambios de rasante, nos encontramos con un "paisano" de flequillo cobrizo y cresta punky, algo nos quiere decir pero no le entendemos bien, le invitamos a un "chusco" de pan y nos despedimos de nuestro nuevo amigo.


Adiós amigo.
     Nos dirigimos a:


Pueblo desconocido e inexplorado.
     Entramos a visitar el pueblecito para nosotros desconocido hasta el día de hoy, como vemos aun siendo pequeño está remozado sin estridencias, austero, pero con buen resultado para la vista, con pequeños detalles que alegran el paseo urbano. Entrando nos encontramos con el campo de fútbol, a continuación vemos un pequeño jardín con su puente, fuente y una de las piedras del canal hermana de la que tenemos en la plaza de San Rafael, en el centro del pueblo curiosamente vemos al "potro de Tenzuela".


Jardín.

El potro de Tenzuela.
     Dejamos atrás el potro y nos  vamos en dirección a la iglesia que fue lo primero que divisamos del pueblo y menuda sorpresa que nos llevamos cuando descubrimos a la "hermana pequeña" de la iglesia de Sotosalbos y tocaya de la misma, decimos esto por su parecido constructivo y por estar dedicada a San Miguel también. Vemos la espadaña con su nido de cigüeña incluido, sobresale de la nave central que tiene adosada al sur una galería porticada preciosa con cubierta, fachada, arcos, pilares, capiteles, canecillos, todo ello recientemente restaurado, cabe destacar su hermoso pórtico. Sentados en un banco de la galería disfrutando del acogedor sol del mediodía con los ojos cerrados se diría que esas piedras que nos rodean y que tantos murmullos han oído durante siglos se quedan con ganas de hablar en gregoriano, hasta el punto de que todas las tallas de capiteles y canecillos permanecen con la boca abierta que cuentan las historias vistas desde siglos atrás.



Iglesia de San Miguel.



Galería.


Bonito pórtico.


Galería vista desde el oeste, al fondo laderas de La Peña Berrocosa.
     Después de disfrutar del aire, tranquilidad, el sol y las múltiples confidencias centenarias nos vamos. Dejamos atrás San Miguel y cruzamos el caserío saliendo por la calle Huertas que nos deja claro el porqué de su nombre, desde aquí tomamos el camino por el cual llegamos al paraje de La Vega donde en una parada damos media vuelta y vemos sobresaliendo sobre el sotobosque la espadaña con su nido. Continuamos y llegamos a la altura del arroyo del Sotillo, que según vemos ha tenido días mejores y más caudalosos.

No hace mucho ha regado esta dehesa.
     Seguimos y llegamos a Los Tomillares, vemos pastando unas terneras y nos preguntamos si serán de nuestros amigos del "bichubichi" como estamos llegando a  su pueblo lo mismo nos volvemos a encontrar con ellos, antes coincidimos con un pariente del paisano con el que hablamos anteriormente en Tenzuela, este es un morenazo y de cresta punky nada, le obsequiamos con otro "chusco" y le decimos adiós.


"Txomin".
      Dejamos atrás al rucio y llegamos a Santo "Txomin" del Pirón entrando por la calle La Plaza que dejando la casa rural de El tuerto Pirón a nuestra espalda nos lleva a la SG-V-2362 que tomamos a la derecha y nos acercamos a la iglesia de Santo "Txomin" de Silos. Se la ve menos artística o peor restaurada que las dos anteriormente vistas en el día de hoy, románica del siglo XIII nos enseña una bonita espadaña de dos vanos que conserva unos preciosos canes sobre los cuales suponemos que cargaría una balconada en sus buenos años. Sobre el piñón han situado las cigüeñas tres nidos y otro más en un sitio inverosímil en completo equilibrio por encima de uno de los canes.


Iglesia de Santo "Txomin" de Silos.
      Ha llegado la mejor hora del día, buscaremos el merendero, cruzamos y enfrente tomamos la travesía de la Fragua que nos lleva a la calle Santanillas en la que vemos que está el consultorio médico a estas horas cerrado pero dispone de un banco puesto al sol y al resguardo que nos llama a gritos. Sentados damos buena y rápida cuenta de nuestro bocata de "testa di porco" regado con un poco de "lo otro". La ausencia de viento y el sol calentándonos el tuétano de los huesos nos llevan a los brazos de Morfeo, obligatorio, nos tenemos que desperezar. Nos vamos a la plaza, allí vemos a un abuelo con su simpático nieto y a la vez ayudante, entre otras cosas nos enteramos que no podemos tomar un café, no hay bar, dejamos a la pareja disfrutando de la chapuza ¡hasta la próxima! Nos vamos por la calle Fuente y donde termina el pueblo que realmente nos ha dejado anonadados viendo todo reformado y como nuevo. Tomamos un camino a la derecha durante cien metros desde donde sale otro camino a la izquierda que cogemos y caemos en la cuenta que volvemos "al buen camino", al Camino de San Frutos de nuevo, tendremos que estudiar este tema.


Y el pajarito.
     En el camino de San Frutos pajarero ¿que veremos?, como no puede ser de otra manera un pajarito, el más grande de todos ¡Un avestruz!


Struthio camelus.
     Extrañamente lo que estamos viendo es un auténtico ejemplar de "avestruz segoviana" creada por los monitorios y alumnos de la granja escuela La universal, o por lo menos eso suponemos.


Bonito rotulo.
     Ya nos dirigimos a la meta y cuando llegamos al paraje de Las Cerradas nos encontramos con una imagen de las que hipnotizan, nos quedamos por lo menos quince minutos observándonos recíprocamente.


Estampa familiar.
     Después del estudio mutuo los dejamos tranquilos, aunque realmente no se han puesto nerviosos en ningún momento. Seguimos por un camino protegidos por ambos lados con robles, fresnos desnudos de hojas e intercalados entre ellos algunos ejemplares de majuelo repletos de su bonitos frutos rojos,


Frutos del majuelo.
     Pasamos por el Retamal y pronto llegamos a los alrededores de Sotosalbos, desembarcamos en el camino de Segovia que nos acerca al:

Hermoso camino.
      Noventa grados a la derecha para enfilar la recta de meta, pero antes vemos el ejemplar más venerable de la ruta, un precioso roble centenario.



Majestuoso.
     Nos despedimos de él y nos observa cuando le damos la espalda camino del aparcamiento de Casa Manrique al que llegamos rápidamente. Estamos en la meta ya, nos liberamos de petates y palos.

     Notamos que nos hemos quitado de encima peso físico pero sobre todo lo que sí percibimos es la levedad cerebral, nos han desaparecido "carcófanos" aunque sea solo por hoy.

martes, 20 de noviembre de 2018

21-10-18 Nuevo camino.



21-10-18

El camino a la derecha




     Hoy aparcamos de nuevo enfrente del Prado Goyato, lo primero es aprovisionarse y una vez hecho arrancamos y nos vamos por el camino habitual. Nada más empezar vemos claramente que de nuevo vamos a disfrutar de un lindo día ante el panorama que se nos presenta cuando vemos el "recodo del Prado Goyato".


Serenidad.
     Con la mente llena de la paz impregnada de la visión anterior nos dirigimos a emparejarnos al arroyo que de nuevo será nuestro compañero de viaje, aunque llevamos direcciones opuestas  él baja y nosotros subimos. Su rumor nos hace compañía y nos sirve de terapia, las últimas lluvias caídas le han dado un poco más de caudal, por eso hoy el tempo que marca es un allegretto que nos viene muy bien para nuestras características. Hemos subido por la margen derecha el primer tramo cuando cruzamos el riachuelo se empieza a empinar el camino, es ahí donde nos encontramos a la izquierda un único y solitario ejemplar de tejo negro adornado con leñas muertas a su alrededor.


Taxus baccata.

Hojas lanceoladas del tejo.
     Hace muchos años nos decía un asturiano que era tradición llevar una rama de tejo el día 1 de noviembre a sus antepasados, nosotros con perdón le robamos una linda ramita con ese fin.

     Continuamos subiendo, ahora, ya por el "infierno Goyato" y en una parada para coger aire vemos como la niebla trepa por las laderas de los Arteseros.


El cerro de Los Arteseros se despereza.
      Subimos las últimas fuertes pendientes que nos llevan al principio de nuestro destino de hoy, este no es otro que un camino que hemos cogido desde aquí siempre a la izquierda en dirección a la fuente del Esportón pero hoy llegados a este punto tomamos "el camino a la derecha". Aquí nos preguntamos de nuevo, ¿dónde nos llevará? ¡Lo vamos a descubrir! ¡De hoy no pasa! Nos paramos, le miramos, nos gusta lo que vemos, a disfrutarlo y de paso matamos la curiosidad.


A explorar.
     Y ¡Allá vamos! Empezamos el descenso, a oxigenar y a disfrutar. Una "paradinha" nos llama la atención una visión, contemplamos la belleza del musgo que de nuevo gracias a las últimas aguas caídas vuelve a tomar su verdor y suavidad que le da tanta delicadeza. Al acercamos, la perspectiva nos sorprende con la semejanza que tiene con un pinar que ha pasado por las manos de los jíbaros y le han reducido a pinar liliputiense.


-"La Garganta a vista de dron"-
     Después del "vuelo imaginario sobre la Garganta" volvemos a la realidad para seguir gozando del reconocimiento de nuestro "nuevo amigo" por el que vamos descendiendo y al mismo tiempo "acariciando" las faldas del Peñón de la Solana. Como le tratamos bien, nos regala un "comedor" completamente montado, a falta de la pitanza y "lo otro" que lo ponemos  nosotros, aprovechamos la comodidad que nos brinda la naturaleza y  damos buena y rápida cuenta de ellos. Durante el banquete vemos como los helechos nos hablan con el lenguaje de signos, nos dicen entre otras muchas cosas que estamos en otoño y ya mismo viene el invierno, ellos se dan cuenta y se ponen su traje contra el frío y esperan a su recogida para quemar los pelos de los cerdos en las matanzas. Les decimos que ya no vendrán a por ellos, ya no hay matanzas familiares, desafortunadamente ya no se queman los gorrinos con helechos, ya no corre la chiquillería  alrededor de la lumbre esperando los cacabillos, ya no se hace el calducho, ya no se hacen las morcillas, ni chicharrones, ni torreznos, ni lomo adobado, ni picadillo, ni chorizo ¡Que recuerdos más bonitos! Hoy no son posibles aquellas actividades, sanidad, ganadería y posiblemente el Pacma que si lo viese no estaría muy de acuerdo con la actuación. Se echa mucho de menos aquella liturgia que aglutinaba a familiares y amigos en una fiesta sin igual, como diría mi abuelo ¡Cómo ha cambiado la vida!


Frondes de helecho teñido de "otoño".
    Terminado el piscolabis y el circunloquio sobre el cerdo continuamos el camino, como vemos varios a lo largo del camino nos vamos preguntando cuál de todos los diferentes peñones será el que da nombre al cerro, vistos desde la lejanía hay dos peñones que se ven claramente que deben de ser los que le den el nombre.


Uno de ellos.
     Dejamos a nuestra espalda uno de los peñones y nos encontramos ante una nueva disyuntiva, tenemos delante de nosotros la continuación del camino que llevamos y a nuestra izquierda aparece una llamativa senda que misteriosamente nos llama la atención y al mismo tiempo nos atrae. Nos vamos por ella en dirección norte, imposible resistirnos ¡sendero maravilloso y bello! Llegamos a un punto concreto en el cual de nuevo sentimos esa irresistible atracción, esta vez nos seduce en dirección oeste, ¡Fascinante!, son solo unos metros y ¡ahí está!, nos encontramos de frente una preciosa fuente que curiosamente tiene o por lo menos nos lo parece un cierto parecido con la recientemente descubierta por nosotros fuente del Pino. Gozando del momento tardamos unos minutos en fijarnos que a un par de metros en un liso de granito labrado y pintado vemos su nombre, muy sonoro y sugerente ¡Encantados de la vida!


Fuente.

Rótulo con su nombre.
     Después de probar su deliciosa agua nos vamos con el estribillo del día - 🎵Pipa para Pipa 🎶 -  Cantando alegremente volvemos a la vía que una vez más nos atrae hacia el norte por donde llegamos al presunto Peñón de la Solana o por lo menos uno de ellos, desde donde se nos abre una ventana por la que vemos una desconocida perspectiva del "Triángulo de la Garganta" tan espectacular como siempre.


Desde La Solana.
     Desde nuestro privilegiado mirador que está al mismo nivel que el Alto del León (1511 m.) vemos a dieciocho km. y medio el inconfundible perfil que tanto nos atrae del pico de Montón de Trigo flanqueado a su izquierda por La Pinareja y "Montón de Osos", por la derecha vemos un rosario de bellezas, El bercial, Peña El Águila, nuestra por supuesto preferida Peñota, El Mostajo, Peña el cuervo, etc. En la vanguardia vemos pequeñita a Cabeza Reina y a su lado El Cerro de las Asperillas, a nuestros pies la Mata, viendo todo el conjunto unido nos vienen a la cabeza cantidad de etapas que hemos hecho en ese precioso triángulo, desde este mirador se suavizan las formas dándole una serena belleza a  la atractiva escena que tenemos el privilegio de poder contemplar.


Hipnotizados por la visión hasta Morrosko la disfruto.
     Después del agradable rato pasado en ese "balcón" nos encontramos en la disyuntiva ¿seguimos este camino? o ¿volvemos sobre nuestros pasos para ver donde acaba el camino que seguíamos antes y que era nuestra idea inicial? ¡Decidido! ¡Iremos por partes! Hoy acabamos el que traíamos y el recién descubierto lo terminaremos en otra ocasión, dejamos de nuevo a nuestras espaldas la recién conocida Fuente de La Pipa, 🎼🎵 pipa para pipa🎶🎶, llegamos de nuevo a la vereda recién dejada para continuar bajando, la visión de dos pequeñas y llamativas plantas nos frena en seco, lo primero que observamos es un bonito contraste en las hojas de una pequeñísima zarza, propiedad ésta muy suya, vemos como se contraponen  una hoja pequeña y recién nacida de un precioso verde juvenil con la hoja grande y de mayor edad que tira al morado de los frutos maduros que tanto nos gustan de la zarzamora, también vemos a sus vecinas una colonia de plantitas parecidas a las siempre vivas.  


Enfrentamiento fraterno.

¿Sempervivum montanum?
     Dejamos la botánica, veremos si tenemos suerte y nos confirman "Los Supercicutas" si ese es su nombre real. Un poco más y desembocamos en el camino del Ingeniero que tomamos a la derecha. No deja de sorprendernos, el tramo por el que vamos la cantidad de pinos no nos dejan ver más allá, pero nos da igual son bellos por sí mismos, se les nota que son veganos, todos guardan la línea.


Estupenda formación, ¿Cuantos hay?
     Nos acercamos a ver la cascada del Goyato, el caudal es aún escaso, tiene que llover mucho más, vemos en el suelo el ejemplar del "mundo al revés", le falta la piedra que tenía incrustada en las raíces, la izamos por quincuagésima vez de nuevo y nos vamos.


Como el mundo ¡Al reves!
     Desde aquí nos bajamos acompañando de nuevo al arroyo, le cruzamos y retomamos el precioso camino por el que empezamos, disfrutamos de nuevo de él, nos despide una delicada alfombra de helechos que nos dice hasta la próxima, sabe que volveremos,  nos han visto últimamente  en varias ocasiones, son compañeros nuestros.


Delicado colchón.
     Enfilamos la recta de meta y llegamos al coche donde nos descargamos y adiós.



 

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domingo, 28 de octubre de 2018

30-09-18 Fuente del Pino



30-09-18

El que la sigue la consigue

    
     No cabe duda de que la constancia da sus frutos como comprobaremos en la "etapita" de hoy, para ello nos vamos hasta la fuente de Peña Morena donde aparcamos y nos aprovisionamos, iniciamos el camino subiendo dirección al Ingeniero al que llegamos rápidamente y nos vamos al oeste para encontrarnos con dos grandes berrocales, una pareja de enormes y preciosas obras de arte, que admiramos desde el primer día que nos le enseñara Fernando. A nuestra derecha "el autor" ha querido representar como se ve claramente a la gran rana que soporta en sus espaldas un gigantesco macho, o por lo menos nos lo parece, también puede que estemos un poco influenciados por nuestras inspecciones a los diferentes refugios de anfibios que hemos visitado últimamente. Mirando a la pareja fijamente casi hasta los oímos su croar entrecortado. Vamos a dejar a la pareja a lo que quieran que "estén jugando" y nos damos media vuelta para darles la espalda. Giramos 180º y nos encontramos con la maravilla de las maravillas, podemos decir sin complejos que de esta pareja sí que estamos enamorados, llevamos tantos años prendados de los emparejados, que cuanto más los miramos más nos gustan y admiramos. Hablamos "del pino y la bestia", si alabamos la constancia del título  "del cuentecito", en la imagen que observamos en este momento vemos el tesón que en este caso es superlativo, no solo por el tiempo, que ha sido mucho, que también, si no por el dolor que tiene que estar sufriendo el pobre pino. A este le viene al pelo la famosa frase que dice, "le ha tocado la china", afortunadamente no ha sido en el ojo. Sencillamente asombroso, medio siglo o puede que un siglo empujando a su compañera, nos morimos por saber el desenlace de esta pareja.

La cópula.

"La constancia".
      Las dos leyendas anteriores empiezan por "co" y aunque tienen poco que ver una con la otra está bien añadir la segunda a la primera lo más posible. Bueno, vámonos que acabamos de empezar y tenemos un claro propósito. Para ello seguimos por el camino que acabamos de coger y que no abandonamos hasta lo que nosotros denominamos "el recodo del burro viejo" por el que nos dirigimos hacia el sur, hoy curiosamente en vez de seguir el camino del mismo nombre que el recodo, vamos a subir de frente por un arrastradero de pendiente pronunciada que le seguimos hasta que se suaviza la inclinación momento que aprovechamos para desviarnos  a la derecha para encontrarnos con la fuente de Los Arteseros. La vemos bastante bien de salud, vierte un chorrito generoso dadas las fechas, probamos su agua que está rica y fresca.


Fuente de Los Arteseros.
     Dejamos a nuestra espalda la fuente y volvemos a tomar la dirección sur. Llegamos a una explanada donde nos ponemos a "localizar exteriores" por si nos atacan los "Bankerofagos" de nuevo, se nos alegra la vista y el corazón viendo que todavía quedan posibilidades, vemos un tipi indio al que han dejado solo el esqueleto de palos, se pueden buscar unas lonas que hagan las veces de las pieles de bisonte que lo cubrían y que se han llevado. También vemos el chozo de Los Arteseros semi camuflado y que curiosamente tiene el techo bastante bien, gracias a su último morador, aunque posteriormente se ha usado por más personas, entre ellos los componentes del grupo de scout del Clan Korrel que tienen una placa colgada en la puerta y que le denominan erróneamente con el nombre del chozo Madrid.

Chozo de Los Arteseros.

La bonita placa que se halla en la puerta.
     Después de ver que el interior está en buenas condiciones dentro de lo que cabe nos vamos. A partir de este momento seguimos las indicaciones de los "Supercicutas", nos vamos hacia el oeste hasta que llegamos al camino por el que hemos bajado las cuatro veces anteriores que buscamos la fuente. Apoyados en los consejos recibidos, subimos al punto del bonito camino al que hemos llegado en otras ocasiones, ya sea cuando venimos desde el mojón de Los Arteseros o de Los Poyales. Aquí reflexionamos unos minutos y caemos en la cuenta, subimos unos metros y ¡por fin! ¡La fuente del Pino! ¡El que la sigue la consigue! ¡A la última va la vencida!, está claro que "con la ayuda de un gorrino mi padre mató a un vecino" ¡Aleluya! Que poco hace falta para ser feliz, la hemos buscado con tanto ahínco, que encontrarla nos ha hecho muy dichosos, por otro lado no nos queda más remedio que felicitar (claro sarcasmo) al delineante del instituto geográfico y catastral que la tiene situada equivocadamente más de un kilómetro al suroeste. Una vez en la fuente catamos su agua y no sabemos si será por lo que nos ha costado encontrarla pero solo podemos decir que está deliciosa, riquísima.

La buscada fuente de El Pino con su flequillo de helechos.
     Ahora, ya tranquilamente, bajamos al camino recién abandonado y nos disponemos a seguirle para disfrutar de él y saber definitivamente su destino que desconocemos aún. Nada más empezar el camino... ¡otro premio!

Níscalo a la vista.
     Disfrutando del nuevo tramo del sendero llegamos a un cruce con un camino no muy usado, nos caben dos posibilidades bajar de nuevo rumbo al chozo o en sentido contrario que es por el que optamos y pronto nos vemos recompensados con otro "premio"

Delicias de boletus.
     Pezqueñines no gracias, lo sabemos y por ello nos sentimos mal por coger un ejemplar tan pequeño, en nuestra defensa diremos que después de más de dos años sin coger ninguno, su simple visión nos nubló la sensatez, también diremos que posteriormente nos supo riquísimo sobre todo teniendo en cuenta como decíamos que hace dos años que no los probamos. Andamos unos metros, vemos la línea divisoria con Peguerinos, pero ¿que oyen nuestros oídos? A unos treinta metros al oeste percibimos un ruido sospechoso, como nosotros Morrosko también lo ha sentido, se dirige al lugar del que proviene la bulla y en cuanto llega se monta el follón, nos dirigimos raudos y ¡Sorpresa! ¿A quién nos encontramos?, ni más ni menos que a la ovejita Churrusquita, la de la lana más blanquita, que se come los pastos más verdecitos y bebe el agua más fresquita, ¿qué pinta aquí?, Nos acercamos a ella y pronto nos damos cuenta de que está en un aprieto, vemos como tiene enlazada una mano con una pata y al mismo tiempo la cuerda se ha enganchado a un tronco dejando completamente inmovilizada a la pobrecita Churrusquita, cortamos la cuerda y la liberamos. 


Churrusquita.
     Sin saber lo que hacer y ante lo anómalo de la situación optamos por darle libertad a la oveja que por cierto estaba rolliza, no nos imaginábamos al pastor con sus ovejas ramoneando por estos lares.

     Cruzamos la "frontera" y vamos por terrenos inexplorados por nosotros, zona preciosa, que nos hace disfrutar y que en un claro nos enseña una vista desconocida de "Las Cuevas Valientes", precioso mirador que nos permite observar el peñón en el que se sitúa la cueva, la cima. A la derecha vemos parte del descenso de la carrera de las tres cumbres que marcamos este verano y por debajo presumimos que corre el Gargantilla ¡Preciosa postal!


La múltiples cuevas valientes.
     Seguimos mirando de reojo al este pero no podemos desestimar el resto porque cuando menos te lo esperas te encuentras un auténtico ejemplar de "Picozapato", pájaro nunca visto por estos lares teniendo en cuenta que su hábitat habitual está en África, precioso ejemplar de una edad respetable. 


Bonito tocón. 
     Seguimos disfrutando y ya del tirón nos vamos a la fuente de Bellver donde damos cuenta de unas "barritas energéticas". Con las pilas cargadas nos lanzamos a tumba abierta por la vaguada  del Gargantilla que baja muy escaso de agua, dejamos a la derecha el camino que lleva a la otra fuente de Bellver y continuamos hasta el punto en el que nos sentimos vigilados, ¿será la vieja al visillo cotilleándonos? No, mirando de reojo vemos quién nos observa, es el "tocón que todo lo ve".


El doble ojo de la naturaleza.
     Nos despedimos del tocón que no "nos quita ojo" y en otro claro se nos presentan "Los Pasapanes", "Montón de Osos" y al fondo la Pinareja (asignatura pendiente para el Comando Peñota),  todos ellos tocados con unos preciosos cúmulos que los embellecen más si cabe. 


Elegantes.
     Seguimos hasta llegar de nuevo al Ingeniero que cogemos a la izquierda, nos encontramos unos helechos incrustados en la grieta de un peñasco, les preguntamos qué hacen ahí y "nos responden que lo único que saben es que los han puesto hay unos melones".


Contra natura.
     Seguimos un pequeño tramo por el Ingeniero hasta que nos desviamos a la derecha y llegamos rápidamente al coche que está aparcado cerca de la fuente de Peña Morena y adiós.

P.D.: Damos las gracias a Javi por las muchas veces que nos ha dado indicaciones y a Nacho por el track que han conseguido llevarnos de la mano hasta la fuente que teníamos tantas ganas de encontrar.

     A los que no tenemos que dar las gracias es a los delineantes del Instituto Geográfico, está claro que sitúan las fuentes a ojo de buen tonelero. 


¡A la última va la vencida!



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