Vistas de página en total

sábado, 4 de marzo de 2023

21-01-23 Hoyo de Pinares


       

21-01-23

La Niña Montero


         Nos acercamos a Hoyo de Pinares, destino escogido en varias ocasiones por el Comando Peñota para disfrutar de las múltiples rutas que hay en el término, de las que guardamos bonitos recuerdos. Hoy vamos inquietos, tenemos recientes las imágenes del terrible incendio que llevo incluso a la evacuación del pueblo. Antes de llegar a El Fresne aparece la estremecedora visión que dejan los incendios a su paso, hectáreas de suelo negro, con cientos de preciosos pinos calcinados que ya están en el suelo cercenados, para, suponemos llevarlos a las trituradoras, una verdadera pena, un desastre de flora y que decir de la masacre faunística. El día doce del cinco del diecinueve hicimos por primera vez la Ruta del Agua, el flechazo fue automático, imborrable el recuerdo de esos preciosos ejemplares de pinos que hoy vemos calcinados, una visión dolorosa que no nos veremos obligados a contar a nuestro vecino (D.E.P.) que era nacido en el Hoyo. 

         Un cafetito calentito y al tajo.

        Entristecidos aún, nos disponemos a hacer la ruta más corta de las que detalla el ayuntamiento dentro de su término, para ello aparcamos en la calle Rincón Niña Montero, una vez pertrechados nos ponemos en marcha alegrándonos al ver que la ruta que vamos a seguir se libró del "monstruo", pronto caemos en la cuenta de que hemos errado el tiro, marcha atrás hasta tomar el camino acertado, disponiéndonos ahora sí, a disfrutar del día, cosa que ocurre rápidamente. Cuando nos encontramos caminando por un sencillo y estrecho camino que discurre por los bajos de la falda este del cerro de La Niña Montero por el que salimos del pueblo, para el Comando Peñota es un auténtico monumento, por él no han circulado ni duques, ni condes, ni reyes, aun teniendo siglos de vida, pese a su elemental propósito y simple esquema para su ejecución han hecho falta muchos cientos de horas de maestros canteros y ayudantes, contemplamos el perfecto diseño que desempeña varias funciones a la vez, para compensar la fuerte pendiente, en la margen izquierda se levanta un muro de contención que sujeta tierras excavadas a la derecha que arrojándolas a la izquierda se queda el camino hecho, ahora a la derecha se monta otro muro que también servirá para sujetar tierras para en este caso nivelar las huertas, a día de hoy, tras muchos años de abandono y antiguedad los muros se desmoronan, pero incluso así, desprenden esa belleza producto de una buena solución constructiva a un problema, nos encantan, nos gustaría mucho saber de su historia.

Nuestra estrella también explora los caminos del Hoyo.

Los árboles ganan la partida a las huertas.

El tiempo no se ve, pero, es increíble la facilidad para descolocar piedras.

      La mayoría de las huertas están abandonadas por la falta de la productividad tan necesaria hoy en día, se aprecia claramente que en tiempos las tenían cuidadas con esmero y estarían preciosas, ocupadas por frutales, olivos, viñas, almendros, hablando de estos, tenemos que decir que no los probamos.

¡Almendrucos!

      Disfrutando de la senda llegamos a un punto que tenemos que mirar al este donde vemos abajo la hondonada por la que circula el arroyo de la Peguera y enfrente las laderas del Canto del Fraile que también nos muestra la formación de múltiples terrazas que también nos muestra el inmenso trabajo realizado, seguramente por los hoyancos de antaño.

Alguna de los miles de terrazas "chinas" del Hoyo.

      Continuando nos topamos con el camino de La Lancha por el que subimos un ligero repecho que nos deposita en un collado adornado por un ejemplo de la belleza de los pinos autóctonos de un bonito verde y con esa forma de "pompón" tan diferente a los pinos de nuestros montes.

Verde exuberante.

      Media vuelta y reanudamos la marcha, para localizar el motivo del nombre del camino, un gran lanchar granítico inclinado surcado por varios reflejos plateados producto de los regueros que escurren con las ultimas aguas caídas reflejando los rayos del sol. En el comienzo de la lancha apreciamos, producto de la mano humana, una cantera de donde se han extraído muchos cantos ya hace años, la adornan unos berrocales a la izquierda, se completa la estampa con un fondo de montañas con más granito y la guinda son dos reducidos pinos incrustados en la roca, uno de ellos muy enfermo, se ve claramente que debería pasarse por la consulta del epidemiólogo, al otro se le ve más sano, pero lo que es visible es que tienen un problema de "escoliosis" producido por el azote constante de los vientos.

Llamativo conjunto.

      Continuando nos sorprendemos con la visión de lo que presumíamos centro de entrenamiento Inta-Nasa que veríamos en su día situado a los pies de La Almenara cercano a Robledo de Chavela, posteriormente nos enteraríamos que es la estación de seguimiento de satélites del espacio, cercana a Cebreros y aun estando más cercana no tenemos ni medios ni conocimientos de fotografía para captarla.

El diminuto explorador de naves espaciales.

          Subimos hasta llegar a el mirador de La Joya, el nombre le va estupendamente al panorama que se disfruta desde el mismo, digno de inmortalizar en una panorámica por un buen fotógrafo, (Posiblemente tenga algunas en sus archivos el fotógrafo autóctono que tanto admiramos por sus trabajos).

Paisaje bello, áspero y escabrosa.

      Merece concentrarse unos minutos para disfrutar de la obra de la naturaleza. Proseguimos subiendo hasta el cerro de la Cabeza de Pedro Martín, (nuestro amigo), otra bella sorpresa como no podía ser de otro modo, aquí, en la cumbre, nos encontramos un mirador más que nos da una mezcla de sensaciones, dulzor por la belleza verde y amargor del monte calcinado.

        Desde aquí tenemos unas vistas de 180º, desde Cebreros hasta el Batan, con las crudas imágenes del largo recorrido que hizo el fuego a los pantanos ¡Una catástrofe!

   

Al fondo Cebreros pueblo de Adolfo Suarez de Jesús y de Tere.

¿Los Lastrones?

¿Matavieja?

      Por la cima nos dirigimos al Cerro de las Mesas, donde nos encontramos con el vértice del mismo nombre con el nº 55729, desde aquí se divisa, casi, media provincia de Ávila.

La cresta granítica nos lleva al vértice geodesico.

      El cartel nos indica que estamos en el cerro de las Mesas, que nos hallamos a una altura de 1026 metros sobre el nivel del mar y también nos señala la dirección del comienzo del descenso.

      Tomamos la bajada a "espetaperros", pero pronto nos damos cuenta que ternemos que ir más tranquilitos, la pendiente del camino es pronunciada, incluyendo piedras sueltas, plantas y musgos escurridizos por motivo de las últimas lluvias, el desfavorable itinerario nos da un respiro con un cómodo y bonito rellano adornado con la visión de un atractivo pino típico de la zona, a la derecha un ejemplar marchitado por alguna enfermedad y al fondo otro ejemplar similar al primero.

Estoicismo.

     Antes de dejar la pequeña meseta nos asomamos a nuestra izquierda para ver otro bonito ejemplar de pino, este, un poco escorado, recortada al fondo vemos a La Llanada.

Al fondo vemos recortada una bella silueta.

      Volvemos a tomar otro incómodo tramo de descenso, pero la esencia del lugar nos vuelve a encandilar cuando vemos que el Cerro de la Niña Montero se ha salvado del holocausto y le vemos tachonado de pequeños "pompones" verdes sanos que nos dan píe a confiar en la regeneración de los pinares que rodean al Hoyo y que esperamos que crezcan hasta alcanzar el tamaño y el atractivo del famoso pino Castejón. (visita pendiente)

"La niña bonita"

      Una cosa que nos ha llamado mucho la atención durante todo el camino ha sido lo mucho que trabajan por aquí los jabalíes, suponemos que, por el efecto huida del fuego, toda la ruta la tienen en "carnes vivas", lo que está claro es que, aunque no hemos visto ninguno las huellas nos dicen que tiene que haber muchos y hozando a destajo.

Huellas "di porco"

    De nuevo se recrudece la pendiente cuando vamos por el paraje con el vistoso y rotundo nombre que está reflejado en otro de los múltiples carteles informativos que jalonan todo el recorrido además de las muchísimas estacas de señalización que hacen imposible el perderse.

Nos encanta el nombre de la umbría.

      Muy bonita la umbría más aun cuando nos muestra corrillos de esa pequeña planta de bonito nombre que nos enamora, acompañado por su elegante amigo el musgo.

Ombligo de Venus,

      Serpenteamos un poco más para llegar a la hondonada por la que fluye el río Becedas, en sus márgenes, adosados, huertos y en uno de ellos vemos al hortelano eliminando las malas hierbas y aireando la tierra para próxima siembra, llegamos a la altura del puente de La Pililla que tantas veces hemos visto fotografiado por ese artista que tanto y tan bien refleja el pueblo y sus alrededores.

Circunferencia "granitico-acuatica"

      Dejamos atrás la imagen del puente con su perfecto arco de medio punto reflejado en el agua, una última demostración del gran trabajo realizado por los canteros nativos, mochetas en píe y el dintel aguantando estoico el paso del tiempo y los embates del tiempo.

Mampostería desequilibrada con firme capialzado y solidos soportes.

      Y poco a poco nos vamos despacio saboreando el dulzor que nos deja la ruta de hoy, la más corta que hemos hecho por aquí, pero preciosa, ¡hasta la próxima! Nos quedan rutas por hacer y tenemos que volver a saludar a los amigos.

        P.D. Además del placer de disfrutar del día y del camino tenemos el privilegio de encontrarnos un resto arqueológico precioso, "una vasija de los visigodos" muy alejada esta de la necrópolis visigoda que visitáramos al mismo tiempo que las ruinas de la ermita de Navaserrada. Esperamos no acabar en la cárcel por expoliar al ministerio, sería una faena porque estamos completamente seducidos de nuestro pompis de pote.

"Ánfora Visigota"






        








Powered by Wikiloc

sábado, 19 de noviembre de 2022

04-10-2022 Faro de Ajo

 

04-10-22 

Los ojos del cantábrico

        En el pueblo con el curioso nombre de Sotomio iniciamos la mini etapita. Bajamos hasta el lugar conocido como La Ojerada, cuando llegamos, el escenario nos deja completamente sorprendidos, nos encontramos lo que podríamos llamar "orbitas oculares", un prodigio creado por la naturaleza, que después de miles de años trabajando al unísono el mar, el hielo, la arena y el viento han conseguido hacer esta composición. A través de sus cavidades descubrimos sus "iris" de un precioso azul "Cantábrico", hay algo en ellos que nos atraen subliminalmente, que nos hacen atravesar esa doble "puerta espacio temporal" una vez hemos cruzado, aparece delante de nosotros gigantesco, sosegado, sigiloso y atrayente el Cantábrico. Para los que somos del interior, se muestra inmenso ¡qué cantidad más grande de agua! Y es una mínima parte del total. Cuando salimos de nuestro asombro caemos en la cuenta que nos encontramos sobre una gigantesca losa calcárea inclinada a forma de gigantesco lavadero que se podría usar holgadamente para enjabonar y enjuagar "los trajes de ballenas y cachalotes".

Cantábrica óculos.

 
      La losa que nos sirve de suelo es irregular, en ella descubrimos múltiples pequeñas cavidades, verdaderas joyas, que dan milagroso refugio a preciosas formas de vida, trazos de efímero verdor que nos cautivan, diminutos jardines zen japoneses realizados con primor por la creativa naturaleza ¡Cantabria más mágica que nunca!

Tiesto mínimo.

Puestos a imaginar.


      Una vez que hemos disfrutado de los múltiples micro jardines botánicos rodeamos la roca que tenemos a nuestra derecha para asomarnos a ver el cabo de Ajo, nos hubiese gustado llegar a él para, si fuese posible, ver el cabo de inolvidable nombre - ¡Matxitxako en Vizcaya! - que resuena en nuestro cerebro de nuevo en la voz de nuestro maestro don Donato.


Al fondo el cabo de Ajo.


      Desandamos el camino para atravesar la "puerta temporal" de nuevo, esta vez en sentido contrario, nos encontramos que ahora tenemos una experiencia pre-mortem para descubrir en este caso la luz no al final del túnel si no de los túneles, porque son dos, admiramos la entrada y el fabuloso techo pensando en los frescos que podría pintar Miguel Ángel, una vez que hemos cruzado el túnel volvemos de nuevo a la realidad.


Bóveda de la capilla...


      Realmente dejamos atrás una prueba más de la Cantabria mágica, para encontrarnos de frente la bonita playa de la Arena protegida por la Ria de Ajo. 

Ría y playa.

      Subimos una ligera pendiente para tomar una senda que nos lleva paralelos a nuestro ya amigo mar Cantábrico, desde aquí nos asomamos a un mirador que nos muestra otra perspectiva del lugar que acabamos de abandonar.

La losa.


      Continuamos con la marcha disfrutando del anormal, para nosotros, verdor dadas las fechas que corren, vemos disfrutando de los pastos a las vacas tudancas autóctonas, también hay vacas "guiris" limusinas venidas del sur de Francia que se las ve que les sientan de maravilla el verde y las "anchoas" cántabras que se pescan en este bonito mar.

      

Cantábrica lux.


      Seguimos disfrutando del paseo, de la charla y del aroma marítimo que nos envuelve, cosa que echamos de menos en nuestra tierra.

       Descubrimos el colorido faro que de lejos nos parece pintado por Picasso, nos resulta curiosa la obra, viéndola de cerca nos sigue recordando al creador del cubismo, porque cubista está claro que lo es, incluso entre los animales pintados, vemos una cabeza de caballo que nos recuerda en cierta manera a la que aparece pintada en el Guernica, a este, le ve menos estresado, no es de extrañar, teniendo en cuenta que uno está inmerso en pleno bombardeo mostrando el dolor de un episodio espantoso que nunca anteriormente se había vivido, el bombardeo de un pueblo entero, por eso representa un caballo emitiendo un relincho desgarrador que lleva ochenta y cinco años inundando de espanto las entrañas a todos aquellos que le ven, un episodio que nunca debería haber ocurrido. El que ahora nos atañe es más reconfortante, pintado en un faro que se construye en mil novecientos ochenta y cinco al lado del anterior que fue derruido, treinta y cinco años después en el año dos mil veinte le pintan estas formas y animales fraccionados geométricamente. En él vemos la cabeza de caballo que decíamos anteriormente, ésta la vemos de mejor talante, feliz mirando al mar después de haberse comido un "cocido lebaniego" que le ha dejado como nuevo; a sus pies también vemos reflejado un buitre que también se le ve saciado, este de "cocido Montañés". La obra ha sido pintada según nos comentaron por Okuda, no podemos por menos de sorprendernos que hayan venido de Japón a pintar el faro de Ajo, posteriormente leyendo la suculenta historia del faro salimos del error, Okuda, es el seudónimo de un artista santanderino con obras realizadas en medio mundo, Francia, Estados Unidos, Canadá, incluso Rusia, etc., hemos vistos creaciones suyas fascinantes.

El colorido Faro de Ajo.


       Una vez hemos disfrutado de las formas y del colorido nos dirigimos a el mirador final de la senda, llegamos rápido, parece que vamos a ver el "Finis Terrae", en realidad somos conscientes que lo que vemos es una minúscula parte de la preciosa costa cántabra de la cual estamos disfrutando y que esperamos podamos seguir recorriéndola.


Al fondo Punta Cárcabo.


       En este punto damos media vuelta para volver al punto de partida, pasando de nuevo cerca del faro, a la ida no hemos parado porque le estaba utilizando una familia, pero ahora que no hay nadie aprovechamos para mirar por unos potentes binoculares que están colocados estratégicamente. Se ven preciosas vistas de la costa y también aprovechamos para ver si conocemos alguno de los viajeros del ferry Santander a Portsmouth, no lo conseguimos, está muy lejos. Para calmar nuestra curiosidad tenemos que investigar datos como, por ejemplo, la distancia de Santander a Portsmouth en línea recta es de 841,27 km. pero navegando es imposible hacerlo porque esa recta pasa por las penínsulas de Normandía y la Bretaña francesas que para esquivarlas aumenta la distancia a 687 millas náuticas o lo que es lo mismo 1.272 km. en lo que se emplean unas 29 horas, lo que quiere decir más de un día con el "estómago revuelto". Con ese malestar continuamos hasta que nos encontramos de nuevo con las pacificas tudancas y limusinas que nos transmiten su tranquilidad, nos llama la atención una tremenda grieta, da miedito pisar en ella, observándola no podemos por menos de preguntarnos cuánto durará antes de caerse robándole unos metros cuadrados a Cantabria.

La falla.


      Nos despedimos del coloreado faro de Ajo (que no está exactamente en el Cabo de Ajo) de las tudancas y las limusinas que no saben quiénes somos ni de dónde venimos y también decimos adiós a esa superficie que quizás en una fuerte marejada como la que hubo en el año 2015 se desprenda cayendo al mar. Hoy nos vamos con el cantábrico a babor totalmente en calma ¡Hasta la próxima!


Powered by Wikiloc

miércoles, 9 de noviembre de 2022

26-02-22 El río Ebro

 

26-02-22 

La educación primaria perdura.

          Principios de los años sesenta cuando comenzamos la educación primaria, En aquellos tiempos las clases tenían sustanciales diferencias con las de hoy en día, una muy significativa era que los niños estaban separados  de las niñas, otra no menos importante era que dentro de una misma clase tenían cabida desde los jóvenes "grumetes" de seis años a veteranos "marineros", indomables, con  gran déficit de atención y poca cultura que ya con catorce años estaban esperando "la blanca" para abandonar el "barco" al final del curso. Con esta diferencia de aptitudes, experiencias, cualidades y edades nos encontramos capitaneando el "navío", con más de medio centenar de "marineros", a Don Gonzalo, sexagenario, ese año coincidía con su jubilación, no sin antes enseñarnos a cantar todas las mañanas y todas las tardes el "cara al sol" frente a los retratos de Franco y José Antonio.

           El siguiente que "arribó" de "patrón" a la "embarcación" fue Don Donato, que traía debajo del brazo su librillo y que gracias a su constancia sesenta años después recordamos uno de sus capítulos, donde nos enseñaba unas primeras nociones de geografía, concretamente, nos explicaba la diferencia entre el río más largo de España y el más largo de la península Ibérica, nos dejó claro que el más largo de España es el rio Ebro que lo corto de su nombre no hace honor a su extensión en aquellas primeras lecciones nos daban la redonda cifra de 1000 km., al oírla no podíamos por menos de llevarnos las manos a la cabeza llenos de asombro, sobre todo teniendo en cuenta que nosotros el único río que conocíamos era el Gudillos y no entero. En la actualidad se saben muchísimos datos del Ebro entre ellos que tiene una largura de 930 km., otro dato nos daba nuestro primer "geógrafo", era que nacía en Fontibre

            Y hoy es el día, poco nos podíamos imaginar que más de medio siglo después nos encontraríamos "a casi medio Ebro de distancia".

      Primera hora de la mañana, radiante, por cierto, estamos en la estación de tren, esperando al componente cántabro del Comando Peñota al que llevamos más de medio año sin ver y nos ha invitado a pasar tres días.El reencuentro, alegría, besos y abrazos. Dejamos la solitaria y silenciosa estación tan contentos.


la estación,


           Nos vamos a tomar un café, donde nos encontramos con el divertido hecho de confundirnos al leer el nombre del dulce típico del pueblo, entendemos "pantorrillas" y al pedirlas nos corrigen, pantortillas, se dicen, pues vengan tres pantortillas, muy ricas, quizás mucho azúcar, con lo que cargamos las pilas para comenzar la multietapa del día de hoy. 

                Empezamos callejeando, donde podemos encontrarnos, la ermita de San Roque, el teatro principal de Reinosa con su bonita fachada azul y su soportal formado por cinco arcos, el mismo número que posee el pórtico del ayuntamiento, cuya fachada neoclásica hecha de piedra de sillería se muestra imponente en la Plaza de España. Continuamos por la calle mayor porticada en gran parte para poder disfrutar de sus acogedoras galerías en días de lluvia, por ella llegamos a la plaza Juan XXIII donde descubrimos la preciosa iglesia barroca de San Sebastián, con una fachada realizada en sillería labrada  en una bonita piedra de color ocre, la rodeamos para ver con detalle sus cuatro grandes campanas en el tercer cuerpo de la torre que está rematada por un chapitel piramidal rodeado por un complejo antepecho de piedra ciclópeo realizado en el siglo XVIII. Después de disfrutar de la belleza de la torre y como se da la casualidad de encontrarla abierta, aprovechamos para ver en el interior el bonito conjunto de retablos de sus capillas y su altar mayor. Tiene un admirable órgano que ya nos hubiese gustado escucharle como sonaba. Salimos de nuevo a la calle y nos fijamos en unos detalles de la portada con que nos llamaron la atención; coronándola tiene unos laboriosos elementos ornamentales, la hornacina situada en su parte alta con San Sebastián asaeteado en su interior y una leyenda en la que se indica que la obra se realizó con los maravedís que donaron los paisanos del pueblo.


Iglesia de Reinosa.

La torre.


          Después de pasar revista a la iglesia nos acercamos a ver el puente de Carlos III el llamado mejor alcalde de Madrid, que se construyó durante su reinado, para que cruzase el río el camino real en su camino de castilla a la ensenada de Santander, aprovechamos la cercanía de un punto geocaching, rápidamente le encuentran y allí nos despedimos de Reinosa hasta la próxima.

          Nos vamos, para sesenta años después de aquella profética, escueta y didáctica clase de geografía acercarnos nada más y nada menos que a Fontibre, el nacimiento del Río Ebro, segundo río más largo de la península ibérica tras el río Tajo.

             Hacemos un pequeño "recodo del fraile" "et voila" nos encontramos en el origen del Ebro. Quien nos iba a decir en aquella lejana clase de geografía que algún día veríamos el nacimiento de ese remoto río tan largo de nombre tan corto, nos imaginábamos un brote más brusco y lo que nos encontramos es una estampa bucólica, cuasi romántica. Nos gustaría tener a nuestro lado a Don Donato en estos momentos para compartir el placer de descubrir este lugar que nos retrotrae a aquellas enseñanzas.

           Hemos de reconocer que los nacimientos de río que conocíamos eran los anárquicos ojos del rio Moros y algún arranque de pequeños arroyos y aquí estamos, viendo el nacimiento del Ebro, nos resulta curioso que el caudal sea tan escaso, nos imaginábamos una fuente como las de la Granja, algo más acorde a la jerarquía del Ebro.

Supuesto nacimiento del Ebro.


           Proseguimos la mini etapita. Un camino empedrado rodea el manantial para volver al punto de partida, ciertamente los principios del Ebro son un remanso de paz.

Los patitos.


           Llegamos a un puente para cruzar el río sobre un dique que es el culpable de embalsar el agua, motivo por el que sube su nivel camufla los manantiales por donde brota y hace más bonito el lugar al tranquilizar el caudal y regalar al visitante paz.


Puente sobre el Ebro y represa.


         Mini etapita que como aperitivo nos ha encantado. El reencuentro, las Pantortillas, el descubrimiento, la compañía, el paisaje y la armonía que nos ha dado camuflando la nebulosa que vivimos a diario, eso, de verdad no tiene precio.

P.D. Hoy en día como nos aferramos a la sabiduría del "librillo" de Doña Wikipedia, nos añade más recuerdos de aquella lección, aunque esos recuerdos los tengamos en el semisótano del cerebro, nos emergen como las fuentes del Ebro imaginariamente con la voz de Don Donato diciéndonos el nombre de alguno de sus afluentes, por ejemplo, por la margen derecha entre los muchos que tiene, él nos enseñó entre otros el Jalón con el Jiloca, que con sus rotundos nombres te ayudaban a recordarlos, menos contundentes pero más caudalosos, atacándole por la izquierda nos recordaba al Gállego, Cinca y Segre que recoge la aguas de los "gemelos" Noguera Pallaresa y Ribagorzana. Cuantos recuerdos y cuanto tenemos que agradecer a nuestros maestros y sus diferentes librillos, que estamos seguros que las nuevas tecnologías les habría hecho disfrutar de lo lindo que milagrosamente nos enseñaron infinidad de datos únicamente con la ayuda de la cartilla, la "Wikipedia ALVAREZ" y la ayuda de su librillo. De los múltiples datos que nos da sobre él hay uno completamente nuevo para nosotros, leemos, que en el año 1862 se atestiguo que el Ebro nacía de las aguas del Río Hijar, echo que con medios actualizados se investigó y confirmó en 1987.

El "librillo de Álvarez.   

       La coletilla de la posdata, tanto tiempo si acordarnos de aquellos años unido a la escasez de memoria nos han hecho investigar, de este pequeño sondeo hemos deducido que en lo que a la retentiva se refiere estamos a la par con más de uno, también hemos de decir que las conversaciones sobre el tema nos han dado algunos buenos ratos, a lo que añadiremos que algunos sobresalen e la media en lo que a memoria educacional se refiere, haremos especial énfasis en el apartado musical, en una de las conversaciones el que mejor "memoria RAM" tenía nos saca nos recuerda la "canción del verano" que nos sirvió para todos los años, el que nos la ha recordado la cantaba entera y a nosotros le acompañábamos solamente con el estribillo que nos ha recordado y que decía: 🎵🎶Desiderio, Desiderio, siempre triste y siempre serio 🎶🎵, un rato agradable de verdad, posteriormente con el mismo tema de conversación con otros dos interlocutores y con uno de ellos que también la recordaba la hemos vuelto a cantar, otro buen rato.

      

 
































           







           

















sábado, 8 de octubre de 2022

28-02-22 La Picota

 

28-02-22

La Picota


          Después de un prolongado periodo en el dique seco, el Comando Peñota hará una nueva "botadura", para ello nos acercamos al "Cantabricus Oceanus" de nuestro amore.


         Por arte de birlibirloque nos encontramos con el componente cántabro del Comando Peñota en una plaza situada enfrente de la iglesia de pueblo de Mortera municipio que se halla a una altitud de 69 msnm., en la "faldita" de la "sierrecita" (sin ánimo de ofender) de Liencres con la intención de subir a su cumbre más alta, para ello tomamos la dirección de la calle que lleva el nombre de nuestra meta y en seguida nos encontramos frente a una señal que además de indicarnos la dirección tiene estampada la curiosa imagen de un caracol, que suponemos que no nos indicará la velocidad, (máxima velocidad de un caracol es de 0,048 km/h) ¿o nos están llamando lentos?


Por allí y despacito.

 


      Moviéndonos un poco más deprisa que el dibujo, abandonamos el asfalto para continuar por un ancho camino que remata en una bonita pendiente, luego veríamos que no era tan fiero el león... En realidad, La Picota (239 m.) es una tachuela que no nos ha costado mucho subirla, sobre todo teniendo en cuenta el premio que nos encontramos cuando llegamos a la cima.

     Para los segovianos, que el mar nos queda lejos, siempre su visión nos es muy atractiva, pero después de ver este lugar podemos decir que es de los sitios más fascinantes que hayamos conocido, trataremos de explicarnos; comenzaremos reparando en el sur, con la vista puesta en el Valle de Piélagos donde veremos una red de carreteras laberíntica, cientos de casas y a un río Pas contoneándose a su ritmo, que bien se le podría denominar "compas pasiego". A continuación, si curioseamos al oeste, sigue viéndose una red viaria más enmarañada si cabe de casas, naves, etc., varias miríadas, sobre todo teniendo en cuenta que aunque no se ve entera se divisa Santander, que está a unos quince kilómetros. Ahora nos fijaremos en la cima en la que nos hayamos, la cual aparece como un queso de gruyere, toda ella llena de fosos, trincheras, búnkeres, nidos de ametralladora, etc., ejecutados los sacrificados soldados de la guerra civil que en este caso aun estando en un sitio verdaderamente estratégico no sirvieron de nada dado lo poco que se combatió por estos lares (no se disparó ni un tiro), la cumbre la remata el vértice geodésico N.º 3476

           En Segovia tenemos nuestra Picota, situada en la sierra del Guadarrama, esta tiene algo más de altura exactamente 1978 m., con el vértice geodésico N.º 48389, haciendo memoria recordamos que subimos a ella hace bastante tiempo desde Collado Hermoso en una etapa preciosa.            

            Repasemos, al norte descubriremos el Cantábrico y recortados sobre su azul los compañeros de nuestra cumbre, los montes Doblo (232,5m.) y El Tolío (224,4 m.) que junto a nuestra atalaya forma un bonito triunvirato unidos por un "cordón umbilical" que se le ve transitado. (Un poquito más bajos nos recuerdan al Caloco y "sus Caloquitos")

Los inseparables compañeros de La Picota.


          Finalmente, disfrutaremos de la guinda del pastel; mirando al norte descubrimos una panorámica espectacular, al fondo a nuestra izquierda está el Cueto de Mogro tachuela de 173 m., delante de él aparece en un tranquilo discurrir el río Pas que deja atrás el bellísimo valle pasiego muy conocido por ser la patria chica de los riquísimos sobaos de los cuales estamos enamorados, ¡qué ricos! Como decíamos descubrimos al río que pacientemente y con mucho tiempo de intenso trabajo ha cooperado a "diseñar" la ría dentro de la cual se dibuja un perfecto meandro, el lóbulo formado por el mismo lo ocupa el campo de golf Abra del Pas, a su espalda el pueblo que le da el nombre a la ría, a este primer meandro le sigue otro que desemboca en el Cantábrico delimitado en su margen izquierda por la Punta del Águila y por la derecha por la larga playa de Valdearenas, esta rodeada por el Parque Natural de las Dunas de Liencres, (etapa que metemos en la carpeta de pendiente) todo esto coronado por un mar Cantábrico de azul intenso. La orilla derecha del recodo está poblada por prados verdes y toda la pendiente que sube hasta nuestro emplazamiento cubierta de arbustos y aquí arriba está el Comando Peñota disfrutando de esta maravillosa creación de la naturaleza imposible de ver por nuestro territorio. Sí, hay un detalle que nos ha recordado a nuestro pueblo y que nos ha encantado, una pequeña cruz que vemos en la foto y nos ha hecho recordar las visitas del Comando Peñota a la Cruz de Pedro Álamo en la sierra de Malagón en El Espinar. Acomodados en el dado de hormigón que sirve de pie al vértice geodésico tenemos pararnos para disfrutar de este prodigioso paraje creado durante millones de años. Nos atrae, tenemos que mirarle largamente para grabarlo en nuestras mentes, creo sinceramente que estas imagines serán imborrables. 

      Nos vamos, ha llegado el momento de abandonar este mirador que se viene con nosotros en el corazón para siempre y que ojalá un día tuviésemos la oportunidad de disfrutar de una puesta de sol desde el.


La maravilla.


          Hemos estado buscando, pero no hemos conseguido ninguna información de la "xerocopia" de la cruz de Pedro Álamo.

La cruz cántabra.


            No hemos podido aguantarnos las ganas de hacer una comparativa entre la Cruz de La Picota y la nuestra de la Cruz de Pedro Álamo, las diferencias son evidentes en la cántabra se ve el río Pas, el mar Cantábrico, el pueblo de Mogro, la tachuela del mismo nombre, etc., en la segoviana vemos a El Espinar, también vemos una tachuela, El Caloco con su queridísima ermita, la meseta, etc., pero las dos tienen el nexo de unión de la cruz.


La cruz espinariega-

          
   Arrancamos la bajada que rápidamente nos devuelve al punto de partida, la plaza de los condes de La Mortera en la que se haya el monumento de los mismos y al este cruzando una calle nos encontramos la iglesia de la Inmaculada Concepción y San Julián terminada a finales del siglo XIX. Es un edificio con la clásica planta en cruz donde podríamos decir que se armonizan el románico y el gótico, en ella destaca una bonita torre con un primer cuerpo sencillo y un precioso chapitel hexagonal realizado en piedra. Aquí nos despedimos con pena de esta etapa que tanto nos ha gustado y hemos disfrutado.
       
Iglesia de "La Concha".






        
Powered by Wikiloc